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La Monitorización y Los Medios de Recuperación en e Voleibol Introducción
El
objetivo del entrenamiento deportivo, ya sea en voleibol o en cualquier otro
deporte, consiste en la realización de unos estímulos adecuados por parte del
deportista para que este realice un proceso de adaptación a los mismo y de esta
forma el deportista eleve o mantenga su nivel de rendimiento. Estos
estímulos deben tener unas características, a nivel de contenido, volumen y
organización (García y col, 1996). Así si son bajos el deportista no llegaran
al umbral de entrenamiento y no producirán ninguna adaptación, por el
contrario si los estímulos son muy altos se puede conseguir procesos de sobre
entrenamiento, que conlleven a estados de fatiga. De
esta forma si queremos que los jugadores de voleibol asimilen correctamente el
entrenamiento es de vital importancia evitar que el deportista llegue a la
fatiga crónica. Para ello es necesario un seguimiento mediante una monitorización
diaria y periódica de los entrenamientos y de la competición. Además es
importante conocer los medios de aplicación tanto preventivos como de
tratamiento de la fatiga crónica.
Se
refiere a una serie de medidas en cuanto al control del entrenamiento que se
deben seguir para dirigir los procesos de recuperación del jugador de voleibol
e impedir que entre en fatiga crónica. Es
necesario llevar un control de los síntomas y signos de fatiga para detectar
cuando empieza a aparecer esta en el deportista. Para ello es necesario llevar a
cabo una monitorización diaria y periódica.
Se
refiere a los controles diarios que deben de realizarse sobre el deportista.
Dentro de la monitorización diaria según Delgado (1998) encontramos: ·
Observaciones del equipo técnico. Es importante que el
entrenador sea capaz de observar cuando en sus jugadores pueden aparecer síntomas
que indiquen que pueden estar entrando en fatiga (como por ejemplo cambios en la
capacidad de rendimiento: disminución de la máxima capacidad de trabajo,
disminución de la fuerza, disminución de la coordinación, aumento de los
errores técnicos, pero recuperación de la FC, etc.). Ante la sospecha de
fatiga, se pasaría a realizar una exploración clínica o pruebas más
concretas, que puedan dar información más objetiva. ·
Diario de entrenamiento: Para controlar la posible aparición
de los signos y síntomas indicadores de fatiga el diario de entrenamiento puede
ser un recurso muy eficaz. Tras finalizar el entrenamiento cada jugador debe
irse a su diario y rellenar las cuestiones que en este se le proponen. Un
ejemplo de diario de entrenamiento puede ser el que se incluye en el cuadro 2. Los
distintos parámetros que el jugador deberá rellenar son: (a) Horas de sueño,
se refiere al sueño nocturno; (b) FC por la mañana, se realiza durante 60
segundos y recién despertados; (c) Estado de ánimo por la mañana, se
cuantifica con (0) Muy malo, (1) Malo, (2) Regular, (3) Bueno, (4) Muy bueno;
(d) Ganas de entrenar, se cuantifica con (0) Ninguna, (1) Pocas, (2) Algunas,
(3) Muchas; (e) Peso antes del entrenamiento, se toma el peso en el lugar de
entrenamiento antes de comenzar; (f) Intensidad del entrenamiento, se cuantifica
con (0) Muy muy ligero, (1) Muy ligero, (2) Ligero, (3) Duro, (4) Muy duro, (5)
Muy muy duro; (g) Aprovechamiento del entrenamiento, se cuantifica como el punto
c; (h) FC tras el entrenamiento, se realiza durante 60 segundos al acabar el
entrenamiento; (i) Peso tras el entrenamiento, se toma el peso en el lugar de
entrenamiento tras finalizar el mismo; (j) FC por la noche, se realiza durante
60 segundos antes de acostarse; (k) Apetito, se cuantifica como el punto c; (l)
Sensación de sed, se cuantifica como el punto d; m) Estado de ánimo, se
cuantifica como el punto c; (n) Molestias y dolores, se cuantifica como el punto
d; (ñ) Relaciones con tus compañeros, se cuantifica como el punto c; (o)
Alteraciones menstruales, indicar si estas existen.
·
Análisis. A pesar de entrar dentro de la monitorización
diaria no es necesario hacerlos todos los días de entrenamiento a lo largo de
toda la temporada sino que se llevarán a cabo cuando se detecte una posible
aparición de fatiga (sobrecarga de entrenamiento, exámenes, viajes...). En
este caso se realizarán diariamente durante cierto tiempo análisis de sangre
(urea, amoniaco), análisis de orina (proteinuria, 17KS/170HCS) y análisis de
saliva (cortisol).
Aunque
la monitorización diaria sin duda nos ayuda a mantener un control del
entrenamiento para evitar la posible aparición de fatiga, no podemos quedarnos
solo en esta sino que es necesaria también una monitorización periódica. Este
control según Bompa (1990) y Platonov (1993) citados por Delgado y Gil (1997)
se debe realizar después de un mesociclo de gran carga, para ver como el
jugador de voleibol responde a ese ciclo, o al final de un ciclo de descarga,
para comprobar si se ha producido la recuperación buscada. Según
Delgado (1998) los controles que se deben realizar dentro de esta monitorización
deben ser lo más completos posibles, pero sin que lleguen a ser excesivos
provocando la desmotivación del jugador. Para él se deben controlar los
siguientes aspectos: ·
Valoración antropométrica (peso, % graso/muscular). ·
Electrocardiograma y Tensión Arterial en reposo. ·
Test deportivos específicos. En Voleibol se utilizan, según
Bosco (1986), pruebas específicas de resistencia al salto, de resistencia a la
velocidad, de velocidad (prueba 9-3-6-3-9, carreras de 10m.) y de capacidad de
salto (salto vertical con pies juntos y con carrera), también propone la
aplicación del test de Elenkov, test del instituto pedagógico de Izmailsky
(URSS), etc. Torres y cols. (1993) también proponen una serie de test específicos
de voleibol que son utilizados por la Federación Española de Voleibol en sus
concentraciones entre los que encontramos la "carrera de velocidad con
desplazamiento entrecortado 6+6+9+3+3+9", test para la fuerza de brazo con
balón de voleibol, test de resistencia específica para voleibol, test de
velocidad de reacción específica y el test de voleibol de Brady. Sawula (1991)
y Herrera y cols (1992) indican una serie de tests específicos que también se
pueden utilizar para valorar a nuestros jugadores, test para medir la capacidad
de salto vertical, test para medir la fuerza localizada de diferentes grupos
musculares, test de velocidad y agilidad, test de capacidad de resistencia anaeróbica
de Elenko Elenkov y otros tests de evaluación técnica. Estos son solo algunos
ejemplos, el propio entrenador puede diseñar sus tests específicos en función
de lo que le interese medir. Los tests no deben realizarse únicamente a nivel
de aspectos biológicos y fisiológicos, tan bien se deben controlar los
aspectos de rendimiento técnico - táctico (Buekers et als, 1987). ·
Test de campo (parámetros fisiológicos). González
(1992) dice que consisten en el registro y análisis de parámetros fisiológicos
y funcionales durante el esfuerzo en el terreno deportivo. ·
Pruebas de esfuerzo en laboratorio (Sawula, 1991). (a)
Prueba aeróbica: prueba máxima incremental en tapiz rodante. Los aspectos a
controlar en este tipo de pruebas son: (1) Potencia (VO2 max,
ventilación pulmonar max, deuda max de O2, concentración máxima de
lactato); (2) Disponibilidad (tiempo que tarda en obtener los índices de VO2
max y de VE); (3) Resistencia (tiempo que se mantienen los valores máximos de
VO2 max y de VE); (4) Rendimiento. Nivel cardiaco (VE,
VO2, lactato, Fc); (5) Grado de relación entre VO2/VO2
max, de VE / VE max y de concentración de O2 y
CO2 (Sawula, 1991; Platonov, 1993); (b) Pruebas anaeróbicas: 1.
Prueba anaeróbica aláctica (6-30" de trabajo con 20-30 a 180" de
recuperación), los aspectos a controlar son los valores de ATP y CP (biopsia
muscular) y la cantidad de O2 necesaria para recuperar la deplección de ATP/CP,
y 2. Prueba anaeróbica láctica (60-120" de trabajo con 1-2 horas de
descanso), se calcula la energía aeróbica necesaria para la recuperación, el
lactato en sangre, datos de la biopsia muscular. ·
Pruebas psicológicas: POMS. Determinan el perfil del
estado de ánimo del jugador (tensión, depresión, cólera, vigor, fatiga,
confusión). ·
Análisis sanguíneo. Se realizan análisis bioquímico,
hormonal y hematológico. Ahonen y cols. (1996) destacan los valores de
hemoglobina y hematocritos, la velocidad de sedimentación globular y las
alteraciones a nivel hormonal. Keul y cols (1991) indican la necesidad de medir
los niveles de eritrocitos-leucocitos, glucosa-glucogeno muscular,
hierro-ferritina, FFA, bicarbonatos, vitaminas, enzimas, proteinas y hormonas
(adrenalina, noradrenalina, cortisol, somatotropina STH, testosterona). También
sería interesante medir los valores de CPK, estos nos indican el grado de
destrucción muscular y por tanto puede servirnos como indicador de fatiga. Por
último si tras el estudio de todos los factores anteriores existen indicios de
que la persona está entrando en fatiga se llevarán a cabo una serie de pruebas
especiales: Pruebas
funcionales: curva de tolerancia a la glucosa. Respuesta hormonal bajo
estimulación. Valoración
inmunológica: recuento subpoblaciones de linfocitos y capacidad funcional.
Respuesta ante interleukinas (IL-1, IL-2). Valoración
microbiológica: infecciones por virus. Por
otro lado Rivera (1989), dice que toda monitorización periódica debe tener dos
fases: 1.
Reconocimiento médico inicial de aptitud para un determinado deporte
(Voleibol). Debe constar de: (a) Estudio de los antecedentes del deportista,
antecedentes familiares, personales y deportivos. (b) Exploración clínica
(dentición, palpación abdominal, auscultación, inspección de marcha y analítica).
(c) Test médico deportivos, simples (estáticos -test de apnea, espirometría-
y dinámicos -Ruffier Dickson, Harward-) y complejos (electrocardiograma en
reposo y en esfuerzo y ergometría). (d) Antropometría, estatura, peso,
pliegues cutáneos, diámetros óseos y perímetros musculares. 2.
Control y evaluación periódica de la evolución del deportista. Se debe
realizar al final de un período o ciclo de gran carga o al final del período
de recuperación o de descarga. Cuando estos controles tienen fines de
investigación se suelen realizar tras la competición.
Los
medios de recuperación en voleibol pueden emplearse a tres niveles: (1).
Preventivo; (2) Optimización del rendimiento; (3) Tratamiento de la fatiga crónica.
A
nivel preventivo y de optimización del rendimiento los medios de recuperación;
según Delgado (1998), para evitar el sobreentrenamiento, en general se agrupan
en cuatro grupos: 1.
Medios
naturales: (a) kinoterapia (activa y pasiva) recuperación
por la actividad física; (b) sueño nocturno (10 horas para un
deportista de elite); (c) estilo de vida, equilibrado y tranquilo desde
el punto de vista laboral, familiar, social y de entrenamiento (Harre, 1987). 2.
Medios
pedagógicos: (a) estructuración racional del entrenamiento, según
criterios de programación y planificación adecuados; (b) organización
racional de la unidad de entrenamiento, sucesión de trabajo físico y técnico-táctico
con adecuadas pausas de descanso y métodos activos de recuperación (Harre,
1987); así como la realización adecuada del calentamiento, activo y pasivo,
(Keul y cols, 1991) y de la vuelta a la calma o enfriamiento (Porta y Miquel,
1990; Morante y cols, 1997). 3.
Medios
psicológicos: (a) Objetivos. Disminuir tensión psicológica,
mejorar el estado de autoestima recuperación del sistema nervioso; (b) Técnicas.
Operantes, cognitivas, autocontrol, sociales y biofeedback (Oña, 1994).
Relajación, estrategias cognitivas, visualización y establecimiento de metas
son otras técnicas propuestas por Parham (1997). 4.
Medico
biológicos: (a) medidas alimenticias y dietéticas (AA.VV,
1991; citado por Delgado, 1998; Haro, 1997); (b) medidas farmacológicas,
quimioterapia, ayudas ergogénicas (Economos y cols, 1993; Delgado, 1998) Haro
(1997) justifica el uso de creatina y vitaminas C y E mezcladas con
betacarotenos, homeopatía; (c) medidas físicas, pueden tener acción global,
selectiva o multificante. Fisioterapéuticas (masaje, electroestimulación y
ultrasonidos e hidroterapia), aeroterapia (oxigenoterapia, aeroionoterapia y
cura de altitud) y reflexoterapia (acupresión y reflexoterapia vagal); (d)
Doping, la definición de doping de la Comisión Medica del Comité Olímpico
Internacional (1994), citado por Meana y Barturen (1995), consiste en dos
puntos: 1.
Una prohibición de administración de sustancias pertenecientes a grupos
seleccionados de agentes farmacológicos, 2.
El empleo de varios métodos de doping. |
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