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PRINCIPIOS
QUE RIGEN EL ENTRENAMIENTO INFANTIL
El
proceso del entrenamiento infantil en su conjunto se realiza sobre la base de
determinados principios, reglas, normas y/o proposiciones metodológicas y científicas.
Los principios son las directrices generales expresadas en forma de axiomas de
orientación práctica; son una organización obligatoria para la actividad del
docente porque se refieren a la aplicación consciente y compleja de las leyes
del proceso formativo y educativo, y porque en ellos se reflejan las
experiencias generalizadas de la práctica Exitosa.
El nombre y número de principios varia mucho en la bibliografía sobre la teoría
del entrenamiento, habitualmente se parte de dos grandes bloques que los
engloban a todos:
·
Principios Biológicos,
los que afectan los procesos de adaptación orgánica del deportista–alumno.
·
Principios pedagógicos,
los que de alguna manera incluyen la metodología empleada durante el proceso de
entrenamiento.
En
esta oportunidad no voy hacer referencia a los principios que normalmente se
desarrollan en los institutos de formación o en los cursos de capacitación
(incremento progresivo de las cargas, repetición y continuidad, individualidad
biológica, etc.), no por considerarlos superfluos o invalidar su importancia,
simplemente porque mi intención es rescatar aquellos principios que han quedado
olvidados en el tiempo y que de respetarlos nos serían de gran ayuda en el
momento de organizar, planificar y ejecutar la actividad física con los niños.
1º - Principio de Adaptación a los Niveles Evolutivos.
De
hecho se trata de una especificación del principio de individualización.
Recordemos que el proceso de crecimiento y desarrollo está determinado por
factores genéticos y ambientales, que tienen expresiones cuantitativas y
cualitativas, implican cambios mecánicos y dinámicos y suponen en el niño en
el curso del tiempo una serie de transformaciones biomecánicas, fisiológicas,
psicológicas y socioculturales. Como el niño sufre modificaciones permanentes
durante su etapa de crecimiento y maduración, la educación física infantil
debe respetar estos períodos y la evolución natural de las facultades
infantiles.
Así, los objetivos a alcanzar, las actividades a realizar, los contenidos a
desarrollar, y los medios y métodos a implementar, deben ajustarse al estado
madurativo actual de cada uno de los niños, deben atender al desarrollo biosíquico
y además deben responder a sus necesidades e intereses, y reconocer sus
características y posibilidades reales.
2º - Principio de Preparación para el Rendimiento Futuro.
La
optimización de un rendimiento óptimo o máximo se considera como un proceso
de desarrollo y de formación que se efectiviza en etapas o fases. Esta afirmación
implica muchas cosas, como, por ejemplo, el respeto de tiempos individuales, y
en consecuencia se torna imprescindible el “no tener prisa”, aspecto
este que muchas veces los docentes descuidamos en el trabajo con niños, sobre
todo apremiados por la necesidad de obtener resultados a corto plazo; el
tema pasa entonces por evitar esta búsqueda de rendimientos inmediatos, o al
menos matizarlos, e invertir, en los primeros años de preparación de los niños,
gran parte del volumen del trabajo, en crear las bases sobre las cuales se
sustentarán sus rendimientos futuros.
Determinadas prácticas deportivas tienen, según sus formadores o entrenadores,
su momento de máximo desarrollo a edades muy tempranas, lo que los autoriza,
según su visión, a una especialización temprana y con ello, justificar la búsqueda
de medallas, buenas marcas o un campeonato nacional que le permitan avalar su
proceso. Sobre este aspecto se hace necesario relativizar la importancia que se
le puede asignar al rendimiento deportivo, sobre todo, frente a otros
requerimientos prioritarios como: el respeto al normal desarrollo del individuo,
o la necesidad de preservar la salud de los niños - deportistas; en fin, nada
es tan valioso como el desarrollo armónico de la persona.
Las ambiciones por los éxitos deportivos, o el “síndrome del niño campeón”,
instalado entre nosotros, que pueden perjudicar la salud, no deben descuidar la
formación escolar y profesional..
3º - Principio de Accesibilidad.
Según
este principio al niño deportista se le deben plantear exigencias de carga o de
trabajo que pueda encarar positivamente y que mientras intenta dominarlas le
induzcan a movilizar óptimamente sus potenciales físicos, psíquicos e
intelectuales de rendimiento. Deben evitarse tanto las exigencias bajas como las
sobre exigencias.
Este principio se basa en el hecho de que el niño se desarrolla a través de la
actividad y ese desarrollo es generado por las exigencias del rendimiento y de
la conducta que sólo podrán satisfacerse con un considerable esfuerzo, o sea,
movilizando las reservas de rendimiento.
La motivación al movimiento muchas veces está ligada a la gratificación que
su práctica le proporciona, debido a que alcanza un objetivo y construye una
secuencia de movimientos armónicos, que a menudo se combinan lentamente con la propuesta
de situaciones adaptadas al individuo que las ejecuta.
En síntesis, la propuesta de entrenamiento ha de ser accesible para el alumno,
en el plano condicional, coordinativo, técnico, táctico; ha de poder llevarse
a cabo mediante propuestas simplificadas que hagan a los niños conscientes de
la accesibilidad a una determinada prestación.
Este principio está altamente ligado con lo que se denomina “sistematización”
del entrenamiento, lo cual se sustenta en ciertos criterios básicos:
·
ir de lo poco a lo
mucho.
·
de lo simple a lo
complejo.
·
de lo conocido a lo
desconocido.
·
de lo fácil a lo difícil.
4º - Principio de Unidad Funcional.
A
la hora de aplicar los distintos métodos de entrenamiento, hay que partir del
principio de que el organismo del niño funciona como un todo indisoluble (como
ocurre en el adulto), recordemos la propiedad funcional de la totalidad que
deben cumplir todos los sistemas. Cada uno de los órganos y sistemas están
interrelacionados con el otro, hasta el punto que el fallo de cualquiera de
ellos hace imposible la continuidad en el entrenamiento. De aquí que sea
necesario, en el proceso de entrenamiento, prestar atención general a la
evolución y desarrollo de las propiedades morfológico-funcionales de los
distintos sistemas (circulatorio, endocrino, locomotor, etc.) del niño,
partiendo siempre del criterio de que el desarrollo de las cualidades y sistemas
no ha de hacerse, por lo tanto, de forma sucesiva, sino de forma simultánea,
con predominio o énfasis sobre una u otra capacidad, uno u otro sistema, de
acuerdo con el grado de madurez del sujeto y las metas propuestas.
En este sentido hay que tener presente que la aplicación de una carga o trabajo
concreto puede estar incidiendo positivamente en una cualidad, pero también
puede ocurrir que se esté produciendo el efecto contrario en otra.
5º - Principio de Participación Activa y Consciente en el Entrenamiento.
El
hombre es alma, conciencia, pensamiento y racionalidad, a diferencia de los
animales que actúan por instinto y automatismo inconscientes. En consecuencia
es una equivocación del entrenador o del docente en educación física enseñar
o entrenar por simple repetición, sin saber sus alumnos por qué hacen
tal o cual tarea y cual es el objetivo perseguido con ello. Los deportistas o
alumnos deben elaborar conscientemente la tarea a desarrollar, deben saber lo
que están haciendo, cómo lo están haciendo y para qué lo están haciendo.
El deportista, además de conocer los objetivos de lo que se está realizando,
debe saber cómo está desarrollando la tarea, debe tener conciencia, al menos,
de sus partes principales.
Para que esto sea posible el deportista tiene que pensar y discurrir sobre su
disciplina deportiva. Los estereotipos motores dinámicos se formarán con mucha
mayor facilidad cuando existe concientización de la técnica, en caso contrario
no solamente se puede prolongar el plazo para el aprendizaje, sino incluso el
estereotipo dinámico motriz puede no llegar a formarse jamás.
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