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En mi tranquilo huerto
©Andrés Díaz Marrero
Nadie turbe mi paz y mi alegría
de volver al mantel de sobria mesa.
El tiempo da su fruto y todo pesa,
Y ya no quiero más melancolía.
He apartado de mí toda amargura.
A la intemperie, allí tiendo el poema,
abalorio fugaz, menuda gema,
que pide soledad a mi cordura.
Tras muchos años de vagar incierto
me siento en paz en el tranquilo puerto
con mis nietos, mi esposa y mi familia.
Atrás quedan los tiempos de vigilia,
renuncio al fin, al rumbo de lo incierto.
Vuelvo hortelano a mi tranquilo huerto.
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