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Transgresión
©Andrés
Díaz Marrero
He violado todos tus recintos
El blanco palomar de la alta torre,
el de la suave neblina perfumada,
acariciando el largo velo de tu noche.
Y en el recinto poblado de tus ansias
asperjé mis destellos
derramando mis ninfas en tus aguas,
penetrando al profundo de tus sueños.
Y en la cálida bóveda del sensual
universo
en la línea prohibida,
a que he logrado acceso;
allí, en la íntima senda
donde habita el deseo,
premeditadamente,
he transgredido tus múltiples esferas
para escuchar tu voz en regocijo
alumbrar los caminos de mi éxtasis,
transformando mis goces en poema.
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