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El llamado
©Andrés Díaz Marrero
La muerte cariñosa y seductora
a mi lado coqueteando va
su pícara sonrisa me conmueve,
sus caprichos me arrastran cual imán.
Me dejo seducir por sus encantos
y voy tras ella, sin mirar atrás.
Su llamado sensual hoy me reclama
-¡si apenas te conozco! -le contesto.
¡Tal vez, en otra ocasión será!
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