Puñales
Andrés Díaz Marrero


Puñales, que son puñales,
rojos de sangre, sedientos.
Aceros de frío olvido
florecido de lamentos
que cosen y me descosen,
con puñales de silencio,
hasta la última entraña
del último pensamiento.
Cortan con su filo el grito
hieren con dolor mi pecho,
rebasando toda angustia
con su olvido traicionero.
Puñales, que son puñales,
los que penetran mi pecho
y lo llenan de amapolas
que derraman tu recuerdo.
Puñales, que son puñales,
me hieren, pero no muero.
No muero, porque mi sangre,
matizada de luceros,
en el hondón de sus ansias,
lleva tu savia y tu aliento.




©Andrés Díaz Marrero
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