“El recuerdo de un amor
que se perdió en el vacío
como se pierde el rocío
del pétalo de una flor."


Salvador Tió

Deja que sueñe

©Andrés Díaz Marrero

Deja que sueñe y que sueñe
que tú sigues a mi lado,
que lo nuestro ha continuado,
para que el sueño se adueñe.
Y todo mi ser se empeñe
en amarte con ardor,
con el profundo candor
del que la ilusión cultiva,
y lleva en su alma cautiva
el recuerdo de un amor.

Un amor que fue mi cielo
y también fue maldición.
Pues fue una dulce aflicción
mezcla de amor y de celo.
Y aún persiste aquel desvelo
en mi corazón sombrío;
donde tu amor, que fue mío,
echó el cerrojo con llave
y alzó vuelo como el ave
que se perdió en el vacío.




¡Y qué solo me quedé!
Solo y triste en desamparo.
Sin tu amor que fue mi faro
de obscuridad sólo sé.
Feliz del ayer que fue
lo contrario de este hastío;
de este terrible vacío
por la ausencia de mi amada;
esfumándose en la nada,
como se pierde el rocío.

Cuando en sueños tu figura
a consolarme se asoma.
Mi pecho su pena doma.
Y aunque mi herida no cura;
un perfume que perdura
sosiega mi gran dolor.
El aroma de tu amor,
profundo mi pecho aspira
y el fragante olor respira
del pétalo de una flor.


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©Andrés Díaz Marrero
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