Canelo

©Andrés Díaz Marrero

Cuando llego de la escuela,
Canelo, mi lindo perro,
meneando su colita
sale a mi paso, contento.

¡Qué grato es poder decir:
yo tengo un gran compañero!,
el más fiel que he conocido,
con el que más me divierto.

Entonces, sin que lo mande,
de pronto se queda quieto.
Se sienta para esperar
que lo abrace y le dé un beso.

Después de hacer mis tareas
lo llevaré de paseo,
correremos por el parque
y merendaremos luego.

Para mí una rica pizza,
y para mi fiel Canelo,
en la mochila le guardo
un tierno y sabroso hueso.

Es bueno tener con quien
poder salir de paseo.
¡Después de tanto estudiar
hay que gozar de un buen juego!


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©Andrés Díaz Marrero
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