Al maestro
Andrés Díaz Marrero

Con paciencia y dulzura repartes
tu labor fatigosa en el tiempo:
el divino sazón de tu arte,
al alumno que espera, maestro.

Y secando tu fuente amorosa
con que irrigas los verdes renuevos
do florece el futuro y la rosa
de la patria que todos queremos;
vas cuajando en la mente del joven
encendidas ansias inmortales,
de servir a las causas más nobles
como hicieron De Hostos y Betances.





©Andrés Díaz Marrero
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