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Lo de
narrar y leer cuentos a los niños, aunque aparenta
ser una innovación producto de las modernas
teorías del aprendizaje; es algo que se ha venido
proponiendo formalmente desde hace siglos. Decimos
formalmente, porque la narración espontánea
e informal de cuentos, se entiende que data desde la
prehistoria. (Época en la cual aún no se
había inventado la escritura). La madre
prehistórica seguramente le contaba cuentos a sus
hijos; hipótesis que ha sido sustentada por
estudios antropológicos sobre la tradición
oral de culturas primitivas.
Entre los que han propuesto la narración y lectura
de cuentos, como método para fomentar el desarrollo
intelectual moral y estético de los niños,
figuran el alemán Federico Froebel, en el siglo
diecinueve; el checo Jan Amos Comenius, en el siglo
diecisiete; el español Raimundo Lulio, en el siglo
catorce; y el filósofo griego Platón, quien
vivió hace más de trescientos años
antes de Cristo.
• Platón, en Las Leyes, nos hablaba de: "contarles
cuentos edificantes" a los niños.
• Raimundo Lulio, compuso, entre otros, el libro Ars
puerilis, para uso de los maestros
en la enseñanza de los niños.
• Comenius, aconsejaba: "relatar cuentos a los
niños para educar sus sentimientos"
• Federico Froebel, conocido como el padre del
Kindergarten, nos indicaba que
para un mejor cultivo del lenguaje en los niños,
estos deberían escuchar e interpretar
canciones y poemas, jugar rondas, y escuchar narraciones.
Sobre los orígenes de la literatura
infantil.
No sabemos con certeza, cuándo, dónde, ni
cómo se originó la literatura infantil.
Reconocemos, sin embargo, que la literatura toda, y muy
especialmente la infantil, ha recibido una enorme
influencia del folclor. La palabra folklore fue creada
por el Sr. William J. Thoms, en el año 1846, para
designar el conocimiento sobre las costumbres y
creencias de los pueblos. Folk equivale a gente y lore a
sabiduría (o a conocimiento común). Las
obras del folclor son anónimas, son creaciones
colectivas de los pueblos que nos han sido trasmitidas,
principalmente, a través de la vía oral.
Raimundo Lulio, en España; Charles Perrault, en
Francia y los hermanos Wilhelm y Jacob Grimm, en
Alemania, entre otros, han recogido del folclor los
ingredientes esenciales para construir su literatura:
Las creencias en hadas, brujas, duendes, encantamientos,
sortilegios, etc. Cabe aclarar, que dicha literatura no
estuvo, originalmente, destinada a los niños. Por
tal razón, muchos de los cuentos, recogidos,
estaban plagados de violencia: torturas, traiciones y
asesinatos. Hubo que pulir y desbrozar muchos de ellos
para adecuarlos a los niños.
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