don grilloLa Historia de Don Grillo

© Andrés Díaz Marrero
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Personajes:
Sofía,
Adriana,
Don Grillo
Desarrollador I
Desarrollador II
Abuela

Sofía:
—¿Este es el árbol de mangó?

Adriana:
—Sí, este es el que tenemos que tumbar.

Sofía:
—A trabajar! (Adriana comienza a golpear el tronco como si estuviera clavando. Sofía, hace que serrucha una de las ramas.)

Don grillo:
—¡Ay!, ¡auxilio! ¡socorro, (Gesticulando) me están tumbando la casa! ¡Ay!, ¡Auxilio! ¡Ay!…
(Adriana y Sofía Dejan de jugar. Miran asombradas al grillo)

Sofía:
—¡Un grillo que habla!

Don grillo:
—¡Claro que puedo hablar! Puedo hablar y cantar y brincar cuanto me plazca, pero eso no es motivo para que me tumben la casita.

Adriana:
—¿Y por qué grita?

Don grillo:
—¡Porque me están tumbando la casa!

Sofía:
—Lo siento señor grillo. Sólo jugábamos a los carpinteros.

Adriana:
—Estas herramientas no son de verdad, son de plástico.

Sofía:
—Es cierto, el serrucho no corta; únicamente hace risrás, risrás. (Le enseña el serrucho al público y le pregunta) -¿Verdad que solo hace risrás? (Escucha al público luego se dirige a don grillo) -¡Lo ves!

Don grillo:
—Pero, los golpes del martillo y el ruido del serrucho son verdaderos; y asustan. Asustan mucho. Por un momento pensé que se iba a repetir la historia...

Adriana:
—¿Qué historia?

Don grillo:
—Yo vivía feliz al lado de una quebrada rodeado de flores y árboles frondosos..., entonces, llegaron unos desarrolladores.

Adriana:
—¿Desarrolladores?

Sofía:
—¿Qué es eso? (Entran dos desarrolladores con planos y una cinta métrica.)

Desarrollador 1:
—Nuestro negocio es comprar y vender tierra…

Desarrollador 2:
—Y construir urbanizaciones y centros comerciales. (Se ponen a medir y a apuntar en una libreta.)

Don grillo:
—Talaron los árboles y aplanaron la tierra para construir calles y edificios. Sin árboles ni matas en el lugar, apenas llovía. La mayoría de los pájaros y animales decidieron buscar otro sitio para vivir.

Sofía:
—¿Se fueron todos? ¿Las personas también?

Don grillo:
—Casi todos. La gente comenzó a enfermar por falta de agua potable.

Adriana:
—¿Agua qué?

Don grillo:
—Agua potable, así se le llama al agua que las personas pueden beber sin temor a enfermar.

Sofía:
—Por favor, don grillo, continúe la historia.

Don grillo:

—Las fábricas cerraron, pues, los trabajadores se mudaron, buscando otros sitios más saludables para sus familias. En poco tiempo, el lugar se convirtió en un pueblo fantasma. A pesar de todo, quería quedarme… ¡Yo había nacido allí! Entonces…, ocurrió algo espantoso.

Escena II

Abuela:
—¡Adriana!, ¡Sofía! Es hora de comer.

Sofía:
—¡Ya vamos, abuela!

Adriana:
—¡Ya vamos! Déjanos un ratito más.

Abuela:
—Está bien, pero solo cinco minutos más.

Adriana:
—¡Gracias abuela!

Sofía:
—¡Por favor, don grillo, termine la historia!

Adriana:
—¡Sí, que nos tenemos que ir!

Don grillo:
—Lo que ocurrió espantoso fue… ¡Que nos azotó un huracán! La tierra pelada, la fuerza del viento y la enorme cantidad de lluvia que caía hizo que el cerro se convirtiera en un río de lodo cuya fuerza arrasó con todo lo que tenía por delante. Apenas escapé. Pues, para evitar ser sepultado por el deslizamiento de tierra, brinqué a un pedazo de rama que flotaba quebrada abajo… Y, bueno…, aquí estoy. ¡Y ustedes me quieren tumbar la casita!

Sofía:
—Perdone, señor grillo; no lo volveremos a molestar. Quisiéramos que fuera nuestro amigo.

Don grillo:
—¡Está bien! Ya lo olvidé. ¡Ya lo olvidé! Sólo fue un susto.

Adriana:
—Don grillo, ¡necesitamos su ayuda! Nuestros padres piensan talar los árboles que están en la parte de atrás de la casa de abuela.

Sofía:
—Sí, los que están al pie del cerro.

Adriana:
—Por favor, don grillo, venga con nosotros para que le cuente a nuestros padres, que están por llegar; lo que a usted le pasó. No queremos que algo así nos suceda a nosotros también.

Don grillo:
—No puedo. Nunca hablo con las personas mayores. Converso únicamente con los niños.

Sofía:
—¡Pero hay que advertirles!

Don grillo:
—Eso, se lo dejo a ustedes. (Se aleja del lugar a grandes saltos.)

Sofía:
—(Al público) -¿Se lo decimos nosotras? (Después de la respuesta del público) -Sí, hablaremos con nuestros padres sobre la importancia de proteger el ambiente.

Adriana:
—Todos podemos contribuir a un mejor Puerto Rico. Se pueden construir casas y edificios pero con una buena planificación.

Fin


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