cuentos

Bonita y Tara

Cinco perritos, tercera parte
©Andrés Díaz Marrero

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Teatro infantil y juvenil
Poemas infantiles

Como anteriormente dije, las aventuras de los cachorros había que contarlas por parte. Primero por que cada una era diferente y segundo por que no quiero que se me queden detalles importantes sin decir.
¿Te acuerdas de Bonita? Sí, Bonita. La perrita adoptada por el Dr. Pardo. La mascota del Hospital del Niño. Su llegada al hospital fue un regalo de alegría para los niños enfermos. Bonita hacía honor a su nombre por que era linda de verdad. Era cariñosa y juguetona y se pasaba haciendo piruetas. Obedecía cuando la mandaban a sentarse o acostarse y casi nunca ladraba. Las enfermeras aprendieron que la forma más fácil para lograr que los niños tomaran sus medicinas, y hasta se dejaran poner inyecciones o sacar muestras de sangre para el laboratorio, era la presencia de Bonita.

Era el mes de octubre y el departamento de meteorología había emitido un aviso de tormenta y posibles inundaciones. Tanto el hospital como el pueblo se preparaban para enfrentar el evento. A eso de la media noche comenzó a llover copiosamente. El silbido de los vientos de tormenta causaba inquietud en los niños y aprensión en los mayores. El doctor Pardo había ordenado un conteo de los pacientes para verificar que todos estaban presentes y seguros. Minutos después la enfermera Elena se acercó al Dr. Pardo y le murmuró algo al oído. El Dr. Pardo pidió la atención de los niños y les dijo que la enfermera Elena se quedaría acompañándolos, pues él tenía un asunto importante que atender.

En cuestión de minutos reunió al resto del personal y les comunicó que Carlitos un niño de seis años no se sabía donde estaba. El grupo se dividió y comenzó a buscar por las diferentes habitaciones. Bonita también comenzó a buscar por su cuenta.Con las orejas alzadas y el olfato listo decidió bajar las escaleras hasta el sótano. Al llegar a éste, vio que el mismo comenzaba a inundarse. Dos ventanas estaban abiertas y por allí bajaban sendos chorros de agua. Escucho un quejido. Era Carlitos. El agua ya le pasaba de la cintura. Estaba asustado y no sabía que hacer. Bonita brinco al agua y nadó hasta Carlitos, apresó su bata con los dientes y lo haló suavemente hasta llevarlo a la escalera. Carlitos y Bonita subieron hasta los escalones secos. Desde allí Bonita comenzó a ladrar fuertemente. El llamado< no se hizo esperar pocos minutos después Carlitos se encontraba jugando con los demás amiguitos del hospital. Pasó la tormenta y el susto. En el hospital no quisieron difundir la noticia de lo ocurrido, pues la humildad de estos servidores era tal que bastaba con saber que habían ayudado a salvar a uno de sus pacientitos.

No creas que me he olvidado de Tara. En su caso ha hecho y sigue haciendo una de las hazañas mas importante que perrita alguna pueda hacer. Que es llevar alegría y consuelo a una anciana viuda. De Valiente, el perro que quedó acompañando a Pirily en casa, no tengo mucho que contar. Si bien es cierto que tiene un nombre impresionante, hasta el momento hay muy poco que contar< sobre él. Si surge algo tú serás el primero en saberlo.
(4) Valiente


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