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_¿Me amas?
_Como a la luz del sol. Esa luz que nutre y da vida a todo
cuanto alcanza; te amo como a la hierba, a los
árboles, al sonoro cantar de la quebrada
_Yo también te quiero; y cuando no estás
conmigo te extraño; pues me haces falta como al cielo
las nubes; como al ave las alas
Algún tiempo después, la pareja de enamorados
con el consentimiento de sus respectivos padres fijaron la
fecha de la boda. Pero antes de que ésta se llevara a
cabo, el
bohique le solicitó al
padre de Cohaí que se la diera en matrimonio.
_es un honor, ¡gran señor!, que usted quiera
pertenecer a nuestra familia, pero Cohaí ya
está comprometida. Sin embargo, tengo otra hija que
la iguala en dulzura y belleza. Con gusto se la cedo en
matrimonio.
_¡Quiero a Cohaí!
_ Ella tiene a Yukibo en su corazón.
_La enseñaré a quererme.
_ Pero, ya está fijada la fecha de la boda...
_¡Ella será mi esposa! No olvides que soy el
gran bohíque
_Lo siento, pero
_¡Ya verás de lo que soy capaz_le
interrumpió el bohíque, y se marchó
furioso, dando grandes voces. Cohaí, escondida tras
el telar, había escuchado la conversación; y
temblorosa lloraba. Desde ese día el bohíque
mantuvo a Cohaí en constante asedio. La seguía
hasta el mercado, y cuando ella lavaba ropa en el río
se le aparecía de repente con la intención de
raptarla. Cosa que nunca pudo lograr; pues, el padre de ella
y Yukibo se alternaban para acompañarla. Lleno de
ira, al ver que no lograba su propósito, el
bohíque, utilizando sus conocimientos de hechicero
convocó al espíritu del mal:_¡Grande y
sublime, Tuyra, dios de la desolación y la venganza,
acude a mí! ¡Uña de
urubú
rabo de anolis,
yerba anamú,
patas de
bibijaguas y agua de
naiboa corta a Yukibo mi
anki!
¡destrúyelo! _clamaba,
mientras preparaba un poderoso veneno.
El bohíque dejó de perseguir a Cohaí.
Las familias de los novios, creyendo que éste
había desistido de su propósito continuaban
felices con los preparativos de la boda. Tres días
antes de la boda, y según la costumbre, los amigos
del novio se reunían con él para embijarlo, es
decir, cubrir su cuerpo con achiote. El rito de la bija era
una ceremonia en la que se compartían manjares y
bebidas con el novio. El astuto bohíque, sin que
nadie lo viera, mezcló el veneno que había
llevado escondido con la comida destinada al novio. Yukibo,
ajeno a tal maldad, comió y bebió
entusiasmado. A partir de ese momento, comenzó a
enfermar. Minutos antes de que se celebrara la boda
moría, sin que familiares y amigos adivinaran la
causa.
Después de una breve ceremonia, los amigos y deudos
enterraron el cuerpo. Todos se marcharon, menos
Cohaí; quien no cesaba
de clamar ante la tumba de Yukibo:
_Yocahú, escucha mi ruego, ¡devuélvele la
vida a mi amado!, ¡regrésale su naniki
!
_Cohaí, ¡basta ya de llorar! _Escuchó que
una grave, pero dulce voz le decía.
_¡Yocahú!
_Sí, soy yo. No puedo devolverle el naniqui a Yukibo
pero puedo transformarlo antes de que huya de su cuerpo.
Hubo un intenso ventarrón, apartáronse las
nubes del cerrado cielo y un destello de luz penetró
en la tumba de Yukibo.
Cohaí, sorprendida, vio salir de la tumba un hermoso
ruiseñor. Sintió un breve aleteo sobre su
cabeza y luego lo vio perderse en el gris del horizonte.
Muerto Yukibo, el bohíque obtuvo el permiso para
casarse con Cohaí. Viendo acercarse la fecha de la
boda, Cohaí, suplicaba amargamente:
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_¡Ay, muerte recelosa que me esquivas!
¡Oh, muerte de mi amado!,
¡borrar de mí su amor,
tú no has logrado!
Pues tiembla, a su recuerdo,
y se enternece este afán de dulzura,
que mis lágrimas riegan con ternura:
capullo florecido y perfumado,
que sólo a él responde
llanto que no se esconde
y que anhela llegar pronto a su lado...
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_¡Bondadoso señor!,
tú, que le das dulzura al agua de los ríos
con que saciamos nuestra sed;
que haces brotar los frutos de la tierra
con que nos sustentamos.
Tú, que enciendes el farol de la mañana
y lo guardas al terminar la tarde,
escucha el llanto de mi amada.
Escucha la tristeza de mi canto.
Dime, cómo evitar que Cohaí siga penando;
y lo que es peor, que contra su voluntad despose
a quien, con despiadada crueldad, me hizo este
daño.
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