1898 La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico

Henry H. Whitney, el espía que cambió el curso de la invasión

Por Elías García (EFE)

San Juan, 14 marzo de 1998

Los informes de un espía que había entrado subrepticiamente en la isla fueron determinantes hace un siglo para que Estados Unidos desembarcase en la costa sur de Puerto Rico, en vez de en San Juan, como esperaban los españoles. El 25 de julio de 1898, una expedición militar estadounidense al mando del general Nelson Miles desembarcaba en la bahía de Guánica; sin embargo, las órdenes de Miles eran otras, y sólo se había decidio por Guánica tres dias antes, a bordo del Yale, en el que la fuerza invasora viajaba desde el puerto cubano de Guantánamo. "Aunque juzgo conveniente hacer una demostración frente a los puertos de San Juan y Fajardo, no estoy dispuesto a desembarcar en ninguno de ellos, porque pudieramos encontrarlos ocupados por numerosas fuerzas españolas", señala Miles en un mensaje que envió al Secretario de la Guerra, R.A. Alger, explicándole su decisión.

Tras recorrer la costa norte de la isla, la expedición -diez transportes y cuatro buques de guerra- entró en el Canal de la Mona, se dirigió hacia el sur y, a las cinco y veinte de la mañana del 25 de julio, día de Santiago, arrivaba a Guánica.

Un oficial y once soldados fue toda la oposición que allí encontraron; las tropas españolas estaban concentradas en el norte de la isla, y las recomendaciones del General Ricardo Ortega y Diez para dirigirse rápidamente al sur fueron desoídas, en el convencimiento de que el desembarco en Guánica era una operación de distracción.

Instrumental en la decisión de Miles fue un joven Capitán que participaba en la expedición, Henry Howard Whitney, que en el mes de mayo anterior había logrado recorrer Puerto Rico y levantar planes detallados de las defensas españolas en la isla.

En una época en la que no existían servicios de información como tales y en los que el espionaje era visto como indigno de un soldado, Henry Whitney había hecho de él una especialidad; ya en la academia militar de West Point, Whitney -nacido en 1866- se había especializado en topografía y levantamiento de mapas.

Hombre de amplia cultura e intereses -hablaba seis idiomas- Whitney llegó a escribir artículos sobre su especialidad, con títulos tan sugestivos como "Aplicación del uso de la bicicleta para la recopilación de información militar".

En mayo de 1898, Whitney llegó a St. Thomas, en las Islas Vírgenes, a borde del buque "Andarose", haciéndose pasar por un periodista británico que iba a informar sobre el bombardeo de San Juan, que la armada estadounidense llevaba a cabo en aquellos momentos.

En St. Thomas, Whitney consiguió convencer al Capitán de un barco que se dirigía hacia Ponce -mediante el pago de la módica suma de cincuenta dólares- para que le permitise hacerse pasar por el marmitón del navío.

De esta manera, arribó a Puerto Rico; con un burrillo y unas latas de petroleo, recorrió la isla durante 18 días haciéndose pasar por vendedor de combustible o, alternativamente, por pescador.

En estas dos semanas y media, Whitney levantó al menos 3 mapas con detalladas informaciones topográficas y militares y apreciaciones personales manuscritas; dos de ellos se conservan hoy en el Archivo Militar del fuerte de San Cristóbal, en el viejo San Juan.

En las notas sobre Ponce, fechadas el 20 de mayo de 1898, puede leerse que en la ciudad había una guarnición de 800 soldados regulares y 400 voluntarios, con 23 cañones y que "la ciudad es profundamente antiespañola, los voluntarios desertarán a la primera oportunidad".

Las actividades de Whitney no pasaron desapercibidas para las autoridades españolas, que llegaron a detenerle, aunque le pusieron en libertad por falta de pruebas y para no provocar otro incidente que complicase aún más las relaciones con Estados Unidos, con quien estaban oficialmente en guerra desde el 24 de abril anterior.

El Capitán estadounidense abandonó la isla, por medios que hoy no se conocen, y regresó a Washington, donde hizo un informe verbal de su misión al propio presidente MacKinley en presencia del general Miles.

La participación de Whitney en el crepúsculo de la aventura colonial española no concluyó en Puerto Rico; en 1902 fue destinado a Filipinas.

Henry Howard Whitney alcanzó el grado de Brigadier General del ejército estadounidense, falleció en 1949 y sus restos reposan en la sección del cementerio militar de Arlington que alberga a los veteranos de la Guerra Hispano Americana.

Allí los localizó, tras no pocos quebraderos de cabeza, la historiadora puertorriqueña Milagros Flores, que dirige el archivo militar del fuerte San Cristóbal, donde se custodian los originales de dos mapas de Whitney. "Al principio lo enterraron en otra parte del cementerio; luego, trasladaron sus restos a la sección de la Guerra Hispanoamericana, pero cambiaron el número de la tumba, por eso costó trabajo ubicarle", dice.

La historiadora participará, con una ponencia sobre Whitney, en el congreso "Ejército y Armada en el 98: Cuba, Puerto Rico y Filipinas", que organiza en Madrid y Avila el ministerio español de Defensa entre el 20 y el 27 de marzo.

En el curso de sus investigaciones, Flores -que prepara una exposición sobre Whitney que se inaugurará en San Juan el próximo mes de mayo- descubrió en un archivo militar de Pennsylvania el tercer mapa de Whitney.

No ha logrado, sin embargo, descubrir a ningún descendiente del militar, pese a que llegó a llamar por teléfono a todos los Whitney de la guías telefónicas de Hawai, San Franciso y New Jersey, los últimos lugares donde residió el espía que cambió el curso de una invasión. EFE.


-Volver a Anecdotario- / -Volver a Inicio-