1898 La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico - 1898 The Spanish American War in Puerto Rico

El Batallón Tiradores de Puerto Rico Nº 1

El 20 abril de 1898 por la noche, poco antes de inicirse las hostilidades entre España y EE.UU., bajo la presidencia del Dr. Benito Francia, Secretario de Gobierno, se lleva a cabo una reunión en el Teatro Municipal (hoy Teatro Tapia) donde se discute la idea de formar un batallón de voluntarios distinto a los 14 ya existentes en la Isla. En esta reunión se nombra una comisión presidida por el periodista Vicente Balbas(1)* para llevar a cabo la idea. Al mismo tiempo, en Puerta de Tierra, el profesor del Instituto de Segunda Enseñanza, Rafael Janer y Soler, comienza a organizar una compañía de voluntarios que inmediatamente se integrará al nuevo cuerpo en formación. De esta manera se crea el Batallón Tiradores de Puerto Rico Nº 1(2)* cuya misión, al igual que la de los otros batallones de voluntarios, era en caso de guerra o de emergencia asistir a los cuerpos del ejército regular guardando el órden y realizando tareas de vigilancia en la zona a la que pertenecía, en este caso San Juan y sus alrededores.

(1)* Este Vicente Balbas, ya comandante del batallón, anunciaba el 18 junio que había construido un aparato que lleva en su interior un torpedo y que por control remoto podía ser dirigido desde la costa contra cualquier barco enemigo. Este invento fue presentado a las autoridades militares para su evaluación y desconocemos los resultados. Sería interesante si aparecieran los planos, fotografías o descripción de tan futurista artilugio.

(2)* En algunos escritos se le identifica también como el Batallón de Tiradores de Altura de Puerto Rico Nº 1.

Compuesto principalmente de empleados municipales y del comercio capitalino(3)* se diferenciaba de los demás batallones en que sus miembros no pertenecían necesariamente al Partido Incondicional Español y que casi todos eran hijos de la tierra. La oficialidad estaba compuesta, en su mayoría, por conocidas figuras del ámbito económico, político y social. Descendientes de estos voluntarios podemos encontrarlos hoy día desempeñando papeles de importancia en el acontecer Insular.

(3)* El 24 de abril se llegó incluso a inscribir un niño de 13 años, hijo de Francisco Gatell.

El batallón, en su mejor momento, contó con 1 teniente coronel, 3 comandantes, 8 capitanes, 13 primeros tenientes, 12 segundos tenientes, 1 médico, 1 practicante, 1 capellán, 1 músico mayor, 24 sargentos, 48 cabos y 488 soldados (601 hombres en total). Fueron armados el 24 de abril con fusiles Remington reformados con bala de envuelta niquelada. La bandera del batallón, donada por la esposa del doctor Francia ha sido bordada a mano por la Srta. (profesora) Elena Henríquez y cosidas las telas por la Sra. María Borrás de Aguayo. Aunque no lo conocemos con seguridad su uniforme debe haberse parecido al utilizado por los demás batallones de voluntarios.

La jura de bandera del batallón tiene lugar en la Plaza Alfonso XII (hoy Plaza de Armas) el 27 de junio momentos después de la misma ser bendecida en la Catedral por el Provisor, padre Bea. Son madrinas en la bendición las señoras esposas del general Macías y del Dr. Francia. El general Macías no asiste a los actos delegando sus funciones en el general Ortega, Segundo Cabo de la ciudad capital.

El 25 de abril y mientras se realizaban ejercicios militares, se le dispara accidentalmente el fusil al teniente José Bazán hiriéndose en la mano e hiriendo también al capitán Tulio Larrinaga. En este accidente podemos considerar que se derrama la primera sangre de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico.

El bombardeo a San Juan fue el único hecho de guerra en que participó el Batallón Tiradores de Puerto Rico. Durante el mismo la mayoría de las compañías ocupan sus puestos de combate en el Paseo de la Princesa detrás de la muralla aledaña a lo que entonces era el presidio (hoy Oficina de Turismo). Una compañía, al mando de comandante Bastón, ocupa su puesto en los fosos del San Cristóbal. Por su conducta durante el bombardeo, el comandante Rafael Janer, los 1ros tenientes Antonio Geigel y Juan Pulgar y el 2do teniente Juan Bautista Mirabal reciben el 9 de julio la Cruz Roja.

Los meses que siguieron al bombardeo a San Juan sólo traen malas noticias de la guerra, unido a esto el hecho de que nunca se confió plenamente en los batallones de voluntarios y que el 9 de junio el Coronel Camó, de la Capitanía General ordenó que todos los voluntarios sujetos al servicio militar obligatorio, (alrededor de 500 en toda la Isla) pasasen a formar parte de los cuerpos regulares del ejército no importando donde estos estuvieran ubicados(4)* dio como resultado que el desánimo cundiera entre los integrantes del Batallón de Tiradores y muchos se dieran de baja para abandonar la ciudad o literalmente "desaparecieran" sin aviso(5)*. Un ejemplo de la situación imperante lo tenemos el 7 de junio cuando algunos tiradores que se han ausentado sin permiso sufren arrestos en el Castillo San Cristóbal(6)*. Otro ejemplo lo vemos el 28 de julio por la noche al tocar "llamada" para formar y pasar revista en el Paseo de la Princesa sólo acuden el teniente coronel, los comandantes, dos capitanes, 7 primeros tenientes, 5 segundos tenientes, 2 sargentos, 10 cabos y 11 soldados. Así las cosas el 7 de agosto Francisco Bastón, 1er jefe accidental (suplente o provisional) del batallón ordena y les da 3 días de plazo, devolver los fusiles a todos los voluntarios que no han asistido a revista en las 2 últimas llamadas de "generala".

(4)* Esta orden crea disgustos entre ellos por considerar que sus derechos han sido violados al ser sacados de sus áreas de residencia.

(5)* También es justo decir que muchos "¨voluntarios" se enrolaban casi por "obligación" o por presión social. Con poco entrenamiento militar y aun menos espíritu para luchar en una guerra que para ellos quizás era ajena, no es de extrañar que "cogieran el monte" a la primera oportunidad.

(6)* Los presos se quejan el 4 de julio al periódico El Liberal de que el Capitán Rivero los ha hecho dormir sobre unas tablas de madera. Rivero, con sorna, responde que dadas las circunstancias no podía ofrecerles camas de hierro y colchones de plumas.

No tenemos la fecha exacta pero creemos que el batallón fue disuelto, al igual que los otros del área metropolitana, a mediados de septiembre de 1898.


-Ver documento: Lista de oficiales del Batallón Tiradores de Puerto Rico en nuetra página hermana 1898 Los Documentos de Puerto Rico.

Fuentes de información:

a- Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico.

b- Documentos del Batallón de Tiradores de Puerto Rico Nº 1 (documentos obtenidos del Servicio Histórico Militar - Madrid, España. Cortesía del Coronel Francisco Rodríguez Padrón de la Academia de Artillería de Segovia):

1- Relación nominal de las bajas habidas en este Batallón durante el mes de la fecha (mayo y junio de 1898).
2- Relación de Sres. Oficiales e individuos de este Batallón que desean movilizarse (30 de junio de 1898).
3- Relación nominal de los Señores Jefes y Oficiales de que se compone este Batallón en el día de la fecha de hoy (1 de julio de 1898).


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