1898 La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico

La Reserva Natural de Las Cabezas de San Juan (El Faro) Fajardo

Tomado del folleto del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico.

Foto cortesía de la "Puerto Rico Telephone Company", tomada de la guía telefónica del área de Fajardo.


En el 1975, el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico adquirió 316 cuerdas de terreno en la punta nordeste de la Isla que se conoce como Las Cabezas de San Juan, por la forma de los tres promontorios que se extienden hacia el Océano Atlántico.

Desde tiempos precolombinos, este lugar ha sido considerado como un punto de importancia estratégica. En 188O, el gobierno español construyó un imponente faro de estilo neoclásico para orientar el tráfico marítimo a través de los pasajes de Vieques y Culebra.

El Faro, como se le conoce, es el segundo más antiguo del sistema de faros construido por el gobierno colonial español en Puerto Rico. El mismo ha estado operando ininterrumpidamente desde su apertura en 1882. Con el cambio de soberanía en 1898, El Faro pasó a la jurisdicción del Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos quien, en la actualidad, tiene un acuerdo con el Fideicomiso para que éste lo use como una de las atracciones principales de la Reserva Natural. -Ver: El "achuchón" al faro de las Cabezas de San Juan-

Hoy día, la Reserva Natural de Las Cabezas de San Juan es una de las más importantes áreas naturales de la Isla. Es un paraje inigualable por el gran número de comunidades ecológicas diversas que prosperan en íntima proximidad.

Las playas arenosas y los escarpados rocosos son habitat de aves marinas y migratorias. Las tierras y las aguas de la reserva son refugio y criadero de especies en peligro de extinción, incluyendo el águila y la tortuga marina.

Los arrecifes y los cayos de la costa son extensiones naturales de la tierra firme y protegen las claras y plácidas aguas con sus formaciones coralinas y su lujuriante vida marina.

Posiblemente, el rasgo natural más significativo sea la Laguna Grande, bioluminiscente, bordeada por mangles, esos "árboles caminantes" que construyen islas.

Excavaciones arqueológicas preliminares y artefactos encontrados apuntan hacia la presencia en este lugar de grupos indígenas agricultores que emigraron del nordeste de América del Sur al comienzo de la era Cristiana.

Estos grupos, miembros de la cultura Igneri, tuvieron una sociedad agrícola bien desarrollada, siendo también capaces navegantes. Es posible que éstos hayan sido los antecesores de los Taínos, los indígenas que encontró Cristóbal Colón en su segundo viaje.

Los que visitan el lugar pueden explorar el Centro de Visitantes, recorrer los senderos y paseos entablados entre la vegetación, observar la investigación científica que se lleva a cabo, o sencillamente recrearse y gozar de la naturaleza.

Los senderos permiten ver los diversos ambientes ecológicos del lugar: los manglares y la Laguna Grande, las costas rocosas de Los Lirios y los promontorios de barlovento.

Las exhibiciones en el Centro de Visitantes en El Faro describen los fenómenos naturales de la Reserva, mientras que la atalaya de observación ofrece un majestuoso panorama de El Yunque, la Reserva Natural de La Cordillera, y en días claros, las islas cercanas y las más distantes, como Tortola.

La adquisición de esta propiedad y las investigaciones subsecuentes que de ella se hicieron, fueron la base para su designación como una Reserva Natural en 1986. Hasta esa fecha, la amenaza de desarrollo ponía en peligro su misma existencia. Ahora esta designación asegura su conservación como una magnífica facilidad para la investigación y como un área natural vital en la costa norte de nuestra isla para el recreo y disfrute de todos.

Restauración del Faro

El Faro ha sido incluido en el Registro Nacional de Propiedades Históricas del Servicio Nacional de Parques del Departamento de lo Interior de los Estados Unidos. Los esfuerzos de restauración iniciados en el 1989 por el Fideicomiso están basados en una amplia y cuidadosa investigación para garantizar la autenticidad de todos los elementos históricos de la estructura.

Se han restaurado las ventanas, puertas y elementos estructurales y decorativos de madera; así como los empañetados y pinturas de paredes y superficies originales usando técnicas y artes del siglo 19. Usando esas mismas técnicas, se ha restaurado la cúpula original de hierro y cobre. Vigas centenarias de ausubo rescatadas de los proyectos de renovación del Palacio Rosado y La Princesa, en el Viejo San Juan, fueron usadas en la restauración de El Faro.

Investigación Cientifica

La Reserva Natural es un lugar que se presta para la investigación. En sus predios se puede estudiar diversas ciencias, tales como: ecología, biología marina, geología y arqueología.

El Colegio Universitario de Humacao de la Universidad de Puerto Rico ha llevado a cabo investigaciones en el área que complementan estudios en proceso y ha llevado a estudiantes a realizar trabajos de campo. El Instituto de Neurobiología del Recinto de Ciencia Médicas de la Universidad, también hace investigación aquí en diversos campos como lo son: farmacología, fisiología y comportamiento animal.

En la restauración del Faro, el Fideicomiso ha provisto espacio de laboratorio para facilitar y fomentar esta importante actividad académica.

Comunidad Ecológica

Una comunidad ecológica es la congregación de plantas y animales que habitan un área en particular. En ella existe una estrecha relación entre los organismos y el ambiente, y de ésta es que los organismos obtienen sustento, albergue, refugio y las condiciones correctas para vivir. La Reserva Natural de las Cabezas de San Juan es de suma importancia porque en ella se pueden observar casi todas las comunidades naturales de la Isla. Las comunidades de la Reserva son: el arrecife de coral, la pradera de thalassia, la playa arenosa, la playa rocosa, el bosque seco, el manglar y las lagunas.

Arrecife de Coral

Esta formación está compuesta principalmente por los esqueletos de pólipo de coral y por esponjas. El arrecife de coral es la estructura más grande de la tierra hecha por organismos vivos.

Es un sistema dinámico y productor de vida. Sólo se desarrolla en mares cálidos y en aguas claras y no muy profundas.

Como ecosistema, sólo lo asemeja en complejidad el bosque húmedo tropical.

En su estupendo laberinto se desarrolla la constante lucha por la subsistencia entre el depredador y su presa. Es aquí más que en cualquier otra comunidad donde es fácil observar mecanismos de defensa tales como: el camuflaje, el cambio de tamaño, forma, color o textura y la increfble simbiósis.

Pradera de Thalassia

La pradera de thalassia es muy común en las aguas llanas del Mar Caribe entre el arrecife y la costa. Sus aguas comúnmente tranquilas son criadero de peces e invertebrados. Se le conoce también como yerba de tortuga.

Playa Arenosa

La playa arenosa, aunque aparenta ser un lugar tranquilo, es muy dinámica. Este sector está expuesto a cambios extremos de temperatura, de frío a calor; de condición, de seco a sumergido y todo en cuestión de pocas horas. Es aquí donde el cambio de marea deja su huella más patente y marca su ritmo, su condición cíclica. En marea baja, las aves que picotean y escarban la arena húmeda se alimentan de aquellos moluscos, peces y crustáceos que no siguieron el amparo del flujo del mar.

Playa Rocosa o Farallón

La playa rocosa es dinámica por la energía que genera el mar. Topográficamente se caracteriza por los farallones o promontorios que se adentran a aguas profundas. Sus contornos son abruptos y no hay transición. El mar rompe contra la costa sin que haya amortiguación. Remueve y socaba coral del fondo, desprende roca del farallón y todo esto lo deposita en la orilla creando un pedregal.

Los promontorios ofrecen albergue, dormidero y anidaje a aves marinas. Son la atalaya desde donde observan su presa y desde la cual se lanzan a atraparla. Los lugares donde se posan se conocen porque su excremento tiñe de blanco la roca y en su alrededor hay un fuerte olor a amonio.

Bosque Seco

En el bosque seco, las plantas y los animales subsisten con poca agua. Aquí, como en el desierto, gran parte de la lluvia se evapora.

La vegetación de este ambiente se caracteriza por sus hojas duras, gruesas y carnosas, que retienen agua y respiran poco durante las horas de sol. Los animales son activos durante la noche o al fresco de la madrugada.

Las grandes lluvias provocan exuberancia en las plantas y gran actividad entre los animales. Las plantas florecen y dan fruto, los pájaros cantan con más intensidad, se aparean y anidan, los insectos se reproducen prolíficamente y los animales se aprovochan de toda esta abundancia para nutrirse.

Por ser un ambiente expuesto a extremos, el bosque seco es frágil, se recupera lentamente de disturbios tales como los huracanes y eroda con facilidad.

Manglar y Lagunas

El manglar es el bosque de la costa y deriva su nombre de su vegetación predominante, el mangle rojo, negro, blanco y botoncillo.

Este bosque es particular porque es ingrediente crítico en la relación entre lo marino y lo terrestre. Es zona de transición, es filtro, es amortiguador, pero más que nada crea la condición óptima para sostener cientos de especies de peces, insectos y aves.

Es notable que el fenómeno de las lagunas y bahías bioluminiscentes siempre ocurre asociado a las áreas de mangle.

El mangle ha sido abusado por el hombre. Erróneamente se le considera criadero de mosquitos y otras plagas y se rellena, se draga o se drena. Así, Puerto Rico ha perdido tres cuartas partes de sus bosques de mangle, pérdida irreparable y desgraciada.

Interpretación del lugar

Un ecosistema es la suma de los miembros de una comunidad en interacción con el ambiente físico en donde ésta se desenvuelve. El estudio de los factores que determinan el número y la distribución de los organismos vivientes se conoce como ecología, una palabra que se deriva del griego "oikos", que significa casa.

Todos nosotros cuidamos de nuestras casas individuales. Es hora entonces que juntos comencemos a cuidar de nuestra casa comunal, nuestro planeta, la Tierra. Debemos trabajar juntos para respetarla por consideración y amor a nuestros hijos. Una forma de aprender a amar y respetar nuestra Tierra es conociéndola.

El que visite la Reserva Natural de Las Cabezas de San Juan tendrá la oportunidad de convertirse en un amante de la naturaleza. Se le estimulará a través de sus sentidos, la visión, el oído, el olfato, el sabor y el tacto, a interpretar y entender lo que descubra. Para eso, el Fideicomiso tendrá guías adiestrados, rótulos, demostraciones científicas, programas especiales y exhibiciones táctiles.

La Reserva Natural es un buen ejemplo del valor ecológico del resto de nuestra Isla. Los programas educativos del Fideicomiso van dirigidos a demostrarle al visitante la rica variedad de la naturaleza y a estimularlo para que proteja la frágil ecología de Puerto Rico.

El Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico

El Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico es una institución privada que se creó en 1970, por acción de los gobiernos de Puerto Rico y de los Estados Unidos. El objetivo primordial del Fideicomiso es proteger y enaltecer los recursos y las bellezas naturales de la Isla. Para lograr ese objetivo, el Fideicomiso adquiere terrenos de valor ecológico, estético e histórico y los conserva en su estado natural a perpetuidad.

Las propiedades del Fideicomiso abiertas al público, son entre otras: la casa de Ramón Power y Giralt, en el San Juan Antiguo; la Hacienda Buena Vista en Ponce y La Reserva Natural de Las Cabezas de San Juan en Fajardo.

Información general

La entrada a la Reserva Natural de Las Cabezas de San Juan es por reservación solamente.

Horas

La Reserva Natural de Las Cabezas de San Juan está abierta al público de viernes a domingo. Está cerrada en Año Nuevo, Reyes, Viernes Santo, Acción de Gracias y Navidad. Se requiere reservación para cada visitante. Los recorridos guiados duran aproximadamente de dos a dos horas y media. Estos comienzan a las 9:30 a.m., 10:00 a.m., 10:30 a.m. y 2:00 p.m.

Precio de Entrada (incluye el estacionamiento)

$5.00 Adultos

$2.00 Niños menores de 12

Visitas en Grupo La Reserva Natural de Las Cabezas de San Juan está abierta los miércoles y jueves para grupos de escolares o excursiones de 20 personas o más a precios especiales.

Reservaciones e Información

Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico

Apartado 4747 San Juan, Puerto Rico 00902-4747

Teléfono: (809) 722-5882

860-2560 (fines de semana)

Página en Internet

Facilidades disponibles

Existen facilidades limitadas para los minusválidos. Hay una tienda de regalos para visitantes. No se permiten jiras ni bebidas alcohólicas, tampoco radios ni equipos de sonido. Estacionamiento disponible sólo por la duración del recorrido.

Direcciones

La Reserva queda al norte de Fajardo en la carretera núm. 987 que va del pueblo a Las Croabas. Desde San Juan se toma la Avenida Baldorioty de Castro (P.R. 26) hacia Carolina hasta la intersección con la carretera núm. 3 en dirección al este. Se continúa en esta carretera hasta llegar a la primera salida de Fajardo, donde se dobla a la izquierda y toma la carretera núm. 194 hasta el semáforo del Centro Comercial Monte Brisas, donde se dobla a la izquierda. Se sigue esta carretera hasta el próximo semáforo y ahí se dobla a la derecha. Se prosigue en esta ruta hasta su final, donde toma la carretera núm. 987 a la izquierda. Esta carretera le lleva a la entrada de la Reserva.

Para saber más sobre el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico


-Ver: El "achuchón" al faro de las Cabezas de San Juan- / -Ver: Los incidentes de Fajardo-

-Ver fotos del "achuchón" al faro de Las Cabezas de San Juan- / -Volver a Anecdotario- / -Volver a Inicio-