Al morir, Nilita Vientós Gastón afirma en su testamento: "No puedo legar nada mejor a mi país, por cuya libertad sueño, que los libros y papeles de que he vivido rodeada toda la vida." Y, a sus legatarios les dice: "Pido que me perdonen por el latoso trabajo que les dejo; clasificar, ordenar, publicar, etc., mis libros y papeles. Sé que harán lo posible por convertir la casa en un sitio agradable para la conversación, el estudio y en biblioteca de libre acceso
Cualquier suma que dejen mis publicaciones son para becas de estudiantes de Arte y Literatura." Esta última voluntad de generoso desprendimiento es sólo una de las cualidades de esta extraordinaria mujer que dedica toda su vida a destacar los aportes de la literatura puertorriqueña sin ignorar las contribuciones de la literatura universal y sus valores. Es que para ella, "lo universal se apoya en lo nacional. Todos los grandes artistas y escritores son universales porque son nacionales. Sólo el que es de su país y de su tiempo puede llegar a los hombres de todos los países y todos los tiempos
Lo nacional no es la negación de lo universal: es el único camino para llegar a él".
La pasión por los libros, la literatura escrita, la lleva a crear una de las revistas literarias más importante de América Latina y a ponerse en contacto con los escritores más prestigiosos del mundo. Su revista
AsomanteSin Nombre y su residencia en Santurce se transforman en la embajada internacional de Puerto Rico y su cultura. Su activismo literario no es de carácter contemplativo. De ahí, su crítica al abandono de la literatura puertorriqueña en la Universidad de Puerto Rico y el papel que le adscribe al intelectual en la sociedad. Nos dice: "El intelectual es el testigo crítico de la sociedad de su tiempo, la voz de sus contemporáneos más conscientes. Su función es descubrir la realidad que esconden las apariencias, protestar contra la crueldad, la fealdad, la injusticia, ser enemigo de todo lo que lesione la dignidad del hombre y atente contra su libertad." Ese amor a la justicia lo fundamenta en tres principios rectores: la
inconformidad con todo lo que debe mejorarse, la
disidencia con todo lo que ofenda la dignidad humana y deba cambiarse y el
entusiasmo sin límites para luchar por los inconformes y con los disidentes.
Dichas convicciones la llevan a rechazar cualquier posición de inferiorización por género; a criticar duramente la situación de subordinación política de Puerto Rico; a rechazar la nuclearización del Caribe y América Latina; a denunciar la subordinación del español en Puerto Rico y de la cultura puertorriqueña en general; a develar la violación sistemática de los derechos civiles y los derechos humanos en Puerto Rico.
La vida creadora y combativa de esta mujer constituye realmente el amor por su patria, por la literatura y por la justicia. Su memoria no puede relegarse al recuerdo; necesita ser memoria viva para todos los puertorriqueños.
Luis Nieves Falcón
Director