LECTURA REFLEXIVA

 

 

EL SOL BRILLANDO... i Y YO CIEGO!

 

     Estas palabras me las comentó hace muchos años un cieguito en un parque de Los Angeles, donde yo, como joven, me senté a pasar las horas del día sintiéndome muy triste y solo.  El cieguito, ya muy anciano, se entretenía en dar de comer a las palomas y entablamos conversación.

 

     Le comenté hasta cierto punto algo de lo que estaba sintiendo y el ancianito me preguntó:

 

     -¿Has visto lo lindo que brilla el sol?

 

     Sin darme cuenta que a quien me hablaba no podía ver, le contesté:

 

-          En realidad ni me  había fijado.

 

El anciano me contestó:

 

-“ EL SOL BRILLANDO Y TU CIEGO...”

 

     Han pasado muchos años de aquel encuentro y muchos años para darme cuenta que muchas veces vamos por la vida “CIEGOS”.  Nos levantamos con el “PROBLEMA” y caminamos todo el día con el “PROBLEMA” y el sol y la vida brillando a nuestro alrededor y no lo vemos.

 

     No permitas que pase tu día sin mirar aquello hermoso que te rodea.  No pierdas ni un minuto más oscureciendo tu vida la de otros a tu alrededor.  Todos tenemos problemas, pero recuerda que éstos son nuestra oportunidad para aprender y crecer.

 

QUE NO PASE UN DIA MAS DONDE TERMINES DICIENDO:

 

“EL SOL BRILLANDO...¡Y YO CIEGO!”

 

 


  

Paz en la Tormenta

 

 

Cuando lloras por las veces

Que intentastes

Y trates de olvidar

Las lágrimas que lloraste

Sólo tienes pena y tristeza

Y el futuro incierto espera

Puedes tener Paz en la tormenta.

 

Muchas veces yo me siento

Igual que tú

Y mi corazón anhela algo real

El Señor viene a mi

Y me ayuda a seguir en

Paz en medio de la tormenta.

 

Puedes tener

Paz en la tormenta

Fe y esperanza

Cuando no puedas seguir

Aún con tu mundo hecho pedazos

El Señor guiará tus pasos

En Paz, en medio de la tormenta.
JESÚS, AMIGO MIO

 

¿Sabes que soy Orientadora de Escuela?

Escogí este sacerdocio por creer que

Es la escuela el altar mayor de tu cofradía pequeña.

A veces tengo temor de la responsabilidad

Sublime puesta en mis manos.  En la escuela no

Existe tarea sencilla.  Todo es grande y hermoso.

Necesito tu paciencia. 

No quiero caer en la brecha del deber.

Llévame de tu mano a la otra orilla,

Siempre repartiendo el pan del conocimiento

Con sencillez y amor.

 

Llena mi cántaro, Padre mío, llénalo,

Que son muchos los sedientos que acuden

A mi fuente para recibir de mis propias manos

El agua bendita de la sabiduría.

Calma mis nervios, ilumina mi espíritu,

Esclarece mi mente.

Quiero estar en armonía contigo antes de ir

A mí mismo.

Que todo cuanto yo haga sea

Según tu voluntad y no la mía

Hasta el fin de mi jornada.

 

Amén.