Sermón: El DIOS que Conoce a los Suyos
9 de Septiembre de 2001
Pastor Juan G. Feliciano-Valera
Iglesia Metodista "Obispo Corson", Ponce, PR
SALMO 139:1-6, 13-18
1 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme;
Has entendido desde lejos mis pensamientos.
3 Has escudriñado mi andar y mi reposo,
Y todos mis caminos te son conocidos.
4 Pues aún no está la palabra en mi lengua,
Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
5 Detrás y delante me rodeaste,
Y sobre mí pusiste tu mano.
6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;
Alto es, no lo puedo comprender.
13 Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16 Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.
17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!
¡Cuán grande es la suma de ellos!
18 Si los enumero, se multiplican más que la arena;
Despierto, y aún estoy contigo.
1. El DIOS que nos conoce está con nosotros en cada situación, en cada prueba, nos protege, ama y dirige. Nos conoce y nos ama a plenitud.
139.1–5 Algunas veces no permitimos que la gente nos llegue a conocer por completo porque tememos que descubran algo nuestro que no les guste. No obstante, Dios ya conoce todo acerca de nosotros y aun el número de los cabellos que tenemos en la cabeza (Mateo 10.30).
139.1–28 El salmista presenta, con sublime belleza, los atributos de Dios: omnisciencia (vv. 1–6), omnipresencia (vv. 7–12), omnipotencia (vv. 13–18).
139.7 Dios es omnipresente, está en todas partes. Debido a que es así, usted nunca se podrá apartar de su Espíritu. Estas son buenas nuevas para los que conocen y aman a Dios pues no importa lo que hagamos ni a dónde vayamos, nunca estaremos lejos de la presencia consoladora de Dios (véase Romanos 8.35–39).
139.13–15 Me hiciste: Esto es, entretejiste mis huesos, mis venas y arterias. La idea se repite en v. 15, donde entretejido significa «formado con varios colores».
139.15 Tierra es aquí una metáfora para «vientre», aquello que está encubierto u oculto, oscuro y misterioso.
139.16 Embrión... luego formadas: Referencia al feto humano.
139.13-15 El carácter de Dios está dentro de la creación de cada persona. Cuando crea que no vale nada o hasta comience a odiarse, recuerde que el Espíritu de Dios está listo y dispuesto a trabajar en usted para hacer que su carácter sea todo lo que Dios desea. Debemos tener tanto respeto por nosotros mismos como lo tiene nuestro Hacedor.
Jeremías 18:1-11
1
Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: 2Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. 3Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. 4Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.5
Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 6¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. 7En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. 8Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, 9y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. 10Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle. 11Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.2. El DIOS que conoce a los Suyos, no se olvida, no nos desprecia, ni nos bota al zafacón, sino que nos restaura.
18.1-23 Jeremías visita la casa del alfarero a petición de Dios. Allí aprende que el alfarero no rechaza ninguna vasija debido a su pobre calidad. Así actúa también Dios como soberano sobre el pueblo de Judá. Lo que el alfarero hace, depende de la calidad del barro; lo que hace Dios con su pueblo, puede depender de la forma como éste responde al llamado divino. El barro puede frustrar las intenciones del alfarero y obligarlo a rehacer la vasija. Lo mismo que la calidad del barro limita lo que el alfarero puede crear, de la calidad de la gente depende lo que Dios puede hacer con ella.
18.1–19.15 Las parábolas de estos capítulos, quizás escritas durante los primeros años del reinado de Joacim, ilustran la soberanía de Dios sobre la nación. Dios tiene poder sobre el barro (Judá) y Él sigue trabajando para convertirlo en una vasija útil. Sin embargo, Judá debía arrepentirse pronto o el barro se endurecería en la forma equivocada. Entonces carecería de valor y lo quebrarían y destruirían.
18.6 Conforme el alfarero moldeaba o daba forma a la vasija de barro en su rueda, a menudo iban apareciendo los defectos. El alfarero tenía poder sobre el barro, para dejar los defectos o para volver a moldear la vasija. Asimismo, Dios tenía poder para volver a dar forma a la nación y conformarla según sus propósitos. Nuestra estrategia no debería ser volvernos inconscientes ni pasivos (un aspecto del barro), sino con voluntad y receptivos al impacto de Dios en nosotros. En la medida que se lo permitimos, Dios vuelve a darnos forma para que seamos vasijas valiosas.
Filemón 1-21
1
Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, 2y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: 3Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 4Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, 5porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; 6para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. 7Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos. 8Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, 9más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; 10te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, 11el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, 12el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo. 13Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; 14pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. 15Porque quizá para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; 16no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. 17Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. 18Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. 19Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también. 20Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor. 21Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.3. El DIOS que conoce a los Suyos, no se olvida, no nos desprecia, no nos bota al zafacón, sino que nos encomienda al cuidado de otros hermanos(as) {que antes eran esclavos también} que pueden cuidarnos.
16 La base de la apelación de Pablo es que Onésimo se ha convertido ahora en un hermano amado. El nuevo vínculo trasciende la temporal relación amo-esclavo propia de este mundo, y se proyecta hacia la relación eterna hermano-hermano, característica del reino espiritual. Aunque Pablo no ataca abiertamente la institución de la esclavitud, los principios que expone sientan las bases para su futura abolición.
6 Pablo ora para que la fe de Filemón dé frutos de servicio y testimonio eficaz por medio de la plenitud en Cristo. El conocimiento de todo el bien nos recuerda tanto nuestras riquezas en Cristo, y el poder del Espíritu Santo, como la necesidad de compartir y aplicar esos beneficios.
7 La posición de la palabra hermano en la oración en griego es enfática.
8 Pablo confía en que podrá hablar libremente, demandando como apóstol y amigo que Filemón cumpla con su deber. Esta franqueza es posible debido a la común fe en Cristo.
9 Más bien, Pablo prefiere hacerlo por amor, antes que invocar su autoridad apostólica. Ya cerca de 60 años de edad, tenía ciertamente el derecho de llamarse a sí mismo anciano. Por cierto, el significado de esta palabra en griego se acerca mucho al término de «embajador», ya que ambas proceden de la misma raíz, y a veces son intercambiables. De ahí que quizás Pablo se esté presentando a sí mismo como un «embajador en cadenas» (Ef 6.20).
10 Pablo, el instrumento utilizado por Dios para traer a Onésimo a la conversión durante su prisión, formula una apelación en favor de su hijo.
11 Este es un juego de palabras, ya que «Onésimo» significa «útil» o «provechoso». En fuerte contraste con su pasado, Onésimo es útil ahora tanto a Pablo como a Filemón. Por fin le hace justicia a su nombre.
13 Sutilmente Pablo solicita que Onésimo le sirva haciendo lo mismo que Filemón haría si tuviera la oportunidad.
14 Como líder auténtico y buen amigo, Pablo escoge no forzar el favor de Filemón, sino darle la oportunidad de que lo ofrezca con carácter voluntario.
18 Si en algo te dañó, o te debe, parece indicar que Onésimo robó algo antes de escapar. El arrepentimiento exige a menudo restitución, lo cual Onésimo no parecía en condiciones de garantizar. Pablo ofrece entonces pagar por ello.
19 Pablo insiste en su promesa de pagar en lugar de Onésimo. Pero, por encima de esto, contaba con el aprecio y el carácter bondadoso de Filemón.
1 Pablo escribió esta carta desde Roma alrededor del 60 d.C., cuando se hallaba bajo arresto domiciliario (véase Hechos 28.30, 31). Onésimo era un esclavo doméstico que pertenecía a Filemón, un hombre rico, miembro de la iglesia en Colosas. Onésimo había huido de Filemón y se había dirigido a Roma, donde se encontró con Pablo, que parece que fue el que lo guió a Cristo (v. 10). Pablo lo convenció de que huir de sus problemas no los resolvería y lo persuadió a regresar a su amo. Pablo escribió esta carta a Filemón para pedirle que se reconciliara con su esclavo fugitivo.
1 Filemón fue un hacendado griego residente en Colosas. Se convirtió bajo el ministerio de Pablo, y la iglesia de Colosas se reunía en su casa. Onésimo era uno de los esclavos de Filemón.
2 La iglesia primitiva con frecuencia solía reunirse en diferentes hogares. Debido a la persecución esporádica y el gran costo que significaba, los templos no se construyeron en esta época.
4-7 Pablo destacó el amor y la bondad de Filemón. Había abierto su corazón y su hogar a la iglesia. Debiéramos imitarlo, abriéndoles nuestro corazón y nuestros hogares a otros, y ofrecer compañerismo cristiano para refrescar los corazones de otros.
8,9 Debido a que Pablo fue un anciano y un apóstol, pudo haber usado su autoridad con Filemón, ordenándole tratar con bondad a su esclavo fugitivo. Pero Pablo no basó su pedido en su autoridad sino en la entrega de Filemón como cristiano. Pablo quiso que la obediencia de Filemón fuera sincera y no de mala gana. Cuando usted sabe que algo es correcto y tiene el poder de demandarlo ¿apela usted a su autoridad o a la dedicación de la otra persona? Aquí Pablo nos da un buen ejemplo de cómo tratar un posible conflicto entre amigos cristianos.
10ss Pablo pidió a Filemón que perdonara a su esclavo fugitivo, el que había llegado a ser cristiano, pero no solo que lo perdonara, sino que lo aceptara como a un hermano. Como cristianos, deberíamos perdonar así como hemos sido perdonados (Mateo 6.12; Efesios 4.31, 32). El verdadero perdón significa que tratamos al que ha sido perdonado en la forma que quisiéramos ser tratados. ¿Hay alguien a quien usted dice haber perdonado pero que todavía necesita su afecto?
17-19 Pablo amaba en forma genuina a Onésimo. Pablo demostró su amor al servir de garantía personal por el pago de cualquier cosa robada o por cualquier daño causado que convirtiera a Onésimo en culpable. La inversión de Pablo en la vida de este nuevo creyente ciertamente animó y fortaleció la fe de Onésimo. ¿Hay nuevos creyentes que necesitan de su parte esta demostración que encierra el autosacrificio? Dé gracias cuando se presente la oportunidad de invertir en la vida de otros, al ayudarles en el estudio de la Biblia, las oraciones, el ánimo, el sostén económico y al brindarles su amistad.
S. Lucas 14:25-33
25
Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: 26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. 31¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. 33Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.4. El DIOS que conoce a los Suyos, no se olvida, no nos desprecia, no nos bota al zafacón, nos cuida y nos advierte lo que cuesta ser un discípulo de Jesús.
En este pasaje, el Señor definió el costo del verdadero discipulado.
1. Un discípulo debe subordinar todos sus vínculos terrenales a su lealtad a Cristo.
2. Un discípulo debe hacer morir el egocentrismo y estar preparado para resistir el sufrimiento y el martirio.
3. El discipulado significa la total renunciación al interés egoísta, por amor de Jesús. No puede ser mi discípulo se refiere a cuestiones de total consagración y máxima realización del propósito de Cristo para nuestras vidas en este siglo.
14.27 La audiencia de Jesús estaba bien enterada de lo que significaba llevar la cruz. Cuando los romanos iban a ejecutar a un criminal, este tenía la obligación de llevar la cruz en que iban a colgarlo. Esto mostraba sumisión a Roma y además advertía a los observadores de que les era mejor someterse. Jesús enseñó para que las multitudes evaluaran su entusiasmo por Él. Instó a convertir lo superficial en algo profundo, de lo contrario retroceder. Seguir a Cristo significa sumisión total a Él, quizás hasta morir por Él.
14.28-30 Cuando un constructor no considera el costo o no hace un presupuesto en detalles de su obra, tal vez la abandone sin terminar. ¿Edificará su vida cristiana solo en parte y luego la abandonará por no tener en cuenta el costo de lo que es una entrega a Jesús? ¿Cuáles son esos costos? Un cristiano puede enfrentar la pérdida de jerarquía social o riqueza. Puede perder el control sobre dinero, tiempo o profesión. Pueden odiarlo, separarlo de su familia o aun sentenciarlo a muerte. Seguir a Cristo no significa una vida exenta de problemas. Con verdadero interés debemos considerar el costo de ser un discípulo de Cristo, al grado de saber a qué nos comprometimos y que más tarde no sintamos la tentación de volvernos atrás.
LLAMADO AL DISCIPULADO