Sermón: ¿Qué tipo de siervo espera encontrar el Rey que viene?
Rdo. Dr. Juan G. Feliciano-Valera
2 de diciembre de 2001
El Rey que viene espera encontrar siervos que:
- Practiquen la fe
- Creyendo a Su Palabra, creyéndole a ÉL
- Esperando en ÉL
- Confiando en ÉL y en Sus Promesas
- Oren
- Convocando al Padre en todo momento y situación
- Velando cuál sea la manera correcta de actuar y pidiendo ayuda para actuar de acuerdo a Su Voluntad y nuestro beneficio
Estudien Las Escrituras
Escrudiñando Su Mensaje de Amor, Su Comunicado de Amor, Su Palabra
Adoren
Que hablen bien de Dios con sus actos, palabras y silencio
Que canten Aleluya a Su Nombre, Hosannas al Rey que vive y reina por todos los siglos
Que honren Su Nombre, actuando con prudencia, honestidad, con misericordia y con justicia.
Practiquen los Medios de Gracia:
Comunión, Bautismo, Ayuno, etc.
Sean obedientes
Sean sumisos
Sometidos a la esperanza a la cual hemos sido llamados
Sean fieles
Se amen los unos a los otros (como ÉL nos ha amado)
Se perdonen los unos a los otros (como Él nos ha perdonado)
Se bendigan los unos a los otros (como Él nos ha bendecido)
Tengan misericordia los unos con los otros (como Él ha tenido misericordia con nosotros)
Amen y practiquen la justicia de Dios
"Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor; y el mayor de estos es el amor." (1 Cor 13).
Existen dos niveles de amor:
- El amor infantil: "te amo porque te necesito."
- Es el amor circunstancial; el amor que depende de cosas, de actos que se esperan.
- Es el amor de un niño hacia su madre: la ama porque ella le da la leche, le cambia el paño, lo toma en sus brazos y le da calor y cariño, etc.
- Es el amor de los novios: "te amo porque tu me das cariño, me haces regalitos, me llevas al cine, me invitas a comer."
- Este amor es infantil; es una primera forma de amar, una forma primitiva de amar. Cualquiera puede amar así.
- Hay personas que aman a Dios así: "Si me das lo que yo quiero, te amo." (Luego nos olvidamos de la promesa que le hicimos a Dios. Actuamos contrario, al revés de Job que dijo que "Dios dio y Dios quitó, sea Dios bendecido." Nosotros le pedimos a Dios y después que ÉL nos da, se nos olvida la bendición que le pedimos y recibimos.).
- Es un nivel elemental de amar. Es amor, pero a un nivel muy bajo.
- Es el amor de los hermanos cuando van creciendo en el hogar (o en la Iglesia): "Te amo si haces las cosas como yo las hago, si me sigues a mí, si me imitas a mí, si adoras como yo, si cantas como yo, si lees como yo, si piensas como yo, etc."
- El Amor maduro: "Te necesito porque te amo." "No quiero vivir sin ti, porque te amo."
- Es el amor ágape, el amor incondicional.
- Es el amor de unos padres por sus hijos; no importa cuán mal se porten, los aman. Es el amor de una madre que le lleva alimentos, regalitos a su hijo que está en la cárcel, o en el hospital, o en las drogas, o el alcohol.
- Es el amor que Dios nos regaló aun cuando éramos pecadores.
- Es el amor maduro, el amor entre hermanos que, a pesar de la diversidad, se mantienen fieles al que los amó, los perdonó, y los sanó.
- Es el amor que dice: "por amor a Su Nombre... voy a amar, voy a perdonar, voy a bendecir, voy a tener misericordia."
- Es el amor de hermanos que habitan juntos y en armonía.
- Es el amor que espera por Su Amado, Jesucristo.
- "Te amo porque te necesito; sin ti, la vida no tiene armonía, no tiene sentido, no sabe bien, no tiene colores."
- "Tu me haces falta, porque cuando estoy contigo me siento bien."
- "Cuando estoy contigo, haces que yo sea mejor persona, mejor ser humano, mejor hermano."
¿Podremos amarnos así? ¿Podremos ser así con nuestros hermanos en la Iglesia, en el Reino, con Dios y SU Creación? ¡Ha, si tuviera un hermano así! Un hermano que me ame así, como soy. O, mejor todavía, quisiera ser un hermano que ame así, de forma madura a mis hermanos. (Recordemos la anécdota del joven del carro nuevo.)
Seamos Cristianos Maduros; amémonos de corazón, no de labios, ni de oídos... para que cuando Cristo venga nos encuentre reunidos, unánimes de corazón; Corazones abiertos para recibirle a ÉL!
"¡Que se amen los unos a los otros como Yo los he amado, como mi Padre me ama a Mí," dice el Señor.
Invitación:
- Dios nos dice hoy: "Yo te amo como tú eres, pero no quiero dejarte así, quiero que seas como Jesús."
- Por eso, nos invita a la Mesa de La Común-Unión con Él.
- Que seamos como Jesús; Uno con el Padre. Una Común-Unidad en la Fe en Jesucristo.
- Que seamos La Iglesia del Valle Feliz: un hogar de brazos abiertos, puertas abiertas y corazones abiertos para recibir, amar, edificar y enviar a dar testimonio de que somos La Familia de Dios en La Tierra, la familia del Dios que AMA, perdona, sana y restaura vidas quebrantadas como las nuestras (porque Cristo no vino a quebrantar la caña cascada, ni a apagar el pábilo que humea; sino que vino a Restaurar, a Rescatar, a Perdonar, a Reconciliar, a Re-encender la mechita, a podar la vid para que los pámpanos lleven fruto en abundancia).
- Están todas y todos invitados al Encuentro con el Cristo resucitado, victorioso y amoroso que quiere enseñarnos a amar como El ama, a perdonar, como él perdona, a bendecir como él bendice, a amar misericordia como el ama la misericordia y a hacer justicia como el es El Sol de la Justicia.
- Lo que no puede hacer el Amor, nadie, ni nada, lo puede hacer. Nadie tiene prosperidad sin Amor.
- Nadie tiene propiedad privada sobre el Amor, solo Dios.
- Vengamos a La Mesa como súbditos y siervos del Cristo, Rey, Señor y Amigo: Él nos invita con Su Corazón abierto y Sus Brazos abiertos para amarnos, perdonarnos y bendecirnos HOY. El quiere amarnos, ¿Nos dejaremos amar y enseñar por EL? ("El Padre al que ama, disciplina.")