Sermón: La Necesidad de Oír a Dios
Pastor Juan G. Feliciano-Valera
Iglesia Metodista "Obispo Corson"
2 de septiembre de 2001
Salmo 81: 1, 10-16
1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra;
Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.
10 Yo soy Jehová tu Dios,
Que te hice subir de la tierra de Egipto;
Abre tu boca, y yo la llenaré.
11 Pero mi pueblo no oyó mi voz,
E Israel no me quiso a mí.
12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón;
Caminaron en sus propios consejos.
13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo,
!Si en mis caminos hubiera andado Israel!
14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos,
Y vuelto mi mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido,
Y el tiempo de ellos sería para siempre.
16 Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría.
1. La Necesidad de Oír a Dios: 13¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo,.."
81.11,12 Dios permitió que los israelitas siguieran ciegos, necios y egoístas, cuando debían ser obedientes y cumplir los deseos de Dios. A veces Él permite que continuemos con nuestra necedad para hacernos volver a nuestros cabales. No nos impide rebelarnos porque quiere que aprendamos de las consecuencias del pecado. Dios usa estas experiencias para evitar que las personas caigan en pecados mayores y tengan fe en Él.
81.13–16 Dios estipuló en su pacto que Él restauraría a su pueblo si lo escuchaban y se volvían a Él.
Jeremías 2:4-13
4
Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. 5Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos? 6Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? 7Y os introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad. 8Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.9
Por tanto, contenderé aún con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé. 10Porque pasad a las costas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante a esta. 11¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. 12Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. 13Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.2. La Necesidad de Oír a Dios: 4Oíd la palabra de Jehová..."
2.6, 7
El éxodo de Egipto, la peregrinación por el desierto y la conquista de la tierra prometida, se mencionan como pruebas de la gracia y la misericordia de Dios, pero Israel contaminó la tierra, haciéndola ceremonialmente impura.2.8 Los encargados con funciones de liderazgo, sacerdotes, pastores y profetas, desobedecieron porque no consultaron al Señor.
2.9–13 En ninguna civilización se había visto algo semejante, ni en Quitim (representante de las culturas occidentales), ni en Cedar (representante de las culturas orientales), esto es, la locura de gente que dejaron la fuente de agua viva, que sólo Dios puede suplir (véanse 17.13; Sal 36.9; Is 55.1; Jn 4.10–14), por cisternas rotas. La habilidad de construir cisternas que no dejaran escapar el agua utilizando argamasa permitió a los israelitas asentarse en lugares donde no existían fuentes naturales de agua.
2.1–3.5 En esta sección, la analogía del matrimonio contrasta tremendamente el amor de Dios para su pueblo con el amor de este por otros dioses y revela la infidelidad de Judá. Jeremías condena a Judá (algunas veces llama a Judá «Jerusalén», el nombre de su ciudad capital) por buscar la seguridad en cosas indignas, cambiantes y no en el inalterable Dios. Quizás nos sintamos tentados a buscar la seguridad en las posesiones, en la gente o en nuestras habilidades, pero estos nos fallarán. No existe seguridad duradera aparte de nuestro eterno Dios.
2.4–8 La nación unida incluía «la casa de Israel» y «la casa de Jacob» (Judá). Jeremías conocía bien la historia de Israel. Los profetas recitaban la historia al pueblo por varias razones: (1) recordarles la fidelidad de Dios; (2) asegurarse de que el pueblo no la olvidaría (no tenían Biblias que leer); (3) enfatizar el amor de Dios hacia ellos; y (4) recordarles que hubo un tiempo en que estuvieron cerca de Dios. Debemos aprender de la historia para así construir sobre los éxitos y evitar repetir los fracasos de los demás.
2.8 Baal era el jefe masculino de los dioses de la religión cananea. «Baales» (2.23) se refiere al hecho de que, en la práctica cananea, Baal se adoraba en varios lugares. Baal era el dios de la fertilidad. Su adoración incluía sacrificio de animales, prostitución sagrada (hombres y mujeres) en los lugares altos. Jezabel, la esposa del rey Acab, inició la práctica de la adoración a Baal en el reino del norte y finalmente se difundió por todo Judá. La orientación sexual de la adoración de este ídolo era una constante tentación para los israelitas, quienes tenían el llamado a ser santos.
2.10 Dios decía que aun las naciones paganas como Quitim (Chipre, en el oeste) y Cedar (residencia de las tribus árabes que vivían en el desierto al este de Palestina) permanecieron leales a sus dioses nacionales. Pero Israel abandonó al único Dios verdadero por un objeto indigno de adoración.
2.13 ¿Quién apartaría un manantial de agua resplandeciente por una cisterna, un pozo que recogía agua de lluvia? Dios le dijo a los israelitas que hacían exactamente eso cuando se apartaban de Él, la fuente de agua viva, para adorar a otros ídolos. No solo eso, las cisternas que escogieron estaban rotas y vacías. El pueblo construyó sistemas religiosos para almacenar la verdad, pero no tenían valor alguno. ¿Por qué nos debemos asir de las promesas quebrantadas de «cisternas» inestables (dinero, poder, sistemas religiosos o cualquier cosa pasajera que colocamos en lugar de Dios), cuando Dios nos promete refrescarnos constantemente con Él mismo, fuente de agua viva (Juan 4.10)?
Hebreos 13: 1-8, 15-16
1
Permanezca el amor fraternal. 2No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 3Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. 4Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. 5Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6de manera que podemos decir confiadamente:El Señor es mi ayudador; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.
7
Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. 8Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.15
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 16Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.3. La Necesidad de Oír a Dios: 15..."ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 16Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios."
La Palabra de Dios:
1 amor fraternal
, philadelphia; Strong #5360: De phileo, «amar», y adelphos, «hermano». La palabra indica el amor de hermanos, el afecto fraternal. En el NT el vocablo describe el amor que los cristianos sienten por otros cristianos. (com-pañeros: con-pan: Santa Cena = Amor entre hermanos y hermanas en Memoria del Sublime Amor de Cristo).2 La hospitalidad, que literalmente significa abrir las puertas de nuestras casas a los viajeros que tienen nuestra misma fe, puede traernos bendiciones inesperadas.
3 Ministrar a aquellos que sufren por su fe, recordando que corren el peligro de padecer lo mismo.
4 Honrar el matrimonio: En orden de alertar contra la inmoralidad sexual, Dios ha creado el sagrado vínculo matrimonial. Sin mancilla: Supone algo más que una sanción de la relación conyugal, abarca la responsabilidad de las parejas de preservar su intimidad de las prácticas perversas y envilecedoras de una sociedad lasciva.
5,6 La avaricia y los temores financieros son superados por la seguridad fundada en la constante presencia de Dios y en las promesas que el Señor nos ha hecho sobre la satisfacción de nuestras necesidades diarias. Debido a la palabra de consuelo que Dios ha pronunciado, podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré.
6 ayudador, boethos; Strong #998: De boe, «un grito pidiendo ayuda», y theo, «correr». Boethos es uno que acude corriendo cuando clamamos por ayuda. La palabra describe al Señor apacible y listo para socorrer a sus hijos oprimidos, cuando éstos claman implorando su asistencia.
7
Los pastores que han sido fieles hasta la muerte son ejemplos dignos de fe que persevera.8 El mismo Cristo que sostuvo a los líderes mencionados en versículos anteriores los sostendrá.
10–15 El sacrificio de alabanza, LA SENDA DE LA ALABANZA. ¿Por qué la alabanza a Dios constituye un sacrificio? La palabra, «sacrificio» (griego, thusia) viene de la raíz thuo, verbo que significa «matar por un propósito». La alabanza con frecuencia requiere que nosotros «matemos» nuestro orgullo, temor, dejadez o cualquier cosa que amenace disminuir o interferir con nuestra adoración al Señor. Descubrimos también aquí el fundamento de toda nuestra alabanza: el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Es por Él, en Él, con Él, a Él y para Él que ofrecemos nuestro sacrificio de alabanza a Dios. La alabanza nunca será estorbada con éxito, siempre que la dirijamos hacia Él, el Autor y Consumador de nuestra salvación. ¡Su cruz, su sangre, su amor, que nos ha dado el don de la vida y el perdón de n
15, 16 Como sacerdotes de Dios (véase Ap 1.6), los creyentes ofrecen sacrificio de alabanza a Dios y comparten servicios de amor a los demás. El fruto de labios recuerda el hecho de que en la misma forma que Dios prolonga por medio de los frutos la vida de las plantas, así el Espíritu Santo extraerá nuevas alabanzas de adoración a Dios de nuestros labios y de todo nuestro ser.
13.1–5 El amor verdadero a los demás produce acciones tangibles: (1) hospitalidad hacia los extranjeros (13.2); (2) solidaridad con quienes se hallan en la cárcel y con quienes son maltratados (13.3); (3) respeto por los votos matrimoniales (13.4); y (4) satisfacción con lo que se tiene (13.5). Asegúrese de que su amor avanza con la suficiente profundidad al grado que afecte su hospitalidad, solidaridad, fidelidad y contentamiento.
13.2 Tres personalidades de la Biblia «sin saberlo, hospedaron ángeles»: (1) Abraham (Génesis 18.1ss), (2) Gedeón (Jueces 6.11ss), y (3) Manoa (Jueces 13.2ss). Algunos dicen que no pueden ser hospitalarias porque sus hogares no son lo bastante amplios o cómodos. Pero aun si usted tiene sólo una mesa y dos sillas en una habitación alquilada, hay personas que se van a sentir agradecidas al pasar un tiempo en su casa. ¿Hay visitantes en su iglesia a quienes pudiera darles alguna comida? ¿Conoce a personas solteras que disfrutarían de pasar una tarde conversando? ¿De alguna manera su hogar podría suplir las necesidades de los ministros itinerantes? Hospitalidad simplemente significa lograr que otras personas se sientan cómodas y en casa.
13.3 Debemos sentirnos solidarios con quienes están presos, sobre todo con los creyentes que han perdido la libertad debido a su fe. Jesús dijo que sus discípulos verdaderos visitarán a los que están en la cárcel como sus representantes (Mateo 25.36).
13.5 ¿Cómo podemos aprender a contentarnos? Esfuércese por vivir con menos en lugar de desear más; despréndase de sus bienes en vez de querer acumular. Deléitese con lo que tiene en lugar de estar resentido por lo que se está perdiendo. Contemple el amor manifestado por Dios en lo que Él ha provisto y recuerde que el dinero y los bienes pasarán. (Véase Filipenses 4.11 para más sobre el contentamiento y 1 Juan 2.17 sobre la futilidad de nuestros deseos terrenales.)
13.5, 6 Nos sentimos contentos cuando disfrutamos de la provisión de Dios para satisfacer nuestras necesidades. Los cristianos que se convierten en materialistas dicen con sus acciones que Dios no es capaz de cuidar de ellos, o que al menos Él no quiere cuidarlos en la forma que quisieran. La inseguridad puede conducir al amor al dinero, sin que importe que seamos ricos o pobres. El único antídoto es confiar en Dios para suplir todas nuestras necesidades.
13.7 Si usted es cristiano, tiene una gran deuda con quienes le enseñaron y fueron ejemplos de lo que usted necesitaba saber del evangelio y de cómo llevar la vida cristiana. Continúe los buenos ejemplos de quienes han invertido parte de ellos mismos en usted en la evangelización, el servicio y la educación cristiana.
13.8 A pesar de que los líderes humanos tienen mucho que ofrecer, debemos fijar nuestros ojos en Cristo, nuestro guía supremo. A diferencia de los líderes humanos, Él nunca cambiará. Cristo ha sido y será el mismo por siempre. En un mundo cambiante podemos confiar en nuestro Señor que no cambia.
13.15, 16 Como estos cristianos judíos, debido a su testimonio en favor del Mesías, no pudieron seguir adorando con otros judíos, debían considerar la alabanza y los actos de servicio como sus sacrificios; los que podían ofrecer en todo lugar, en todo tiempo. Eso debiera recordarles las palabras del profeta Oseas: «Quita toda inmundicia y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios» (Oseas 14.2). Un «sacrificio de alabanza» hoy podría incluir: gratitud a Cristo por su sacrificio en la cruz y el decírselo a otros. Agradan a Dios sobre todo los actos de bondad y de ayuda mutua, aun cuando pasen inadvertidos para los demás.
S. Lucas 14:1, 7-14
Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaba. 7Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles: 8Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, 9y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. 10Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. 11Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. 12Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. 13Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; 14y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.
4. La Necesidad de Oír a Dios: 11Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. 12Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. 13Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; 14y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.."
14.1
La aparente cortesía mostrada a Jesús era fingida, porque los fariseos estaban buscando una oportunidad para criticarlo.14.2 Hidrópico: Inflamación del cuerpo causada por exceso de líquido.
14.7-11 Jesús no sólo critica el orgullo social, sino que ofrece una lección de humildad. Dios honra a quienes reconocen su soledad y necesidad de perdón, y sólo confían en su misericordia.
14.12-14 La preocupación del Señor va más allá de cómo se confecciona una lista de invitados a alguna actividad social; imparte una lección sobre el principio de las motivaciones desinteresadas y las obras de bondad.
14.13 Los cojos y los ciegos estaban excluidos del templo.
14.14 La invitación de Dios incluye a los humildes y a los pobres: aquellos que no poseen medios para pagar. Recompensa que no se recibirá en este siglo sino cuando ocurra la resurrección de los justos; esto es, a la hora de la consumación. En la era futura, Dios recompensará a aquellos que han sido misericordiosos en esta era.
14.1–6 En otra ocasión, invitaron a Jesús a la casa de un fariseo para discutir (7.36). Esta vez, uno de los más prominentes lo invitó con el propósito específico de atraparlo en algo que dijera o hiciera para arrestarlo. Quizás sorprenda ver a Jesús en los medios de los fariseos después que los denunciara muchas veces, pero Él no temía enfrentarlos, aun sabiendo que tenían como propósito sorprenderlo en el quebrantamiento de las leyes.
14.2 Lucas, el médico, identifica la enfermedad de este hombre: sufría hidropesía. Esta enfermedad se debe a una acumulación anormal de líquido en tejidos y cavidades.
14.7–11 Jesús aconsejó a las personas que no se apresuraran a escoger asientos en las fiestas. La gente hoy actúa con igual ansiedad para mejorar su nivel social, ya sea por relacionarse con cierta clase de personas, usar un tipo de ropa que le dé nivel o por manejar un automóvil costoso. ¿A quién quiere impresionar? Antes que buscar prestigio, busque un lugar en el que pueda servir. Si Dios quiere que sirva en altas esferas, Él lo invitará a ocupar un lugar de importancia.
14.7–14 Jesús enseñó dos lecciones aquí. Primera, habló a los invitados diciéndoles que no ocuparan los lugares de honor. El servicio es más importante en el Reino de Dios que el nivel social. Segunda, se dirigió al anfitrión indicándole que no fuera elitista al invitar. Dios brinda su Reino a todos.
14.11 ¿Cómo podemos humillarnos? Algunas personas procuran aparentar humildad a fin de manipular a los demás. Otros piensan que la humildad significa dejarse aplastar. Pero la gente humilde de verdad se compara solo con Cristo, reconoce su pecado, comprende sus limitaciones en habilidades, moral, logros y conocimientos. La humildad no es una auto-degradación, es una afirmación realista y enfocada al servicio.
5. Concluyamos que es necesario oír a Dios.
Él nos invita a Su Mesa a cenar con ÉL, en Memoria de Él. ¡Vengamos con corazones agradecidos!