Mayordomía Cristiana, Parte III

18 de Noviembre de 2001

Rdo. Dr. Juan G. Feliciano-Valera, Pastor

Iglesia Metodista de Puerto Rico "Obispo Corson"

Textos: Salmo 118, Isaías 65:17-25, 2 Tes. 3:6-13, Lucas 21:5-19

  1. Primero, hay que desempacar nuestro equipaje espiritual aquí. Nuestro equipaje espiritual, las Nueve (9) T’s (¿Recuerdan? : Testimonio, Tesoro, Tiempo, Tierra, Trato, Talentos, Tabernáculo, Trompeta y [le añadí una más] el Temor del Señor [= Reconocer que Dios es Supremo Creador, Soberano Dios, y que merece nuestra reverencia])
    1. Hay que aprender el arte sagrado de estar totalmente presentes entre los que servimos; como si fueran la mejor y única comunidad y familia de la fe que tendremos.
    2. ¿Cómo podremos lograr esto? ¿Cómo podremos responder al Espíritu Santo de manera que sintamos PAZ en medio de nuestras circunstancias presentes y satisfacción por un trabajo bien hecho en el Nombre del Señor? ¿Cómo podemos romper la atadura, el peso emocional que oprime nuestras almas cuando ponemos mas énfasis en el mejoramiento económico, profesional y social que en invertir en el campo espiritual?
      1. Necesitamos aprender a amar nuestro entorno, nuestra localidad, nuestra comunidad.
        1. Somos de aquí, como el "coquí". Somos de Ponce. Estamos en este lugar, no en ningún otro. Aquí está nuestro ministerio, la Misión de Dios. Los demás nuestros están aquí.
        2. Tenemos que aprender a amar lo local, hasta que lleguemos al punto de poder decir: "Yo he sido traído por Dios a este lugar, en este momento, para esta Obra." Esto no quiere decir que perdamos de vista nuestra tradición Wesleyana de que "el mundo es mi parroquia"; sino que logremos ver y realmente entender que "el mundo" está delante y alrededor de nuestros ojos, en y alrededor de nuestra comunidad de fe.
        3. No tenemos que irnos muy lejos para estar en misión con Dios. Este es el lugar, el sitio, el campo misionero en el cual Dios nos ha puesto ¿Amén? ¡Amén!
        4. Por lo tanto, tenemos que desempacar nuestro equipaje espiritual (9 T’s) en el lugar específico que Dios nos está dando para servir en Su Misión, en Su Nombre.

  2. Segundo, necesitamos aprender a apreciar el valor sagrado de "uno"; de cada "una" persona. Jesús puso un inmenso y profundo valor en cada ser humano hombre, en cada ser humano mujer, en cada ser humano niño. Cada comunidad de fe, grande o pequeña, rica o pobre, está compuesta por personas, individuos, que se enferman y mueren, personas que luchan con todo tipo de problemas, con problemas en el matrimonio, con hijos que han quebrantado sus corazones; personas que han perdido sus empleos, personas que se sienten solas, etcétera.
    1. Por lo tanto, tenemos que desempacar nuestro equipaje espiritual (9 T’s) y colocarlo al servicio de aquella persona, una, que necesita nuestra atención cristiana. ¿A cuántas personas podríamos identificar cada uno de nosotros? ¿No hicieron eso mismo con nosotros cuando nos invitaron a la Iglesia? ¿No fue eso lo que hizo el Señor cuando nos alcanzó con Su Gracia?

  3. Tercero, necesitamos aprender lo sagrado del momento presente. "Este es el Día que hizo el Señor..." (Sal 118:24). Jehová dijo a Moisés: "YO SOY"; Jesús también dijo: "Yo Soy" (el Buen Pastor, la Vid Verdadera, el Camino, la Verdad y la Vida, la Resurrección, etc.) Estas fueron expresiones de la naturaleza de Dios y de su compasión hacia los necesitados ("He escuchado el clamor de mi pueblo y he descendido a liberarlos" Éxodo 3:7) ("El vino a buscar lo que se había perdido...")
    1. No nos dejemos confundir: El Señor dijo: "YO SOY", no "yo seré", ni "yo era". Imitemos al Señor de la Vida; no pospongamos la compasión, la misericordia, el compromiso diciendo "yo antes era..." o "en el futuro yo seré". Esa es la respuesta de Jesús ante la inminencia de Su Regreso: "No se dejen engañar, no les hagan acaso a aquellos que vienen diciéndoles que saben el día y la hora... Aguarden con paciencia..." (Lucas 21:5-19).
    2. Aprendamos a apreciar cada momento presente como un sacramento, como un momento sagrado. Recordemos que cada segundo, cada instante, cada respiro, es un regalo de Dios que recibimos de Su Mano.
    3. ¿Qué oportunidades de ser un buen hijo de Dios, discípulo de Jesucristo, me ofrecen mis circunstancias presentes, mi realidad hoy? Mis circunstancias presentes son oportunidades que Dios me da para ser fiel a Su Llamado a servirle, a vivir el Evangelio.
    4. Debemos aprovechar nuestras circunstancias actuales, estos momentos sagrados (pues somos hijos de Dios, santos, ungidos para Su Servicio) para ser discípulos "YO SOY" de Cristo (no "yo era" o "yo seré") AQUÍ Y AHORA, en este momento sagrado de Dios. A fin de cuentas, ¿qué es "un momento?"
    5. Tenemos que desempacar nuestro equipaje (9 T’s) aquí e invertir nuestro ser en lo que está pasando delante de nuestros ojos.

  4. Cuarto, necesitamos aprender que el futuro, el "mañana", es incierto. No sabemos si llegará; ni sabemos qué traerá. Y, por mas que nos afanemos, nunca podremos saberlo.
    1. Vivimos en una cultura que niega la muerte. Existen remedios médicos para extender la vida, sin preocuparnos por la calidad de esa vida. Como dice el anuncio: "la pregunta no es si vas a morir, la pregunta es cómo vas a vivir, cual es la calidad de tu vida, el tipo de vida que vas a vivir".
    2. El futuro no está garantizado para ninguno de nosotros en esta tierra. "Nadie muere en la víspera," dice el refranero y es cierto. La hora, el día, las circunstancias, solo Dios lo sabe. Pero, para el discípulo radical de Cristo, para el discípulo radical que sigue las enseñanzas de Su Maestro, Jesucristo, "la muerte es ganancia", "La muerte de los santos es estimada ante los ojos de Jehová", la muerte no es el final, sino un paso en la vida eterna con el Cristo que dio su vida para el rescate de la nuestra.
    3. Aun quitando el asunto de la muerte, nadie sabe cómo irá desenvolviéndose su vida, porque el futuro es una abstracción, es incierto, es desconocido. No podemos predecirlo, presumirlo, ni controlarlo.
    4. Por lo tanto, debemos encontrar satisfacción en el lugar, en el día, en que estamos. ¡Este es el día que hizo el Señor, nos alegraremos y gozaremos en él! Un teólogo moderno (Henri Nouwen) escribió que hay dos palabras que matan nuestra vida espiritual cristiana: el "allá" y el "luego." El nos reta a vivir el "aquí" y el "ahora."
    5. Muchas personas, hermanos y hermanas en la fe, viven pensando en "el mañana." Algunos dicen: "cuando yo me jubile le voy a dedicar tiempo al Señor." Otros dicen: "cuando tenga mucho dinero, entonces voy a dar el 10% de todo al Señor." Otros dicen: "cuando sea famoso, entonces voy a hablar de mi fe en Cristo." "Cuando termine mis estudios, entonces yo me voy a dedicar al Señor."
    6. Sirvamos HOY con lo que tenemos HOY, porque TODO lo que tenemos lo hemos recibido de Su Mano amorosa. Mañana no sabemos qué vendrá.

  5. Finalmente, desempaquemos nuestro equipaje que aquí es donde Dios nos ha puesto para servir en Su Nombre: ahora, hoy. No esperemos a mañana, no esperemos al nuevo cielo, ni la nueva tierra: si estás en el desierto, sirve allí; si estás en la selva, allí sirve; si estás en la llanura, sirve allí y si en el monte, allí sirve.
    1. Haz algo, pero sirve en el Reino de Dios que está aquí y ahora entre nosotros. Percátate que el Reino de Dios está donde tu estás. ¡Emmanuel!
    2. No procuremos posiciones, rangos, ni mejoramiento económico, profesional o social; procuremos la mejor parte: ¡Sirvamos en el Nombre del Señor! ¡Brilla en el sitio donde estés!

Llamado: al compromiso a desempacar el equipaje aquí y a servir de todas las maneras posibles. "¿Qué es eso que tienes en la mano?" le preguntó el Señor a Moisés. "Una vara," contestó él. Pues eso usarás para hacer las señales.

(Repartir Tarjetas de Compromiso para recogerlas el próximo domingo. Explicar)