Sermón: Sabiduría y Temor de
Jehová 17 de agosto de
2003
Juan G. Feliciano-Valera, Pastor Ponce,
Puerto Rico
Iglesia Metodista de Puerto Rico "Obispo Fred
P. Corson"
Salmo 111
Alabaré a Jehová
con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos. 2 Grandes
son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren. 3 Gloria
y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre. 4 Ha
hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová. 5
Ha dado alimento a los que lo temen; para siempre se acordará de su pacto. 6
El poder de sus obras manifestó a su pueblo dándole la heredad de las
naciones. 7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son
todos sus mandamientos, 8 afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y rectitud. 9 Redención
ha enviado a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto. ¡Santo y temible es
su nombre! 10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; ¡su loor
permanece para siempre!
1 Reyes 2:10-12, 3:3-14
10 David durmió con sus padres y fue sepultado en su
ciudad. 11 Los días que reinó David sobre Israel fueron cuarenta
años: siete años reinó en Hebrón y treinta y tres
años en Jerusalén. 12 Salomón se sentó en el trono de David, su
padre, y su reino fue muy estable.
3 Pero Salomón amó a Jehová, y anduvo en los estatutos
de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares
altos. 4 Iba el rey a Gabaón, porque aquel
era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba
Salomón sobre aquel altar.
5 En Gabaón se le apareció
en sueños Jehová a Salomón una noche. Y le dijo Dios: —Pide lo que quieras que
yo te dé. 6 Salomón le respondió: —Tú has tenido gran misericordia
con tu siervo David, mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en
justicia y rectitud de corazón para contigo. Tú le has reservado esta tu gran
misericordia, al darle un hijo que se sentara en su trono, como sucede en este
día. 7 Ahora pues, Jehová, Dios mío, tú me has hecho rey a mí, tu
siervo, en lugar de David, mi padre. Yo soy joven y no sé cómo entrar ni salir.
8 Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú escogiste; un pueblo
grande, que no se puede contar por su multitud incalculable. 9 Concede,
pues, a tu siervo un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo y discernir
entre lo bueno y lo malo, pues ¿quién podrá gobernar a este pueblo tuyo tan
grande? 10 Al Señor le agradó que Salomón pidiera esto. 11 Y
le dijo Dios: —Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni
pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que
demandaste para ti inteligencia para oír juicio, 12 voy a obrar
conforme a tus palabras: Te he dado un corazón sabio y entendido, tanto que no
ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.
13 También te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal
manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14 Y
si andas en mis caminos, guardando mis preceptos y mis mandamientos, como
anduvo tu padre David, yo alargaré tus días.
Efesios 5:15-20
15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como
necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los
días son malos. 17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos
de cuál sea la voluntad del Señor. 18 No os embriaguéis con vino, en
lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19 hablando
entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y
alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias
por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
S. Juan 6:51-58
51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si
alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi
carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 52 Entonces los judíos
discutían entre sí, diciendo: —¿Cómo puede este darnos
a comer su carne? 53 Jesús les dijo: —De cierto, de cierto os digo:
Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en
vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida
eterna, y yo lo resucitaré en el día final, 55 porque mi carne es
verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi
carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él., 57 Así como me
envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá
por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros
padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá
eternamente.
El tema del mensaje de La Palabra de DIOS para hoy gira en
torno a dos conceptos extraordinarios, fundamentales, y muy malentendidos en la
Iglesia contemporánea. Se trata de: (a)
El Temor de Jehová y (b) la Sabiduría. Estos
dos conceptos se entrelazan en los textos leídos hoy de una manera muy
particular. El salmista lo establece en el contexto de la majestuosidad de
DIOS; la historia épica de Israel lo establece en el pedido de Salomón; la
Epístola lo establece como la gracia que nos es dada para vivir de una manera
diferente; y el Evangelio nos ofrece la Comunión con Cristo como la alternativa
de una Vida Abundante y Eterna. La
iniciativa es de DIOS, la decisión es nuestra.
Pienso que estos dos conceptos o temas bíblicos actúan como
una relación. Una relación semejante a
la de un Padre con sus hijos; la de un Creador con sus criaturas; la de un Rey
con sus siervos; la de DIOS con sus hijos e hijas. Una relación, dicho sea de paso, muy
conveniente para nosotros, “los pequeñitos del Señor.”
Esta
relación está enmarcada, resumida, recogida, en el verso bíblico que dice: “El
principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen
todos los que practican sus mandamientos.” (Sal. 111:10) En este verso se recoge el binomio, la
relación, la dialéctica, la relación íntima entre el “Temor de Jehová y la
Sabiduría.” Creo que por esta razón,
Salomón pidió sabiduría y no riquezas. Veamos
el texto del Primer Libro de Reyes (3:3-14).
Las primeras palabras de Jehová a Salomón
simplemente fueron una invitación para que pidiera algo. Uno pensaría que al
recibir tal oferta del Dios de toda la creación Salomón hubiera necesitado más
tiempo para decidir, pero parece que su respuesta fue inmediata. Esto al menos
es consistente con la manera decisiva en la que Salomón actuaba siempre, pero la petición misma es un
poco sorprendente. ¿Quién se hubiera imaginado que al gran Salomón, de tanta
auto-confianza y ya alabado por David debido a su sabiduría (2:6, 9), le faltaba
un corazón … para discernir? (¿A cuantos de nosotros nos falta reconocer o
humillarnos un poquito para reconocer que nos falta mucho para alcanzar la
estatura de Cristo? ¿A cuantos de
nosotros nos falta reconocer que necesitamos de la Gracia de DIOS para crecer
en La Voluntad de DIOS y amar a nuestros hermanos un poquito mas
y considerar las necesidades de los demás antes que las nuestras y anteponer
las oportunidades de ser de bendición a los demás antes que a nosotros
mismos? Algunos nos creemos que ya lo
hemos alcanzado todo y no necesitamos a los demás hermanos. Los super-espirituales
demuestran que tienen una gran necesidad de leer la Biblia y reconocer que
necesitan un corazón para discernir La Voluntad de DIOS y hacer justicia y amar
misericordia y humillarse delante de DIOS.)
Salomón se había dado cuenta de que para guiar con
justicia al pueblo de Dios se necesitaba
algo más que inteligencia y astucia. Enfrentado con esta tarea que tenía siente
que es muy joven. También está consciente de que la gente de Israel es
el pueblo de Dios y que él es el siervo de Dios. (“El que tenga oído, que oiga La Palabra
de DIOS.”)
De manera que Salomón pide una mente entendida
(sabiduría) con la cual pueda gobernar al pueblo. El verbo que se utiliza para
esta actividad incluye los conceptos de juzgar y de justicia. Esto va de
acuerdo con el hecho que en Israel le tocaba al rey ser el tribunal de
apelación final (2 Sam. 14:4–17; 15:2; 1 Rey.
3:16–28) y era personalmente responsable de promover la justicia. Por eso en el Sal. 72:1–4, el salmista
implora: “Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu
justicia al hijo del rey. Él juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus pobres
con rectitud … Juzgará a los pobres del pueblo;
salvará a los hijos del necesitado y quebrantará al opresor.”
Amados: la habilidad para juzgar con rectitud
y defender al pobre son también elementos importantes del concepto que Isaías
tuvo del rey ideal que estaba por venir (Jesucristo) (Isa. 11:3–5). Estas
cualidades deben ser parte del orden del día cada vez que oramos por “reyes y
por todos los que están en eminencia” (1 Tim.
2:2). Hermanos: coloquémonos del lado de los
necesitados, de los pobres, de los oprimidos y pidamos a DIOS un corazón para
discernir ¿Cómo puedo mostrar el AMOR de DIOS a esta humanidad sufriente? ¿Cuántas personas usted conoce que están
sufriendo opresión hoy mismo, alrededor de nosotros, en nuestro vecindario, en
nuestra comunidad de fe? ¿Cuántas
maneras de amarlos tenemos cada uno de nosotros? ¿O será que DIOS lo que quiere es que los
juzguemos, critiquemos, condenemos y echemos al horno del infierno? ¡No! Hermanos y hermanas, DIOS lo que nos
pide es que amemos como Él nos ha amado, hasta que nos duela, como a Él le
dolió. Esto incluye amar hasta a
nuestros enemigos, a los que sufren opresión y creo que incluye amar a los
hermanos de la Iglesia de Jesucristo también.
Dios alaba el sentido de prioridades de Salomón y le
otorga una sabiduría mucho más allá de lo común. Además, le promete las cosas
que podría haber pedido aunque no lo hizo: riquezas, gloria y (si sigue andando
en los caminos de Dios) larga vida.
Consideremos estos dos conceptos (El Temor de Jehová y la
Sabiduría) que se entrelazan en la vida de los que queremos vivir agradando a
DIOS, es decir, de los que hemos sido llamados para ser los brazos, las manos,
los oídos, la voz, las puertas de DIOS para la humanidad que necesita a DIOS.
1.
Temor DE Jehová
La Biblia emplea numerosos términos para referirse
al temor. Los más comunes son los siguientes: ‘reverencia’; ‘pavor’, ‘miedo’;
‘temor’ y ‘terror’. Teológicamente puede
sugerirse que la aplicación principal de “temor de Jehová” en La Biblia es “el
temor santo”. A DIOS no hay que tenerle
miedo, sino “temor santo.”
El “temor santo”:
ü
Proviene
del conocimiento que del Dios vivo tiene el creyente. “Oh, profundidad
de la sabiduría de DIOS...” ¡Grandes y
maravillosas son sus obras!
ü
El
temor santo procede de Dios y capacita al ser humano para reverenciar su
autoridad, obedecer sus mandamientos, y odiar y evitar toda forma de maldad (Jer. 32.40; cf. Gn. 22.12; He. 5.7).
ü
Además,
como hemos visto, “el temor de Jehová” es
§
el
comienzo (o principio regulador) de la sabiduría (Sal. 111.10);
§
es
el secreto de la rectitud (Pr. 8.13);
§
es
una de las características de las personas en las que Dios se deleita (Sal.
147.11), y
§
es
el deber total del ser humano (Ec. 12.13).
ü
El
temor santo es, también, una de las cualidades divinas del Mesías (Is. 11.2–3).
En el AT, en gran parte debido a las sanciones
legales de la ley, a menudo se considera que la verdadera religión es sinónimo
del temor de Dios (cf. Jer.
2.19; Sal. 34.11), y aun en la época del NT se utilizaba la expresión “andar en
el temor del Señor” en relación con los cristianos primitivos. A los convertidos gentiles de la sinagoga se
los llamaba “temerosos de Dios” (Hch. 10.2, etc.; cf. Fil. 2.12).
Todavía hoy se escucha la expresión: “esa persona es temerosa de
DIOS” cuando se aplica a una persona que está buscando hacer la Voluntad de
DIOS en su vida.
En el NT, sin embargo, generalmente se recalca el
concepto de un Dios amante y perdonador, que por medio de Cristo otorga a los
seres humanos un espíritu filial (espíritu de adopción para llamar a DIOS “Abba, Padre” Rom. 8.15), y les
permite encarar la vida (2 Ti. 1.6–7) y la muerte (He. 2.15) sin temor. No obstante, siempre queda un temor
reverente, porque no ha cambiado la grandiosidad y majestuosidad de DIOS y
llegará el día en que seremos juzgados (2 Co. 5.10s).
El temor de DIOS, i.e., “el temor santo,” estimula
al creyente a buscar la santidad (2 Co. 7.1), y se
refleja en su actitud hacia sus hermanos en la fe (Ef. 5.21). ¿Amén?
2.
La
Sabiduría
La Sabiduría proviene de DIOS y nos es dada para que
crezcamos en conocimiento y gracia de DIOS.
Es un don de DIOS dado a los creyentes y discípulos de Jesucristo para
que aprendamos a vivir vidas cualitativamente diferentes a las que vivíamos
antes de entregar nuestro corazón a Jesús.
Es decir, para que ocurra una transformación radical (metamorfosis) en
nuestras vidas. De hecho, esto es lo que
quiere decir Jesús cuando dice que tenemos que “comer su carne y beber su
sangre.” Lo que Jesús desea que entendamos
con Sabiduría es que la única forma de experimentar la Vida abundante y eterna
que Él nos ofrece es “comiendo” (creyendo e integrando) que su sacrificio en la
Cruz es suficiente para salvarnos (Gracia Justificadora.) (Anécdota del conferenciante ateo y el
viejito con la china: “¡Hay que probarlo para saber!”)
En Efesios 5:15 (—6:9) se nos exhorta a ¡Vivir en la
sabiduría que da el Espíritu! Escuchen
una versión sencilla del texto leído y capturen la esencia de la exhortación
del Apóstol:
“Tengan cuidado de cómo se comportan. Vivan como
gente que piensa lo que hace, y no como tontos. 16 Aprovechen cada
oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy
malos. 17 No sean tontos, sino traten de averiguar qué es lo que
Dios quiere que hagan. No se emborrachen, pues perderán el control de sus
actos. Más bien, permitan que el Espíritu Santo los llene y los controle. 19
Cuando se reúnan, canten salmos, himnos y canciones sagradas; ¡alaben a Dios de
todo corazón! 20 Denle siempre gracias por todo a Dios el Padre, en
el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efesios 5:15-20)
Al llamado a
dejar el engaño por la verdad en Jesús (4:17–5:2), y a dejar las tinieblas por
la luz que brota de Él (5:3–14), Pablo agrega ahora el llamado a dejar la
insensatez para abrazar la sabiduría que da el Espíritu. Esa sabiduría se
expresa especialmente en el sabio uso del tiempo, en una adoración y gratitud
sinceras y en el respeto y la sumisión mutuos (15–21). ¡Qué mucho nos falta para alcanzar esta meta!
La Sabiduría que viene de DIOS es para que crezcamos
en Conocimiento y en Gracia de DIOS.
Nuestro Amoroso Padre, DIOS de nuestras vidas, desea iluminar nuestro
caminar con su Gracia multiforme y de muchos colores. DIOS desea que crezcamos a la estatura de Su
Hijo, persona perfecta y agradable a Él.
Además, DIOS desea que crezcamos en gracia y comunión los unos con los
otros, para que seamos de bendición a los demás.
LLAMADO: Si eres sabio: no preguntes por qué, sino para qué.
Jesús lo dijo así:
“El que cree en mí es como si comiera pan del cielo, y nunca
estará separado de Dios. Yo he bajado del cielo, y puedo hacer que todos tengan
vida eterna. Yo moriré para darles esa vida a los que creen en mí. Por eso les
digo que mi cuerpo es ese pan que da vida; el que lo coma tendrá vida eterna».
Jesús
dijo: «Yo soy el Hijo del hombre, y les aseguro que si ustedes no comen mi cuerpo
ni beben mi sangre, no tendrán vida eterna. 54 El que come mi cuerpo
y bebe mi sangre, tendrá vida eterna. Cuando llegue el fin del mundo, los
resucitaré. 55 Mi cuerpo es la comida verdadera, y mi sangre es la
bebida verdadera. 56 Si ustedes comen mi cuerpo, y beben mi sangre,
viven unidos a mí, y yo vivo unido a ustedes.
»Dios mi Padre fue el que me envió, y tiene poder para dar la vida
eterna, y fue él quien me dio esa vida. Por eso, todo el que crea en mí tendrá
vida eterna. Yo soy el pan que bajó del
cielo, y el que crea en mí tendrá vida eterna. Yo no soy como el pan que
comieron sus antepasados, que después de haberlo comido murieron».” (Juan
6:51-58).
DIOS tiene un propósito, un plan maravilloso para tu vida. DIOS desea que haya COMUNIÓN. DIOS desea que haya UNIDAD. DIOS desea un pueblo con un corazón
entendido, sabio y humilde para guiar a Su Creación a pastos verdes y aguas
frescas, aun en medio del mas terrible desierto y
sequedal en el cual vivimos. ¿Seremos
obedientes a DIOS? Jesús es el Pan de
Vida y ofrece Su Vida para que podamos tener vidas abundantes y esperanzadas,
llenas de amor y sabiduría del Cielo y tengamos algo bueno para compartir: ¡El
Pan Vivo que alimenta, sana y sacia!
San Pablo lo dice así:
“Tengan cuidado de cómo se comportan. Vivan como
gente que piensa lo que hace, y no como insensatos. 16 Aprovechen
cada oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos
muy malos. 17 No sean imprudentes, sino traten de averiguar qué es
lo que Dios quiere que hagan. No se emborrachen, pues perderán el control de
sus actos. Más bien, permitan que el Espíritu Santo los llene y los controle. 19
Cuando se reúnan, canten salmos, himnos y canciones sagradas; ¡alaben a Dios de
todo corazón! 20 Denle siempre gracias por todo a Dios el Padre, en
el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efesios 5:15-20)
¡Amén!
Amados: les llamo, por las misericordias de DIOS,
temamos a DIOS con un temor santo y alcanzaremos Sabiduría para SERVIR en Su
Nombre y para Su Gloria. Amén.