Textos:
Salmo 82: 1-8
Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses
juzga.
¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis
las personas de los impíos? Selah Defended al débil y al huérfano;
Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado;
Libradlo de mano de los impíos. No saben, no entienden, Andan en tinieblas;
Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois dioses,
y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis,
y como cualquiera de los príncipes caeréis. Levántate,
oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.
Amos 7:7-17
Me enseñó así: He aquí el Señor estaba
sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. Jehová
entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada
de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada
de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.
Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel
serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.
Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam
rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de
Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. Porque así ha
dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado
de su tierra en cautiverio. Y Amasías dijo a Amós: Vidente,
vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza
allá; y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del
rey, y capital del reino.
Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta,
ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y
Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y
profetiza a mi pueblo Israel. Ahora, pues, oye palabra de Jehová. Tú
dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac. Por
tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer será ramera en medio
de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra
será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda,
e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra.
Colosenses 1:1-14
Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano
Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas:
Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor
Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del
amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os
está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído
por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así
como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde
el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,
como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es
un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado
vuestro amor en el Espíritu.
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos,
no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento
de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que
andéis como es digno del Señor, agradándole en todo,
llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;
fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda
paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos
para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado
de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en
quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
Lucas 10:25-37
Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo,
para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la
vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en
la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás
al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti
mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.
Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús:
¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo:
Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó
en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron,
dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote
por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita,
llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero
un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole,
fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas,
echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo
llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día
al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele;
y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo
del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó
de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú
lo mismo.
Notas:
Lucas 10.27 Este experto en la Ley de Moisés se refería a Deuteronomio
6.5 y Levítico 19.18. Entendía muy bien que la Ley demandaba
total devoción a Dios y amor al prójimo. Jesús habló
más acerca de estas leyes en otras ocasiones (véanse Mateo 19.16-22
y Marcos 10.17-22).
Lc. 10.33 Existía un odio profundo entre judíos y samaritanos.
Los judíos se veían como descendientes puros de Abraham, mientras
que los samaritanos eran una raza mezclada cuyo origen se debió al
casamiento de judíos del norte con gente de otros pueblos después
del exilio de Israel. Para este experto en leyes judías, la persona
que parecía actuar como se debía era el samaritano. En realidad,
no podía ni siquiera pronunciar la palabra samaritano cuando contestaba
la pregunta de Jesús. Su actitud de experto traicionó su falta
de amor, lo que antes manifestó que la Ley mandaba.
10.27-37 De la parábola aprendemos tres principios acerca de lo que
significa el amor al prójimo: (1) la carencia de amor es a menudo fácil
de justificar a pesar de que nunca es buena; (2) nuestro prójimo es
cualquiera que esté en necesidad, sin importar raza, credo ni procedencia
social; y (3) amor significa hacer algo para suplir la necesidad de alguien.
No importa dónde viva, hay gente necesitada a su alrededor. No hay
razón justificada para negarse a brindar ayuda.
UNA COLECCIÓN DE ACTITUDES
Para el experto en la Ley, el hombre herido era un asunto para discutir.
Para los ladrones, el herido era alguien que podían despojar.
Para los religiosos, el herido era un problema que debía evitarse.
Para el mesonero, el herido era un cliente a quien servir por un precio.
Para el samaritano, el herido era un ser humano valioso al que había
que cuidar y amar.
Para Jesús, todos ellos y nosotros somos tan importantes, que dio su
vida por nosotros.
Las necesidades de otros motivan una serie de actitudes en nosotros. Jesús
usó la historia del bueno pero despreciado samaritano para aclarar
qué actitudes aceptaba. Si somos sinceros, a menudo nos hallaremos
en el lugar del intérprete de la Ley, necesitando aprender de nuevo
quién es nuestro prójimo.
Amos 7.10 Los profetas como Amós a menudo eran vistos como traidores
debido a que hablaban en contra del rey y de sus consejeros, cuestionando
su autoridad y exponiendo sus pecados. El rey vio al profeta como enemigo
en vez de verlo como alguien que estaba tratando de ayudarlo a él y
a la nación.
7.10ss Amasías era el jefe de los sacerdotes en Bet-el, representaba
la religión oficial de Israel. No le importaba escuchar el mensaje
de Dios; solo estaba preocupado por su propia posición. El mantener
su cargo era más importante que escuchar la verdad. No deje que su
ambición de prestigio, autoridad y dinero lo ate a un trabajo o a una
posición que no pueda dejar. No deje que nada interfiera entre usted
y su obediencia a Dios.
7.14,15 Sin ninguna preparación, educación ni crianza especial,
Amós obedeció el llamado de Dios: "Vé y profetiza
a mi pueblo Israel". La obediencia es la prueba de un siervo fiel de
Dios.
Introducción
Hemos hablado del Tabernáculo,
del acceso a DIOS a través de CRISTO. Hoy quiero decirles que la Iglesia
es el mesón para el débil y huérfano; el pobre y el necesitado
(Sal. 82). CRISTO vino para todos y todas que tenemos necesidad.
Al herido y caído, al pecador arrepentido, CRISTO, el misericordioso
DIOS, sanó, lavó sus heridas (.."Con vino y aceite me ungió
y todo mi ser EL lavó
"), lo cargó, lo llevó
al mesón y pagó el precio. Luego le dijo al mesonero: "Cuidámele
hasta que regrese".
Visión para La Iglesia
Nosotros somos el mesón, el hospital, la casa abierta, la casa del
amigo en el Nombre del SEÑOR, somos el lugar, la familia, la habitación,
la comunidad sanadora, sostenedora para el débil , la huérfana,
la viuda, la divorciada, la necesitada, el pobre y menesteroso.
Nosotros no hemos sido llamados a juzgar, como dioses (Sal. 82); ni a abusar
del pueblo de DIOS (Amos); hemos sido llamados a sanar, a perdonar, a alentar
y animarnos los unos a los otros.
Nosotros no somos sacerdotes de la Orden de Aarón; ni levitas de la
Orden de Leví: SOMOS gente que ha conocido la compasión de DIOS;
somos gente compasiva, que han sido movidos a misericordia, sacerdotes de
la orden de CRISTO.
BUENA NOTICIAS: Se acabaron las tribus. Somos UNO, en CRISTO somos UNO. Fieles
hermanos y hermanas en CRISTO (con un solo Padre) que nos amamos, nos animamos,
nos bendecimos, nos perdonamos, nos consolamos, los unos a los otros conociendo
la esperanza que está reservada para nosotros en el cielo (Col. 1:5).
(1.5 Cuando Pablo afirma que nuestra esperanza está guardada en los
cielos, está recalcando la seguridad del creyente. Como sabemos que
nuestro destino final y nuestra salvación están asegurados,
somos libres a fin de vivir para Cristo y amar a otros (1 Pedro 1.3, 4). Cuando
dude o vacile en su fe o amor, recuerde su destino: los cielos.)
El Apostol Pablo llama
por nombre y título a Epafras: "fiel servidor de CRISTO".
Somos siervos del SEÑOR; no tribus, ni sacerdocios terrenales, ni obstentamos
títulos, ni privilegios, ni posiciones jerárquicas.
Somos UNO con el Siervo de Siervos, UNO con CRISTO, el que vino para servir.
Porque el que sirve, sirve y el que no, no. Porque hay gente que vive para
servir y hay otros que no sirven ni para vivir.
Col. 1.6 Dondequiera que Pablo iba, predicaba el evangelio: a audiencias gentiles,
a líderes judíos hostiles y aun a sus guardias romanos. Siempre
que la gente creyó en el mensaje que presentó, fue cambiada.
La Palabra de Dios no es solo para nuestra información, ¡es también
para nuestra transformación! Ser cristiano significa iniciar una nueva
y total relación con Dios, no solo dar vuelta a una hoja o determinar
hacer lo bueno. Los nuevos creyentes tienen un propósito cambiado,
dirección, actitud y conducta diferentes. Ya no buscan más servirse
a sí mismos, sino servir a Dios.
Mision para la Iglesia
Somos llamados, escogidos por DIOS para hacer realidad la Palabra de DIOS.
SU llamado es claro, "ser y hacer discipulos para CRISTO". En la
Lectura del Evangelio según San Lucas, leímos que CRISTO le
dijo a los que vinieron a probarle: "vayan y hagan como aquel samaritano:
tengan ustedes compasión del prójimo, del que está más
próximo."
Nuestra tarea es clara:
Primero: nos corresponder entregar nuestras vidas (nuestro todo) al SEÑOR;
(porque nadie puede dar lo que no tiene) y
LUEGO, salir a invitar a otros y otras a venir a CRISTO; (
"si pruebas
todo y todo te falla, prueba a CRISTO
"- "DIOS te ama como
eres, pero no quiere dejarte asi; quiere que seas como Jesús".)
LUEGO, tenemos que recibirlos; (
"mirad cuan bueno y delicioso es
habitar los cristianos juntos en armonía..")
LUEGO, tenemos que hacer todo lo posible para propiciar que los que vengan
tengan una relación íntima con DIOS; (..."DIOS está
aqui..")
LUEGO, tenemos que capacitarlos para que podamos enviarlos a invitar a otros
y siga el proceso, el camino.
Concluyamos:
Somos del SEÑOR, para Gloria de DIOS Padre! Aleluya!
(Col. 1.8) A través del amor mutuo, los cristianos pueden impactar
más allá del vecindario y de las comunidades. El amor cristiano
por otros viene del Espíritu Santo (véase Gálatas 5.22).
La Biblia habla de esto como una acción y una actitud, no solo como
una emoción. Amor es el resultado de nuestra nueva vida en Cristo (véanse
Romanos 5.5; 1 Corintios 13). Los cristianos no tienen excusa para no amar,
porque el amor cristiano es una decisión de actuar en pro de los intereses
de los demás.
(Amós 7.1-6) En dos ocasiones se le mostró a Amós una
visión del castigo inminente de Israel, y su respuesta inmediata fue
orar para que Dios perdonara la vida de Israel. La oración es un privilegio
poderoso. Las oraciones de Amós deben recordarnos que debemos orar
por nuestra nación.
(Amós 7.7-9) Una plomada de albañil era un instrumento utilizado
para verificar si una pared estaba derecha. Una pared que no está derecha
a la larga se derrumbará. Dios quería que su pueblo fuera recto
con Él; quería que el pecado que nos tuerce fuera retirado de
inmediato. La Palabra de Dios es la plomada que nos ayuda a estar conscientes
de nuestro pecado. ¿Cómo están nuestras vidas?
Oremos.