Sermon: EL Mesón Abierto y… pago.
Rdo. Dr. Juan G. Feliciano-Valera
Iglesia Metodista de Puerto Rico "Obispo Fred P. Corson"
15 de julio de 2001

Textos:
Salmo 82: 1-8
Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.
¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis. Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.

Amos 7:7-17
Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más. Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.
Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio. Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá; y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.
Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel. Ahora, pues, oye palabra de Jehová. Tú dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac. Por tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra.

Colosenses 1:1-14
Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.


Lucas 10:25-37
Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.
Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Notas:
Lucas 10.27 Este experto en la Ley de Moisés se refería a Deuteronomio 6.5 y Levítico 19.18. Entendía muy bien que la Ley demandaba total devoción a Dios y amor al prójimo. Jesús habló más acerca de estas leyes en otras ocasiones (véanse Mateo 19.16-22 y Marcos 10.17-22).
Lc. 10.33 Existía un odio profundo entre judíos y samaritanos. Los judíos se veían como descendientes puros de Abraham, mientras que los samaritanos eran una raza mezclada cuyo origen se debió al casamiento de judíos del norte con gente de otros pueblos después del exilio de Israel. Para este experto en leyes judías, la persona que parecía actuar como se debía era el samaritano. En realidad, no podía ni siquiera pronunciar la palabra samaritano cuando contestaba la pregunta de Jesús. Su actitud de experto traicionó su falta de amor, lo que antes manifestó que la Ley mandaba.
10.27-37 De la parábola aprendemos tres principios acerca de lo que significa el amor al prójimo: (1) la carencia de amor es a menudo fácil de justificar a pesar de que nunca es buena; (2) nuestro prójimo es cualquiera que esté en necesidad, sin importar raza, credo ni procedencia social; y (3) amor significa hacer algo para suplir la necesidad de alguien. No importa dónde viva, hay gente necesitada a su alrededor. No hay razón justificada para negarse a brindar ayuda.
UNA COLECCIÓN DE ACTITUDES
Para el experto en la Ley, el hombre herido era un asunto para discutir.
Para los ladrones, el herido era alguien que podían despojar.
Para los religiosos, el herido era un problema que debía evitarse.
Para el mesonero, el herido era un cliente a quien servir por un precio.
Para el samaritano, el herido era un ser humano valioso al que había que cuidar y amar.
Para Jesús, todos ellos y nosotros somos tan importantes, que dio su vida por nosotros.
Las necesidades de otros motivan una serie de actitudes en nosotros. Jesús usó la historia del bueno pero despreciado samaritano para aclarar qué actitudes aceptaba. Si somos sinceros, a menudo nos hallaremos en el lugar del intérprete de la Ley, necesitando aprender de nuevo quién es nuestro prójimo.
Amos 7.10 Los profetas como Amós a menudo eran vistos como traidores debido a que hablaban en contra del rey y de sus consejeros, cuestionando su autoridad y exponiendo sus pecados. El rey vio al profeta como enemigo en vez de verlo como alguien que estaba tratando de ayudarlo a él y a la nación.
7.10ss Amasías era el jefe de los sacerdotes en Bet-el, representaba la religión oficial de Israel. No le importaba escuchar el mensaje de Dios; solo estaba preocupado por su propia posición. El mantener su cargo era más importante que escuchar la verdad. No deje que su ambición de prestigio, autoridad y dinero lo ate a un trabajo o a una posición que no pueda dejar. No deje que nada interfiera entre usted y su obediencia a Dios.
7.14,15 Sin ninguna preparación, educación ni crianza especial, Amós obedeció el llamado de Dios: "Vé y profetiza a mi pueblo Israel". La obediencia es la prueba de un siervo fiel de Dios.

Introducción

Hemos hablado del Tabernáculo, del acceso a DIOS a través de CRISTO. Hoy quiero decirles que la Iglesia es el mesón para el débil y huérfano; el pobre y el necesitado (Sal. 82). CRISTO vino para todos y todas que tenemos necesidad.
Al herido y caído, al pecador arrepentido, CRISTO, el misericordioso DIOS, sanó, lavó sus heridas (.."Con vino y aceite me ungió y todo mi ser EL lavó…"), lo cargó, lo llevó al mesón y pagó el precio. Luego le dijo al mesonero: "Cuidámele hasta que regrese".
Visión para La Iglesia
Nosotros somos el mesón, el hospital, la casa abierta, la casa del amigo en el Nombre del SEÑOR, somos el lugar, la familia, la habitación, la comunidad sanadora, sostenedora para el débil , la huérfana, la viuda, la divorciada, la necesitada, el pobre y menesteroso.
Nosotros no hemos sido llamados a juzgar, como dioses (Sal. 82); ni a abusar del pueblo de DIOS (Amos); hemos sido llamados a sanar, a perdonar, a alentar y animarnos los unos a los otros.
Nosotros no somos sacerdotes de la Orden de Aarón; ni levitas de la Orden de Leví: SOMOS gente que ha conocido la compasión de DIOS; somos gente compasiva, que han sido movidos a misericordia, sacerdotes de la orden de CRISTO.
BUENA NOTICIAS: Se acabaron las tribus. Somos UNO, en CRISTO somos UNO. Fieles hermanos y hermanas en CRISTO (con un solo Padre) que nos amamos, nos animamos, nos bendecimos, nos perdonamos, nos consolamos, los unos a los otros conociendo la esperanza que está reservada para nosotros en el cielo (Col. 1:5). (1.5 Cuando Pablo afirma que nuestra esperanza está guardada en los cielos, está recalcando la seguridad del creyente. Como sabemos que nuestro destino final y nuestra salvación están asegurados, somos libres a fin de vivir para Cristo y amar a otros (1 Pedro 1.3, 4). Cuando dude o vacile en su fe o amor, recuerde su destino: los cielos.)

El Apostol Pablo llama por nombre y título a Epafras: "fiel servidor de CRISTO".
Somos siervos del SEÑOR; no tribus, ni sacerdocios terrenales, ni obstentamos títulos, ni privilegios, ni posiciones jerárquicas.
Somos UNO con el Siervo de Siervos, UNO con CRISTO, el que vino para servir.
Porque el que sirve, sirve y el que no, no. Porque hay gente que vive para servir y hay otros que no sirven ni para vivir.
Col. 1.6 Dondequiera que Pablo iba, predicaba el evangelio: a audiencias gentiles, a líderes judíos hostiles y aun a sus guardias romanos. Siempre que la gente creyó en el mensaje que presentó, fue cambiada. La Palabra de Dios no es solo para nuestra información, ¡es también para nuestra transformación! Ser cristiano significa iniciar una nueva y total relación con Dios, no solo dar vuelta a una hoja o determinar hacer lo bueno. Los nuevos creyentes tienen un propósito cambiado, dirección, actitud y conducta diferentes. Ya no buscan más servirse a sí mismos, sino servir a Dios.

Mision para la Iglesia
Somos llamados, escogidos por DIOS para hacer realidad la Palabra de DIOS. SU llamado es claro, "ser y hacer discipulos para CRISTO". En la Lectura del Evangelio según San Lucas, leímos que CRISTO le dijo a los que vinieron a probarle: "vayan y hagan como aquel samaritano: tengan ustedes compasión del prójimo, del que está más próximo."
Nuestra tarea es clara:
Primero: nos corresponder entregar nuestras vidas (nuestro todo) al SEÑOR; (porque nadie puede dar lo que no tiene) y
LUEGO, salir a invitar a otros y otras a venir a CRISTO; (…"si pruebas todo y todo te falla, prueba a CRISTO…"- "DIOS te ama como eres, pero no quiere dejarte asi; quiere que seas como Jesús".)
LUEGO, tenemos que recibirlos; (…"mirad cuan bueno y delicioso es habitar los cristianos juntos en armonía..")
LUEGO, tenemos que hacer todo lo posible para propiciar que los que vengan tengan una relación íntima con DIOS; (..."DIOS está aqui..")
LUEGO, tenemos que capacitarlos para que podamos enviarlos a invitar a otros… y siga el proceso, el camino.
Concluyamos:
Somos del SEÑOR, para Gloria de DIOS Padre! Aleluya!
(Col. 1.8) A través del amor mutuo, los cristianos pueden impactar más allá del vecindario y de las comunidades. El amor cristiano por otros viene del Espíritu Santo (véase Gálatas 5.22). La Biblia habla de esto como una acción y una actitud, no solo como una emoción. Amor es el resultado de nuestra nueva vida en Cristo (véanse Romanos 5.5; 1 Corintios 13). Los cristianos no tienen excusa para no amar, porque el amor cristiano es una decisión de actuar en pro de los intereses de los demás.
(Amós 7.1-6) En dos ocasiones se le mostró a Amós una visión del castigo inminente de Israel, y su respuesta inmediata fue orar para que Dios perdonara la vida de Israel. La oración es un privilegio poderoso. Las oraciones de Amós deben recordarnos que debemos orar por nuestra nación.
(Amós 7.7-9) Una plomada de albañil era un instrumento utilizado para verificar si una pared estaba derecha. Una pared que no está derecha a la larga se derrumbará. Dios quería que su pueblo fuera recto con Él; quería que el pecado que nos tuerce fuera retirado de inmediato. La Palabra de Dios es la plomada que nos ayuda a estar conscientes de nuestro pecado. ¿Cómo están nuestras vidas?

Oremos.