Sermón: “Aunque vengan las tormentas, JESÚS es el Capitán”  7 de agosto de 2005

Juan G. Feliciano-Valera, Pastor Iglesia Metodista de Puerto Rico "Obispo Fred P. Corson"

Textos: Salmo 105:1-6, 16-22, 45b; Gen. 37:1-4, 12-28; Rom. 10:5-15; Mateo 14:22-33

(Par. Marcos 6:45-52, Juan 6:13-21; Ref. Mateo 8:23-27; Marcos 4:35-41; Lucas 8:22-25)

 

INTRODUCCIÓN: ¿Quién es el que hace callar las tempestades, el viento y las aguas embravecidas en nuestras vidas? “Verdaderamente es el Hijo de DIOS,” dijeron los discípulos, sorprendidos y maravillados. ¿Es CRISTO, el Capitán de nuestras barcas (vidas)? ¿Es CRISTO, verdaderamente, Hijo de DIOS, verdaderamente el Capitán de nuestras vidas?

¿Qué quiere el Señor con nosotros? ¿A qué nos está llamando DIOS? Parece que es una Misión muy especial y peligrosa.  Una misión para el siglo 21. Los requisitos son: creer, confiar y obedecer.

¡No es fácil! Pero, si El Capitán va con nosotros, podemos ir confiados a mostrarle a otros / as lo que DIOS ha hecho con nosotros. ¿Amén? ¡Amén! 

Sí, mostrarle a otros/as que hemos sido perdonados, sanados, restaurados, acompañados, bendecidos. Sí, mostrarle a otros / as que hemos nacido de nuevo; que ahora hablamos un lenguaje distinto, un lenguaje de fe, de aliento, de esperanza, de confianza, de fortaleza, de seguridad. Sí, mostrarle a otros / as que ahora vive CRISTO en nosotros.

¿Cómo podemos estar seguros de que podemos confiar en que CRISTO va con nosotros adondequiera que vayamos a testimoniar, a demostrar lo que ÉL ha hecho por nosotros?  Veamos lo que dice Su Palabra:

1.                 Primero, hay que reconocer que DIOS estuvo con Jacob (Israel) y con su hijo, José. No hay otra explicación para tantas tormentas que padecieron estos dos patriarcas de Israel. La única explicación es que DIOS estaba con ellos.

2.                 Además DIOS cumplió todas sus promesas a los israelitas.

3.                 Todo esto con el propósito de que le alabemos. ¿Recuerdan el Salmo 105?1¡Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos! 2 ¡Cantadle, cantadle salmos! Hablad de todas sus maravillas. 3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. 4 ¡Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro! 5 Acordaos de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca, 6 vosotros, descendencia de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.”

4.                 Ahí mismo está el llamado de DIOS: 1¡...dad a conocer sus obras entre los pueblos! 2...Hablad de todas sus maravillas... 5Acordaos de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca, 6 vosotros, descendencia de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.” ¿Habrá algún Amén en la Casa del Señor esta mañana?

5.                 Mire cómo el Apóstol Pablo explica este llamado (Rom. 10): “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, 10porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11La Escritura dice: “Todo aquel que en él cree, no será defraudado,”  12porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan; 13ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo. 14¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15¿Y cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” ¿Y ahora, habrá algún Amén en la Casa del Señor?

Amados: veamos cómo se cumplió esta promesa del Señor cuando JESÚS mismo estaba con sus discípulos, lo que nos da una fortaleza extraordinaria para salir a contarle al mundo lo que DIOS ha hecho con nosotros (les ruego paciencia conmigo, vamos a estudiar algunos textos del Evangelio):

1.                 Mateo 14:22En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.”  Imaginemos a JESÚS cansado de la jornada de caminar todo el día (porque ya era atardecer), predicar y, luego, alimentar a la multitud.  Los discípulos también estaban cansados. Pero JESÚS, que conoce nuestras necesidades mejor que nosotros mismos, decide enviar a sus discípulos a descansar al otro lado del lago de Genezaret. Él solito se queda a despedir “la multitud.” ¿Cuántas personas tendría que “atender” JESÚS aquella tarde? ¿Cuántas personas deseaban que JESÚS les tocara, sanara, explicara algo? Si yo llego a estar allí, no me voy sin antes pedirle que me bendiga. ¿Amén?  Pero, JESÚS se quedó solito haciendo despidiendo a la multitud. ¡Que Maestro! ¡Que clase de Siervo!  ¿Cuántos de los que estaban allí, luego gritarían “crucifícale” el viernes santo?  ¿Cuántos de los que han experimentado Su Gracia luego se han vuelto los peores enemigos del Evangelio? ¿O peor, cuántos de los que han experimentado Su Gracia luego se han envanecido, se han llenado de orgullo y soberbia, creyéndose mejor que los demás?  ¿Cuántos de los que han experimentado Su Gracia, han recibido bendición y talentos del Señor luego los han enterrado en el zafacón del olvido, los han guardado en baúles profundos, en cajones de seguridad y no comparten La Gracia de DIOS con nadie?

2.                 Pero, además, JESÚS “23Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.”  Amados: luego de tanto trabajo, de tanta carga, de tantas historias, tantas preocupaciones, JESÚS se va a orar. Otra vez, solito...  Se fue ha hablar con Su Padre.  ¿Qué le contaría JESÚS a Su Padre? ¿Cómo le hablaría JESÚS a Su Padre? ¿Cómo le hablamos nosotros? ¿Qué le contamos?  Pero, amados, lo importante es que ¡JESÚS se fue a un lugar tranquilo y solitario a hablar con DIOS!  Creo que JESÚS le agradecería a DIOS por el milagro de los panes y los peces. Por las sanidades, los prodigios, las maravillas que DIOS realizó a través de Su Misión.  Creo que JESÚS le agradecería a DIOS la oportunidad de mostrarle a otros y otras El Camino de la Reconciliación con DIOS.

3.                 Pero eso no queda ahí. Hay más. Mientras JESÚS oraba, ¡Óigalo bien! ¡JESÚS velaba por sus discípulos! Veamos lo que dice la Escritura sagrada: 24Ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario.”  En Marcos 6 (que relata el mismo evento que Mateo 14) dice: 47Al llegar la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48Viéndolos remar con gran esfuerzo, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles.”  ¿Saben algo? ¡No hay tormenta, ni huracán, ni torbellino, ni terremoto, ni déficit, ni amenaza de huelga, ni nada que pueda separarnos del Amor de DIOS que es en CRISTO JESÚS, Señor Nuestro! ¡Aleluya!  Mientras CRISTO oraba, velaba por sus discípulos. Mientras ellos estaban obedeciendo la orden de JESÚS de ir al otro lado, se levantó una tormenta, el viento les era contrario, remaban con gran dificultad, pero ¡DIOS no se había olvidado de ellos! JESÚS oraba y velaba. Con los ojos abiertos, porque sus discípulos, los que amó hasta el final, estaban en medio de la tempestad, del huracán, de la tormenta y JESÚS estaba “pendiente” atento a ellos. ¡Te podrán diagnosticar cáncer, depresión; te podrán quitar el carro, la casa, el trabajo; podrán cerrar tu lugar de empleo; podrán quitarte tus hijos, ¡PERO NADIE TE PUEDE SEPARAR DEL AMOR DE DIOS! ¡Nadie!  Es más, ¡DIOS nos está llamando para que en este tiempo difícil, seamos testigos del poder de DIOS! DIOS nos está llamando para que hablemos palabras de fe, para que demostremos que nosotros sabemos en QUIÉN hemos confiado.  Mientras JESÚS oraba, solito, en el monte, lejos, concentrado en Su conversación con DIOS, sus ojos, sus oídos, su atención estaba con sus amados.  ¡Ese mismo JESÚS está hoy aquí y continuará con nosotros, mientras estemos en obediencia a Su Palabra! Solo nos pide, que creamos, confiemos y obedezcamos. ¿Amén? ¡Amén!

4.                 ¡No es fácil! Pero, si El Capitán va con nosotros, podemos ir confiados a mostrarle a otros / as lo que DIOS ha hecho con nosotros. ¿Amén? ¡Amén!  Sí, mostrarle a otros/as que hemos sido perdonados, sanados, restaurados, acompañados, bendecidos. Sí, mostrarle a otros / as que hemos nacido de nuevo; que ahora hablamos un lenguaje distinto, un lenguaje de fe, de aliento, de esperanza, de confianza, de fortaleza, de seguridad. Sí, mostrarle a otros / as que ahora vive CRISTO en nosotros.

5.                 ¿Cómo podemos estar seguros de que podemos confiar en que CRISTO va con nosotros adondequiera que vayamos a testimoniar, a demostrar lo que ÉL ha hecho por nosotros? No crean que hemos terminado; todavía hay más sorpresas. Sí, porque CRISTO no solo vela por nosotros, sino que interviene en nuestras vidas cuando nos ve en necesidad, en dificultades, en medio de las tormentas. La Palabra dice que: 25...a la cuarta vigilia de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el mar.  Uff! ¡Que brutal! JESÚS está pasao! ¡Anduvo sobre el agua para estar con sus amados discípulos!  CRISTO rompió todas las reglas físicas, naturales, cognoscitivas; solo para estar cerca, para abrirles camino a sus amados discípulos; para calmar los vientos y la tempestad. ¡Wow!  ¡Con razón lo llaman El Salvador!  ¡Con razón se maravillan de ÉL!  ¡Cuántas personas han perdido la capacidad de maravillarse, de sorprenderse, de asombrarse, de apreciar, La Gracia de DIOS!  ¿JESÚS, caminando por encima del agua por una tropa de discípulos?  Por eso le llaman “amoroso.”  Dice el texto en Marcos 6 que “JESÚS vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 49Viéndolo ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron, 50porque todos lo veían, y se asustaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis. 51Subió a la barca con ellos, y se calmó el viento. Ellos se asustaron mucho, y se maravillaban.

6.                 Yo quisiera ver sus caras. Asustados, maravillados, confundidos. En Mateo 8, dice que en otra ocasión que JESÚS iba con ellos en la barca y se levantó otra tempestad y JESÚS la calmó, los discípulos se preguntaban: “¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?”  ¿Cuántas veces nos hemos permitido el gozo de maravillarnos por lo que DIOS hace?  ¿O es que estamos tan ensimismados en nuestros propios problemas, dilemas, frustraciones, que se nos ha olvidado que DIOS es Todopoderoso?

7.                 En Mateo 14, se nos dice que: 26Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y gritaron de miedo. 27Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis.”  ¿Cuántas veces tendrá DIOS que decirnos que podemos confiar, que podemos dar testimonio, que podemos demostrarle a otros que somos diferentes, no “por fuera” (en apariencia), sino “por dentro” (porque CRISTO habita y gobierna AHORA nuestro ser)?

LLAMADO.

Cuando CRISTO subió a la barca con sus amados discípulos, se calmó la tempestad.  Invitemos a CRISTO a ser El Capitán de nuestras barcas y hallaremos Paz, aun en medio de la tormenta.

A veces queremos ser capitanes de nuestras barcas, decía Aracelis el martes en el Grupo de Pacto, aun en medio de las tormentas que nos azotan en la vida.  En vez de responder: ¡CRISTO, te necesito, ven, toma el control, toma el timón de mi vida, sé el Capitán de mi barca!, queremos seguir gobernando nuestras vidas.  En la historia de Mateo 8, JESÚS va dormido en la barca mientras se desata una tormenta. En la historia de Mateo 14, JESÚS está orando y velando por sus discípulos, cuando se desata una tormenta.  ¡No lo duden, pasaremos por tormentas! La diferencia es ¿QUIÉN estará con nosotros durante las tormentas?  ¿Quién vendrá a nuestro auxilio, en medio de la tormenta?  En ambas ocasiones, se nos llama a NO TEMER, sino a tener FE y a confiar en el Señor.  No hay que esperar a “sentir” a DIOS, hay que saber que DIOS está con nosotros, todos los días hasta el final.   Podemos tener capacidad de maravillarnos, sorprendernos, alegrarnos, regocijarnos, adorarle, bendecirle, cantarle, y decirle a otros, contarle a otros de Sus Maravillas.  ¡Como en Pentecostés!

Eso lo sabía el niño de 10 años que iba en un barco cuando se desató una tempestad: todo el mundo nervioso, corriendo de lado a lado, gritando “nos hundimos,” pero, él estaba tranquilo y no se movía de su mesa. Al preguntarle, respondió: “es que mi papá es el capitán de este barco y no lo va a dejar hundir sin salvarme primero.”  ¿Y tu, lo sabes?

“Si ruge tempestad, JESÚS es Roca mía...”

¡Cuéntale a otros y otras!