Un guía a través del túnel (Periódico El Nuevo Día).
Miércoles, 19 de Marzo de 2008
Periódico El Nuevo Día
San Juan, Puerto Rico
Por Mariana Reyes Angleró
La orientadora de su escuela le recomendó que estudiara algo que no
fuese muy visual. José Manuel Álvarez es ciego y estaba acostumbrado
a que la gente se enfocara en lo que no podía hacer. "Yo, por
llevarle la contraria, le dije que quería estudiar algo relacionado a
las computadoras", afirma con una sonrisa frente a la PC con la que
trabaja todos los días. "Sabía que se podía y que si no, ya me
inventaría algo".
Desde entonces Manolo, como le conocen todos, no ha dejado de
inventar. Se internó en el mundo de la programación y la creación
de "software". Comenzó a estudiar un bachillerato en la Universidad
de Puerto Rico que concluyó luego en
la Universidad del Estado de Nueva York en Albany.
Ahora Álvarez trabaja en el Departamento de Accesibilidad Electrónica
de la Universidad de Puerto Rico. Se dedica a buscar maneras en que
la tecnología "mainstream" sea accesible a personas con impedimentos.
Uno de los proyectos más abarcadores fue uno cuyo resultado fue que
muchas de las máquinas ATH de Puerto Rico tengan un sistema parlante
que permite que las personas ciegas puedan hacer transacciones en
estos cajeros automáticos. "Es tan
sencillo como conectar el audífono a la máquina y te va explicando lo
que aparece en pantalla", explica Álvarez. Estos cajeros automáticos,
parlantes y bilingües, sólo se encuentran en Puerto Rico. En Estados
Unidos también existe el sistema, pero sólo en inglés. Y en el resto
de América Latina no se ha desarrollado un concepto similar.
Álvarez no nació ciego total. Una condición, conocida como retinitis
pigmentosa, fue acabando con su visión poco a poco. "Es una condición
que no permite que las células del ojo se regeneren", explica. "Fue
un proceso lento y progresivo, hasta cierto punto cruel".
Lejos de desalentarlo el agravamiento fortaleció al pequeño, que en
aquel momento tenía unos 7 años. "Parto de la premisa de que estoy en
desventaja", dice, "esa es mi mentalidad y me ha llevado a
convertirme en un 'trouble solver', siempre estoy buscando
soluciones".
Divide su tiempo entre un trabajo que evidentemente le apasiona y
devorar todos los "audiolibros" que pueda. Pero confiesa que en
realidad lo más que le gusta hacer en el mundo es estar con su hija,
Ámbar, de dos años.
Desafiando el concepto de "no se puede", Álvarez se enfrentó al
cálculo y a otras matemáticas intimidantes para cualquiera. "Son
materias bien visuales", asegura.
Una vez llegó a su oficina una madre de tres niños. Se acercaba la
Navidad y dos de sus tres hijos amanecerían con juegos de video
debajo del árbol. El otro niño, el más pequeño, era ciego y por lo
general se dedicaba a sentarse junto a sus hermanos sin poder
participar. La madre buscaba una alternativa para su
benjamín. "Primero no le presté mucha atención al asunto", dice
Álvarez. "Pero después me quedé pensando en el mensaje que se le está
enviando a ese niño de que él no puede hacer lo que hacen los demás.
Si de chiquito te dicen que no puedes, te quedas con eso". Tras esta
inspiración al poco tiempo se le ocurrieron tres juegos de vídeo
creados por él mismo.
"Hay uno que es de baseball. Te va narrando lo que hace el pitcher,
por dónde va a tirar la bola y cuándo", explica. "Los que ven, tienen
las gráficas; los que no, pueden jugar siguiendo la narración".
Además del juego de pelota el experto
en computadoras creó otro de cartas y otro de carreras de carros,
ambos con narraciones que permiten que se pueda jugar escuchando lo
que está pasando en
pantalla.
"Los videojuegos tienen jugadores reales de las Grandes Ligas, Carlos
Delgado ha venido aquí a probar el juego". Los juegos todavía no se
consiguen en el mercado regular, pero esa es su meta. "Lo más
emocionante es saber que niños ciegos pueden coger el 'game pad'
porque es una barrera que se rompe", explica. Pese a
todo, los juegos se usan en los campamentos de verano de distintas
organizaciones en el País.
Además, Álvarez es el creador de un programa de mapas parlantes de
huracanes. El sistema indica la latitud y longitud por donde va el
fenómeno atmosférico mientras lo muestra en pantalla. El proyecto
pasó a convertirse en una herramienta de enseñanza geográfica. "Me di
cuenta de que muchas personas ciegas no sabían mucho de geografía.
Son conceptos muy visuales que no son fáciles de
aprender", explica.
Entonces, abre el programa en la pantalla y pone el cursor encima de
una de las imágenes, inmediatamente el narrador indica en qué punto
del mapa está el cursor. "Puedes obtener otra información pulsando
algunas letras en el teclado, si estás sobre Puerto Rico y pulsas la
C indica la capital: San Juan", explica
Álvarez desde su penumbra de su oficina, donde no suele encender la
luz. "Le ahorro ese gasto a la Universidad", indica.
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