La Fragua

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El Ideario

Continuando con nuestro repaso del Ideario, tan importante para nuestro crecimiento claretiano, repasaremos en este número el marco doctrinal de lo que es un Seglar.

II. Somos Seglares

I.                 Marco Doctrinal:  ¿Quién es Seglar?

El empeño del Vaticano II por revalorizar la vocación y misión de los seglares se desarrolla en dos direcciones complementarias: La primera tiende a recuperar para los seglares lo que es común a todo el pueblo de Dios y la segunda a descubrir lo que es propio del seglar.

I.1       Recuperar para los seglares lo que es común a todo el pueblo de Dios

A)        Los clérigos, en sus diversas categorías, creían tener y ejercer en exclusiva la triple función o servicio de Cristo: sacerdotal, profético, real.  Si algún seglar ejercía alguna partecita de esos poderes-servicio era por concesión de los obispos.

            El Vaticano II nos dice que también los seglares son miembros de Cristo sacerdote, profeta y rey, y por lo mismo ejercen por derecho propio, no por concesión de los obispos, la misión y el servicio sacerdotal, profético y real de Cristo, naturalmente, según su propia vocación de seglares (LG. 11,31,34,35,etc.). También la exhortación apostólica postsinodal Ch.L. presenta ampliamente este tema de la participación, a su modo, por parte de los seglares del oficio sacerdotal, profético y real.

B)              Los religiosos por su parte, se habían apropiado casi en exclusiva el seguimiento de Jesús, que se expresa de modo extraordinario en la vida de las bienaventuranzas y en los llamados "consejos evangélicos".

El Vaticano II ha reafirmado que todos estamos llamados a una misma y única santidad (LG32,39), que comprende el seguimiento radical de Cristo (LG. 41ª), la vida según el espíritu de las bienaventuranzas y los consejos evangélicos, es decir, el vivir todas las dimensiones de nuestro ser: libertad, afectividad, sexualidad, relación con los bienes materiales, etc. como seguidores de Jesús.  Estas exigencias del radicalismo evangélico son para todos.  Lo que varía es el modo de vivirlas, pues cada uno lo ha de hacer según la propia vocación y según los diversos estados de vida a los que dan lugar las diferentes vocaciones.

         

       NUESTRO BAUTISMO

  

            Para reflexionar y entender plenamente lo que nos dice el Ideario, debemos traer a nuestra mente varios puntos.  Primero recordar que antes del Vaticano II la Iglesia era vista como en forma piramidal:  1-El Clero, 2- Los religiosos y 3- Los Seglares.       Luego del Concilio Vaticano II la Iglesia consciente de la igualdad de todos y cada uno de los cristianos cambió su forma de ver piramidal y nos puso a todos en un mismo plano, cada cual a la vocación que ha sido llamado, pero iguales.  Y esto, hermanos, llega a nosotros por nuestro bautismo, ya que en el hemos sido hechos uno en Cristo,  recibiendo por él la unción que nos hace sacerdotes, profetas y reyes.  Por nuestro bautismo, el cual nos sumerge totalmente en Dios, trino y único, somos parte de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, como nos lo recuerda San Pablo, llamados pues a poner en función este triple ministerio de Cristo en nuestras vidas, para nuestra salvación y la de nuestros hermanos los hombres, a los cuales hemos sido enviados por Cristo.

                                    Continuaremos...