La Fragua---------


 

Catequesis  ------------------------------------------------------------------------

La Iglesia existe para Evangelizar

"Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación"  (Mc. 16, 15)

            Palabras de nuestro Señor el día de su ascensión a los cielos.  Palabras que le dan a la Iglesia la gran Misión de ser instrumento de salvación para toda la humanidad.

Quiero, antes de seguir con nuestro tema, que entendamos quién o quienes somos la Iglesia.  Ante todo recordemos que Cristo es la cabeza de la Iglesia, y que por nuestro bautismo todos nosotros somos hechos uno en Cristo nuestro Señor.  Así como la harina son muchos granitos insignificantes, al unirlos todos y echarles agua se convierten en pan que luego podemos presentar ante el altar y bajo el soplo del Espíritu Santo se convierte en el Cuerpo y Sangre de Cristo; así mismo nosotros siendo muchos por el agua del bautismo nos hecemos uno en Cristo.  Esto significa que nosotros todos somos la Iglesia, ya que La Iglesia es la reunión de todos los bautizados en Cristo.  El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nos dice: "La palabra Iglesia (ekklesia, del griego ek-kalein  = llamar fuera) significa convocación.  Designa asambleas del pueblo. (cf Hch 19, 39), en general de carácter religioso.  (Numero 751)". También nos dice: "En el lenguaje cristiano, la palabra Iglesia designa no sólo la asamblea litúrgica, sino también la comunidad local o toda la comunidad universal de los creyentes (cf 1 Co. 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3, 6).  Estas tres significaciones son inseparables de hecho.  La Iglesia de Dios existe en las comunidades locales y se realiza como asamblea litúrgica, sobre todo en la Eucaristía.  La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de Cristo y de esta manera viene a ser ella misma Cuerpo de Cristo. ( Numero 752)"

            El mandato misionero.  "La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser 'sacramento universal de salvación', por exigencia íntima de su catolicidad, obedeciendo al mandato de su Fundador se esfuerza por anunciar el Evangelio a todos los hombres".  (Ad gentes 7)

            Del amor de Dios por todos los hombres la Iglesia ha sacado en todo tiempo la obligación y la fuerza de su impulso misionero: "porque el amor de Cristo nos apremia..." (2Cor 5, 14).  En efecto, "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tim 2, 4)  Dios quiere la salvación de todos por el conocimiento de la verdad.

            Así pues en esta conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia, de ser uno en Cristo, de ser instrumento en las manos de Dios para la salvación de los hombres, sintámonos urgidos, lanzados, enviados por Cristo a ser fermento entre los hermanos.  No estemos pasivos, esperando el resultado final de lo que hacen unos pocos en la comunidad para cumplir esta misión a la cual todos hemos sido llamados.  Todos de una manera u otra podemos poner algo de nosotros en función y unidad para que así, el esfuerzo de todos fructifique en una comunidad más viva y eficaz.  Lo otro lo pondrá el Espíritu Santo que en definitiva es el alma de la Iglesia y el que a través de nosotros, pobres instrumentos, va llamando a todos al redil de Nuestro Señor Jesucristo.