|
EL NÚMERO DE LA BESTIA
|
||||
|
Por
siglos se ha tratado de descifrar el texto de Apocalipsis 13:18, donde
pone el número de la bestia como 666.
Los primeros cristianos, a principios de siglo, identificaron a Nerón
como el anticristo, ya que en el idioma griego, su nombre suma 666.
El grave problema es que para saber a qué personaje o entidad se
refiere la profecía, hay que tomar en cuenta cada detalle que ofrecen
Daniel 7 y Apocalipsis 13. En
los Estados Unidos hubo quienes dijeron que Ronald Wilson Reagan era la
bestia porque tiene tres
nombres de 6 letras. Piense:
Héctor Rafael Castro; Ángela Rosita Méndez, Jacobo Ismael Rivera, y
sabe Dios cuántos miles más en el mundo tienen tres nombres con seis
letras cada uno. Creo
que la bestia o Anticristo es el sistema papal.
Cada parte de las profecías relativas al cuerno pequeño de Daniel
7 y a la bestia de Apocalipsis 13 se cumplen asombrosamente con el papado.
(Puede ver la interpretación completa en el capítulo 10 de mi
libro “Apocalipsis”.) Es
interesante ver el texto de Apocalipsis 13:18 en la versión católica de
la Biblia, conocida como Torres Amatt:
“Aquí está el saber, quien tiene inteligencia cuente pues el númereo
de la bestia; porque es el numero que forman las letras del nombre de un
hombre; y el número de la bestia es seiscientos sesenta y seis.”
En su libro “The Bible Was Right” (La Biblia Estaba Correcta),
El erudito inglés Hugh J. Schonfield
escribió acerca del tema: “El
comportamiento de los humanos cambia poco con el tiempo, y la juventud de
hoy quien escribe con tiza lo que su corazón siente: ‘Juan ama a María’,
está sólo haciendo lo que los jóvenes del primer siglo hacían.
Pero elos podían ser más circunspectos.
Uno escribió en Pompeya, ‘Yo amo a aquella cuyo nombre es
545’. Eso desde luego no
era su número telefónico, pero si el valor (numérico) de su nombre.
‘Amerimnus tiene los mejores pensamientos de su novia Harmonia.
El número de su valioso nombre es 45 (o posiblemente 1035).” El
autor continua con su declaración: “Un ejemplo en una obra apocalíptica
específica ocurre en el quinto libro de ‘Los Oráculos Sibilinos’.
Los emperadores romanos están listados por los valores numéricos
de su primer nombre en griego. Un
extracto lee: ‘Luego vendrá un gran destructor de los santos, el cual
el número setenta (O=ospasian, Vespasiano) llanamente muestra.
Su hijo, revelado por el número trescientos (T=Tito), tomará su
poder. Luego de él gobernará
un tirano devorador, marcado por la letra cuatro (D= Domiciano)”.
(Página 178, Associated
Newspaper Limitted, Londres, 1959.)
Como
la bestia o Anticristo no es, ni puede ser, una persona, sino una entidad,
entonces no podemos colocar el nombre de ningún papa para sumar las
letras de su nombre. Debemos
hallar un nombre o título aplicable a todos los obispos de Roma. Lo
primero que hay que visualizar es que el primer Anticristo es Satanás. Su nombre en griego antiguo es TEITAN y el valor numérico en
letras griegas es:
La frase DVX CLERI (Duque o Capitán del Clero), dedicada al papa de Roma, suma 666. Vemos que la letra U en latín es V. También vemos que no todas las letras en latín tienen valor numérico. Veamos:
En el idioma griego hallamos la frase HE LATNÉ BASILEIA, (Reino Latino), que se aplica a la sede papal, la séptima cabeza de la bestia apocalíptica, que suma 666 según el valor de las letras en el idioma griego:
Pero
la frase que más está ligada a las pretensiones papales es VICARIVS
FILII DEI, (Vicario o Representante del Hijo de Dios).
Con este nombre, el obispo de Roma pretende ser la cabeza visible
de la iglesia y gobernador del mundo.
Este título se lo confirió la llamada “Donación de
Constantino” del siglo VIII. Este
documento falso dice que el emperador concede al obispo de Roma la
supremacía sobre todos los gobernantes.
Aunque hoy la iglesia católica dice que este no es el nombre del
papa y que jamás ha estado inscrito en la mitra, hallamos esta cándida
admisión en la revista católica “Our Sunday Visitor” (El Visitante
Dominical), del 15 de noviembre del 1914: “Las letras escritas en la
mitra del papa son estas: Vicarius
Filii Dei, que es el latín para: Vicario del Hijo de Dios.”
Veamos:
Lo
expuesto no quiere decir que el papa sea la bestia, más bien el obispo de
Roma está sentado en “la silla de la bestia” (Apocalipsis 16:10), o
“el trono de satanás” (Apocalipsis 2:13) .
Como todo un rey del pequeño estado del Vaticano, cada papa
representa a la bestia o el Anticristo.
Una aclaración de suprema importancia:
no podemos confundir la marca de la bestia con su número.
Hay muchos, posiblemente la mayoría del mundo cristiano, que dicen
que el Anticristo es una persona que se levantará durante el tiempo de
“la gran tribulación”, la cual interpretan que serán los siete años
del supuesto reinado del Anticristo, luego del también supuesto “rapto
secreto” de la iglesia. Estos
intérpretes dicen que el llamado Anticristo ha de imponer el 666 en la
frente y en la mano de todos en el mundo.
Los que no se dejen sellar serán decapitados.
Esta
interpretación es una fantasía que sigue a toda una madeja de
acontecimientos fantasmas lidereados por el pseudo profeta Hall Lindsday,
en su caduco y probado falso libro “The Late, Late Planet Earth”, el
cual produjo una película muy difundida. Esta
intrerpretación presenta al pueblo de Israel reedificando su templo y
reanudando los sacrificios de animales, cosa que es una burla al plan de
salvación de Dios. Tenemos
que darnos cuenta que los Judíos ya no son más pueblo de Dios.
Ellos perdieron ese privilegio por haber, como nación, despreciado
al Mesías que tanto esperaban. Pero
Dios no ha desechado a Israel. Los
preimeros 3,000 conversos en el efluvio de Pentecostés eran judíos.
Ellos constituyeron el núcleo de la iglesia.
Luego los gentiles fueron “injertados” en la “oliva”
(Israel). Pablo habla de la
unión de los creyentes, tanto judíos como gentiles, haciendo una sola
familia (vea Efesios, capítulo 2). En Gálatas 3:29 dice que si hemos creído en Cristo, somos
“simiente de Abraham”, y “herederos” de las promesas de Dios. La
nación judía, enfrascada en luchas fraticidas con los árabes, jamás
volverá a ser pueblo de Dios. Cristo
les dijo: “El reino de Dios
será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga los frutos de él
(Mateo 21.43)”. Luego dice:
“he aquí vuestra casa os es dejada desierta.”
Como individuos, los judíos son amados de Dios, como ama a todos,
ya que Él no hace acepción de personas.
En el tiempo del “Fuerte Pregón” de Apocalipsis 18:1-5 e Isaías
2:2,3, muchos judíos han de
engrosar las filas del pueblo remanente. Todas
las profecías sobre Israel, que no se cumplieron con el Israel físico,
han de cumplirse con el Israel espiritual.
La frase “Israel volverá a su tierra”, que tanto presentan los
profetas del Antiguo Testamento, no se cumplió con la movida de los judíos
a Palestina en el 1948, sino cuando todos los creyentes entren en “la
tierra nueva”, que mencionan Isaías 65 y 66 y Apocalipsis 21 y 22. No
puedo dejar incompleto este tema sin dilucidar qué es entonces la marca
de la bestia. No es una marca
literal, sino una simbólica. Dios
pone los principios de su ley como una “señal” en la frente y en la
mano derecha (Vea Deuteronomio 6:4-9).
Luego en Éxodo 31, en dos ocasiones, Dios llama “señal” a la
observancia del Sábado (Vea Éxodo 31:13-17).
También en Ezequiel 20:12 y 20 Dios repite esto.
Son entonces cuatro veces que Dios pone su Sábado como una señal. Es claro, ya que en Isaías 56:1-6 Él pone la observancia de
su día de reposo, Sábado; como una prueba a los extranjeros que quieren
servirle. Es natural, ya que
hoy como ayer, los que respetan el día bendecido por el Señor desde el
principio de la creación, constituyen su pueblo peculiar.
La iglesia de los últimos días se caracteriza por guardar los
mandamientos de Dios (Vea Apocalipsis 12:18 y 14:12).
Entre esos mandamientos está obviamente el cuarto, que ordena la
santificación del séptimo día. Para
rivalizar con el Sábado de Jehová, Satanás se ha inventado otro día de
reposo, el 1ro. de la semana. Este
día era observado por los seguidores del dios persa Mithra aun antes del
nacimiento de Cristo. Cuando
en el siglo IV Constantino dio el edicto que ordenaba guardar ese día, lo
llama “el venerable día del sol”.
Aun hoy, recordando su origen pagano, el primer día de la semana
se llama en inglés “Sunday” (día del sol). La
iglesia Católica, en el Concilio de Laodicea, luego del edicto imperial,
eliminó todo vestigio de la observancia del Sábado bíblico, sustituyéndolo
por el día del sol. Claro,
siendo que este día ya era observado por una gran cantidad de paganos, se
le fue fácil imponer su observancia.
La frase “kuriaké ‘emera” de Apocalipsis 1:10
fue traducida por Jerónimo en La Vulgata como “Dominicus Dies”,
de donde viene la palabra “Domingo”.
Este día era llamado así por los paganos y la iglesia, desde
comienzos del siglo 2ndo., comenzó a darle cierto matiz cristiano a esa
observancia pagana. En
el año 135 hubo una refriega de judíos contra el imperio romano,
lidereados por Bar Kokba (Bar Cocheba).
La mayoría de los judíos aceptaron a este líder como un Mesías.
La derrota de estos por los romanos trajo una cruenta persecución
contra los Judíos y amedrentó a muchos cristianos.
Varios escritos de los llamados “padres de la iglesia” de este
tiempo indican que los cristianos se reunían en el priner día de la
semana. Obviamente querían
desligarse de los Judíos para evitar ser perseguidos,
aunque otros cristianos insistían en seguir con el verdadero día
del Señor, el Sábado. Muchos
argumentos se presentaron para apoyar la nueva teología, entre ellos, que
el día primero de la semana fue el comienzo de la creación.
El argumento que más pesó fue el de la resurrección de Cristo.
Nadie puede negar que Jesús resucitó el primer día de la semana.
Pero tampoco nadie puede presentar cita alguna del Nuevo Testamento
que diga que por esta razón ha de guardarse el domingo.
Todo vino después de la muerte de los apóstoles y es fruto de la
tradición. Cristo
dijo: “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra
tradición... Mas en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos
de hombres (Mateo 15:6,9).” La
misma autora del cambio, la iglesia Católica, asegura que la observancia
del domingo es una institución católica y se burla de los protestantes
que lo guardan, pretendiendo que es un precepto bíblico. El
concilio de Laodicea llegó al colmo al llamar “judaizantes” a los
cristianos que persistían en guardar el Sábado y más tarde se le impuso
el castigo de raparle la cabeza y propinarle cien golpes (Enciclopedia
Espasa Calpe, artículo: “Domingo”). Por
varios siglos, grupos
cristianos de mantuvieron observando como santo el Sábado, mientras que
otros guardaban ambos días. Esto
lo sabemos porque tan tarde como el 1545, el Concilio de Trento ordenó el
abandono de la práctica de observar el Sábado de parte de los Católicos.
Iglesias en Iona, Irlanda, Abisinia, Etiopía y otras naciones se
mantuvieron guardando el Sábado por muchos años y algunos fueron
martirizados por persistir en su observancia. Podemos
decir entonces, que la marca de la bestia será impuesta cuando venga de
parte de los Estados Unidos, la segunda bestia de Apocalipsis 13, una ley
que obligue a los ciudadanos a santificar el domingo.
Aunque esto parecía extraño e inverosímil hacen 150 años,
cuando los Adventistas comenzaron a indicarlo, nos acusaban de fanáticos
e indicaban que eso jamás sucedería. Hoy vemos la gran realidad que los
protestantes están defendiendo esta doctrina de Roma.
La reciente carta pastoral del papa Juan pablo II, “Dies Domini”,
ha de ser la causa principal de esta ley que finalmente abarcará el mundo
entero. Entonces la
observancia del 4to. mandamiento será “el sello del Dios Vivo”, y la
observancia del domingo constituirá “la marca de la bestia”.
Las plagas finales (Apocalipsis 16) serán derramadas sobre los que
sigan esa marca satánica, mientras Dios preservará a los que siguen su
sello. |