| La
décima en Puerto Rico como símbolo de identidad nacional por Luis Manuel Alvarez (conferencia dedicada
como
homenaje
póstumo Conferencia ilustrada presentada enValledupar, Colombia en
el Introducción: Los movimientos revolucionarios que se dan a finales del Siglo XVIII, especialmente la Revolución Frances producen unos cambios sociales drásticos motivados por un cambio de filosofía de vida, y un nuevo pensamiento social que buscaba romper con los viejos órdenes monárquicos europeos. Este periodo revolucionario produce un nuevo re-enfoque de definición cultural entre los pueblos de Europa y América basado en la filosofía de igualdad de las razas humanas. Este nuevo orden socio-cultural transforma la actividad creativa e intelectual estableciendo como centro de estudios comparativos la cultura de las sociedades campesinas en contrastes con las sociedades urbanas. Hacia el 1812, motivados por esta nueva filosofía, los alemanes, encontraron que sus raíces culturales estaban depositadas en los mitos y leyendas de sus campesinos, y que estos mitos y leyendas contenían fragmentos de la mitología de su raza ariana. Con este hallazgo los alemanes instrumentaron un movimiento político para resaltar el orgullo nacional de su raza. A pesar de que a los alemanes se le fué la mano, ya que desarrollaron un super ego racial que luego culminó con la segunda guerra mundial con la consabida política de exterminio de los judíos para evitar la contaminación de su raza, lo cierto es que los demás pueblos europeos adoptaron su mismo modelo político para resaltar el orgullo nacional de su gente. Es de este nuevo modelo político que emerge la figura del campesino como símbolo de orgullo nacional del siglo 19. Basados en esta nueva filosofía los intelectuales europeos productos de este movimiento, se lanzan a la búsqueda, recopilación y análisis de leyendas, cuentos, poesía, y de la música campesina para poder entender la esencia de su propio ser. Producto de este movimiento intelectual, político, y cultural, William John Thoms, acuña en Inglaterra en 1842 el término folklore para definir las culturas campesinas como folk o anticuarios que servían de base e inspiración para el estudio comparativo de la cultura o lore de las comunidades campesinas. Y finalmente en el 1850 este movimiento fue bautizado por los rusos como el Periodo Romántico Nacionalista y así quedó reconocido en las páginas de la historia de la música para siempre. Como parte de su compromiso cultural con este movimiento, los rusos establecieron por decreto que para poder escribir música clásica a la rusa, había que utilizar sus raíces nacionales. Chopin sin embargo ya se les había adelantado utilizando los géneros musicales del folklore polaco para componer mazurkas, valses, polkas, y polonesas, y baladas de concierto. En Puerto Rico este movimiento cultural queda parafraseado en el libro El Gíbaro de Manuel Alonso publicado en 1849. Alonso se dedicó a analizar los bailes populares de la ciudad y del campo, clasificándolos en dos grupo: los bailes de sociedad, y los bailes de garabato. Los bailes de sociedad preferidos por la sociedad puertorriqueña de esta época eran la contradanza, el vals, el minué, el rigodón, el gallop, el cotillón, y mas adelante la polka y la mazurka. Como Francia estaba de moda casi todos los bailes representaban, o la fiebre del nacionalismo francés o la fiebre del nacionalismo europeo en general, pero sí habían un baile con los que el nacionalismo local se identificaba emocionalmente: La contradanza, que luego se convirtió en la danza puertorriqueña. *Nota: Sobre la contradanza y el merengue véase "De la contradanza a la danza" El otro grupo de bailes clasificados como bailes de garabato eran los bailes jíbaros, esto es nuestros bailes campesinos. El garabato era y todavía es un gancho de palo que utilizan los campesinos para talar con el machete, gancho símbolo de la clase obrera campesina. Entre estos bailes estaba el fandanguillo, el sonduro, las cadenas, los caballos, y el seis. Aunque Alonso menciona que el baile preferido de esta primera mitad del siglo 19 era el de las cadenas, ya en la segunda mitad de este siglo 19 el seis resultó el preferido sentimental de las comunidades jíbaras. Para beneficio de todos ustedes, el seis es el género musical puertorriqueño con el cual se canta la décima octosílba. Para la época de la invasión de los norteamericanos en 1898 Puerto Rico ya contaba con estos dos géneros con los que el pueblo se identificaba con mucha emoción: La danza de la ciudad; y el seis jíbaro. El siglo 19 cierra con uno de los seises mas famosos de toda su historia: El seis de Andino compuesto por el destacado compositor de danzas Julián Andino. Pero lo que mucha gente ignora es que este seis era una danza compuesta inspirada en el seis jíbaro. El resumen de este siglo 19 para Puerto Rico es sumamente interesante. Este periodo bosqueja una nueva filosofía político-cultural de identidad nacional con dos caras culturales con la que el pueblo se identifica: la primera resume una especial deferencia y respeto por las danzas nacionales de los países relacionados con la revolución y la segunda, una especial mención de los géneros con los que el pueblo se identificaba emocionalmente. Curiosamente el resultado de esta identificación emocional con estas danzas internacionales y locales es lo que va a resultar en la selección de géneros europeos que al final de siglo 19 terminan siendo géneros tradicionales puertorriqueños. Pero dentro de esta identificación con los géneros que se hace tradicionales surge un sentimiento especial sentimiento que yo defino como el parámetro de la emoción cultural. Para nosotros la danza puertorriqueña y el seis que canta nuestra décima representa ese parámetro de emoción cultural. Pero ese parámetro de emoción cultural en el seis es sumamente fuerte y su proyección mas allá de nuestra Isla del Encanto hay que analizarla y definirla dentro de la perspectiva de lo que en realidad representa nuestro seis. Y es que en la medida que el siglo 20 avanza, el seis va ganando una fuerza cultural y emocional cada vez mas extraordinaria. Cerrando el siglo 20 el seis cierra como nuestro principal símbolo de identidad nacional. El mejor testimonio de la fuerza cultural del seis boricua es su ámbito de acción cultural, sus funciones, sus usos y costumbres, y sobretodo el lenguaje musical que acompaña sus décimas. Como género comunicativo y narrativo el seis puede ser épico, romántico, jocoso, pasional y revolucionario, filosófico, religioso, chabacano, o por el contrario sumamente culto y poético. Es el mejor recurso de acción musical de los trovadores para improvisar décimas a los divino y a lo humano; pero también es uno de los mejores recursos para cantar décimas en promesas, parrandas, y trullas campesinas. En las tradiciones navideñas el seis es inseparable de su hermano menor: El aguinaldo. El aguinaldo representa el canto de la décima hexasílaba y cuando se utiliza en rituales de música navideña, se canta tradicionalmente fuera de la casa; al entrar a la casa entonces se canta un seis. Esta tradición del aguinaldo afuera y el seis adentro arropa a todo Puerto Rico. En esta época la décima hexasílaba y la octosílaba domina todos los escenarios de la música navideña en Puerto Rico. Fuera de la navidad y del campo la décima es muy popular entre poetas cultos como Luis Llorens Torres, Virgilio Dávila, Juan Antonio Corretjer, Andrés Castro Ríos, y Edwin Reyes entre otros. En cada pueblo, en cada rincón de Puerto Rico hay poetas anónimos que cultivan la décima. La interrelación entre los poetas cultos y los cantantes y trovadores campesinos es extraordinaria. ¿Que trovador en Puerto Rico desconoce las décimas de Llorens? Esa misma interrelación existe entre la décima culta y la música popular. La décima también se infiltra en tanto en oraciones religiosas como en la plena.
Décima religiosa:
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea y solo un Dios se recrea en tan grandiosa belleza a ti Celestial Princesa Virgen Sagrada María yo te ofrezco en este día alma vida y corazón muéstrame tu bendición todas las horas del día Plena de Cesar Concepción: Yauco pueblo perfumado con la esencia del café desde lejos se te vé sobre un monte recostado pasa un río por tu lado que da esplendor a tu suelo arriba el celeste vuelo de tu monte poderío empieza cerca del río y termina cerca del cielo. La décima brota como grito de identidad en tiempos de crisis políticas. En los años de la década de 1970 cuando el partido de la derecha que ambiciona para Puerto Rico la estadidad gana las elecciones, surgieron los grupos de nueva trova jíbara identificándose con la décima jíbara. Haciendo punto en otro son se hace famoso con su propuesta de nueva canción utilizando como recurso popular el aguinaldo y el seis utilizando décimas de Luis Llorens Torres, Juan Antonio Corretjer, entre otros. Andrés Jiménez surge con su seis llanera: ¡Coño despierta boricua! Y así el aguinaldo y el seis dejan de ser exclusivamente jíbaro para meterse en cuerpo y alma dentro de la música popular. Ejemplo:
Coño despierta boricua:
Décimas encadenadas* de Miguel Hidalgo, Matos Paoli, y Andrés Castro Ríos: *Nota: La décima encadenada crea una estructura de canto que juega con los versos octosílabos encadenando fragmentos de un verso uniéndolo al verso siguiente y añadiendo voces e interjecciones como "!Ay!", entre otras. Veamos la primera décima espinela y comparen esta con el estilo encadenado del canto. Montaña,
montaña mía
tan altiva y tan tallada y en la potentente mirada que tronchó la tiranía. En tu limpidez un día cruzó el alba un lucero que trazó su derrotero en la sangre que arremete sobre el filo del machete que uso Manolo el leñero.
Coro: (después de cada décima)
Oye boricua yo te canto esta canción ¡Viva la Patria, viva la revolución!
5. Betances me está llamando
me está llamando, y ya Ruiz Belvis me hace seña. Manolo prende la leña, oiga la leña y Brookmas (?) la está soplando. Ya Mariana está bordando está bordando, bandera en mis cafetales, y ya por todos los lugares ay los lugares,se escucha un pueblo que grita ¡Coño despierta boricua!, oye boricua y ven a buscarme a Lares. **Nota 2: Además de utilizar versos encadenados, las décimas 2, 3, y 5, se distinguen por utilizar una glosa de dos pies forzados en los versos 9 y diez: ¡Coño
despierta boricua!
oye boricua y ven a buscarme a Lares. La décima en la década de 1950 invade la música clásica contemporánea creando un neo nacionalismo que fusiona motivos folklóricos con un vocabulario musical atonal. Héctor Campos Parsi la utiliza en sus puntos cubanos, y los compositores Amaury Veray, Narciso Figueroa, Luis Antonio Ramírez, Ernesto Cordero, y este servidor Luis Manuel Alvarez utilizamos la décima en canciones de arte inspiradas en motivos folklóricos asociados con el aguinaldo y el seis como en el siguiente ejemplo de mi canción e arte "Alvarada Boricuo-Cubana:
*En Puerto Rico se le llama décima cuarenta y cuatro a la glosa de cuatro versos de pie forzado, glosa que obliga la creación de cuatro décimas cuyos cuarenta versos sumados a los cuatro versos de la glosa suman 44; de aqui el nombre de décima cuarenta y cuatro.. Especies de seises y sus variantes: Las décimas de los seises jíbaros se canta con
mas de cien variantes
musicales regionales, variantes que se identifican con un apellido como
"seis fajardeño", "seis de andino", o "seis chorreao".
Cada apellido tiende a ubicar la función de cada seis
dentro de varias especies como: seises bailables, seises de
controversia entre dos o mas trovadores, como son el "seis
mapeyé", el "seis con décima", el "seis
fajardeño", o seises asociados a géneros hermanos
latinoamericanos o géneros asociados con nuestro parentezco
cultural, o asociados con un ritmo, o una región
geográfica, como son el "seis tango", seis"milonga", el
"seis español", "seis veracruzano", seis araucano", o "seis
cante jondo de Vieques", o "seis guaracha", "seis joropo", o "seis
guaguancó". Aunque los seises jíbaros se cantan con
la décima octosílaba, existen especies como el seis
bombeao, y otra especie bien distinta con nmbre pareceido como "seises
de bomba". El seis bombeao utiliza la música de un seis
rápido como el seis chorreao, seis que pertenece a la
categoría de seis bailable asociado siempre con el
cántico de décimas jocosas. "Chorreao" se
refiere al estilo coreográfico del seis
en donde las parejas bailan chorreándose o bajando su cuerpo
doblando
las rodillas hasta casi llegar al piso mientras el público
grita"
"¡búscalo abajo"! En el seis bombeao no se cantan
décimas ya que la música es detenida cuando se grita la
palabra "¡bomba!". "Bomba" se refiere a una copla
octosílaba cargada, de doble sentido, con mucha
sátira, y de mucho humor que un hombre le lanza a una mujer
bonita, fea, a una suegra y que se espera que esta conteste formando
una cotroversia de "bombas" entre hombre y mujer. Luego de cada
bomba sigue la música, se vuelve a gritar "¡bomba!", se
detiene la música y la mujer le contesta al hombre con otra
"bomba", y así siguen alternándose "bombas" entre
distintas parejas.
Los "seises de bomba" forman una categoría de seises bailables asociados con las zonas negras de la costa norte, especialmente de Loiza y Cangrejos. En la costa sur se conocen como "sones de bomba". Se le llama "seises de bomba" asociando la voz "seis" como baile, y "bomba" como tambor. Lo mismo ocurre con los "sones de bomba". El seis del pañuelo, que es una variante del seis chorreao en modo menor, utiliza el pañuelo como parte de su coreografía. Otros seises que caen en esta misma categoría son: el seis del machete amarrao, el seis del juey, y el seis de la culebra, algunos de estos ya desaparecidos de las tradiciones vivas y que solo se bailan en espectáculos folklóricos que sirven para mantenerlos en la memoria cultural del pueblo. Otras especies de seises son los que se asocian con un pueblo o region, o los que se asocian con músicos, personajes, o compositores como son el seis de andino, que ya mencionamos, el seis fajardeño asociado con el estilo de trova del pueblo de Fajardo, o el seis mapeyé que algunos asocian con un personaje conocido como 'hermano Peyé', y de ahí ma'peyé. Otra categoría clasifica los seises con ritmos específicos*, como el caso del seis tumbao que es un ritmo sincopado pero que también produce muchas variantes de sincopas que crean muchas variantes de seises tumbaos. Entre estos seises tumbaos están el seis mariandá, el seis villarán, el seis montuno, también conocido como seis guaracha. Los ritmos tumbaos son muy parecido o son ritmos hermanos que se confunden con el son cubano. Estos ritmos tumbaos se integran a la salsa, y los músicos puertorriqueños los definen como tumbao criollo. Los cubanos solamente le dicen son. Es por ese parentezco cultural del ritmo tumbao criollo con el
ritmo tumbao del son
que nuestros hermanos cubanos reclaman la salsa
nacionalizándola como de origen cubano, pero la salsa
pertenece a un mundo geográfico y cultural que trasciende las
fronteras estrechas nacionales de Cuba, Puerto
Existen otros seises como el seis español que busca una
identidad
nacional con España, además del seis "cante jondo" de
Vieques. El seis mapeyé es el mismo canto colombiano que
entonan los fanáticos del equipo de futbol "el Nacional" cada
vez que estos anotan un gol. Con estos ejemplos nuestro seis puertorriqueño nos define a todos como un solo pueblo. Sí. Un solo pueblo. y es que somos un solo pueblo, pueblo que es como un condor gigantesco cuya cabeza y pico se extienden hasta Expaña llegando hasta el polo norte, y sus dos inmensas alas cubren a Africa y América, arropando con su cuerpo todos nuestros territorios, extendiéndose su rabo hasta tocar el polo sur. En cada uno de esos territorios que abraza el condor en su inmenso nido, ese inmenso condor, ha ido anidando huevos culturales. Es ahora en el siglo 21 que cada huevo empollado ha ido tomando vida cultural con conciencia propia y emoción cultural de Patria. Cada huevo tiene su Patria. Puerto Rico es una de ellas; Colombia otra, Peru, Chile, Uruguay, México, Trinidad, Guadalupe, Haití, República Dominicana, España, Brasil, son otras. Pero cada una de esas Patrias son Patrias chicas que pertenecen a una Patria Grande, inmensamente grande, con una emoción cultural inmensamente grande, fuerte, y vigorosa. Y esa Patria Grande es la que formamos todos los latino e iberoamericanos. Nuestro seis regional es símbolo de la Patria Chica, y símbolos de nuestra identidad nacional local, pero estos otros seises pertenecen a la categoría de Patria Grande con una emoción cultural que se mete dentro de las alas de ese gigantesco condor latinoamerican e iberoamericano símbolo de nuestra gran identidad nacional de Patria Grande. Muchas gracias. Luis Manuel Alvarez Departamento de Música Apéndice Décimas de aguinaldos o decímillas (décimas hexásilábicas) Las tradiciones jíbaras acostumbran comenzar los cantos saludando; luego siguen cantos de ocasión o misceláneos, y se cierra con cantos de despedida.
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| Trovador:
viendo la televisión Esta jibarita brava De lejos oyen tu voz Esta es la mujer mas vaga |
Trovadora:
¡Sinvergüenza; manganzón! Basta ya de molestarme Cuando me casé contigo Como quieres pretender |
Décima 34
Seis de Andino
| Cambiaste el sol por la luna
el oro fino por cobre y agua dulce por salobre y el río por la laguna |
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te busqué sin tus desdenes ¿pero ahora que es lo que tienes? ¡Caístes en lo peor! Creyendo hacer lo mejor has cambiado tu fortuna. Te salió amarga la tuna. no resistes el sabor, queriendo hacerlo mejor Cambiaste el sol por la luna |
A quien te vas a quejar al ver que vas descendiendo mira como vas perdiendo hasta tu modo de andar buscando tu mejorar, te salió vacío el sobre. Querías salir de pobre sin esperanza ninguna, cambiaste el sol por la luna el oro fino por cobre |
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¡ay! basta en tu vivir ya tu no sabes reir lo que sabes es llorar. Por lo que hiciste pasar son tus penas una por una: Cambiaste el sol por la luna el oro fino por cobre y agua dulce por salobre y el río por la laguna. |
Orquesta de instrumentos del seis jíbaro:
La orquesta de instrumentos del seis resalta la presencia de muchas herencias culturales. Los géneros de la décima jíbara puertorriqueña se interpretan con una orquesta básica compuesta de cuatro, guitarra y güiro, a los cuales se le suman uno o varios cantantes, o trovadores. Esta orquesta se va reforzando con otros instrumentos como bongoes, maracas, palitos o claves y otros durante el transcurso del siglo 20 hasta llegar al siglo 21. Los refuerzos incluyen mas cuatros, instrumentos melódicos de cuerda de la familia de los antiguos laúdes y las guitarras. En ocasiones la orquesta criolla utiliza hasta tres cuatros contrapunteando a tres voces. Desde antaño, parte de este refuerzo melódico ha añadido a los conjuntos jíbaros, la sinfonía de mano conocida también como sinfonía de botones, o acordeón de botones e instrumentos de percusión como bongoes, maracas, claves, congas y un cencerro. En ocasiones se utilizaba también la marímbula, un bajo hecho de flejes de acero montados en hilera en una caja de madera, instrumento que poco a poco ha ido desapareciendo de la tradición, instrumento de la costa que se utiliza también en Colombia, como marimba. Curiosamente se están reviviendo otros instrumentos de la vieja familia del cuatro y ya hay conjuntos que han incorporado el tiple, especie de cuatro soprano, y la bordonúa, que es un tipo de cuatro-guitarra bajo en el canto de la décima puertorriqueña.
La presencia física de estos instrumentos de los
instrumentos
de cuerda acusa influencia hispanoárabe; el güiro es
obviamente
de ascendencia indoamericana. Los bongoes son de origen
afro-árabes.Y
los demás refuerzos abonan mas elementos a esta herencia
policultural
al conjunto.
Nota: Esta conferencia fue presentada en Valledupar, Colombia, gracias a la invitación de la entonces Ministra de Cultura, Consuelo Araujo. La conferencia fue presentada con ejemplos en vivos cantados e interpretados en la guitarra por este servidor con el acompañamiento del grupo Mapeyé dirigido por Antonio (Tony) Rivera.
Actualmente se está culminando el primer volumen de la
décima
como parte de la Antología de la Música
Puertorriqueña
en forma de CD con el propósito de poder accesar por medio de la
computadora ejemplos musicales de nuestras tradiciones
puertorriqueñas.
Los interesados en esta publicación favor de escribirme a:
Luis Manuel Alvarez - alvarezl@coqui.net,
o http://musica.uprrp.edu/lalvarez