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(Están escuchando la danza "Fabiola" de Luis Manuel Alvarez)
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Nuestra danza puertorriqueña evoluciona de la contradanza europea.  El origen del término contradanza es inglés y se utiliza en el siglo XVIII para identificar las danzas del campo o danzas campesinas que se popularizan como consecuencia del nuevo orden social europeo que crea la Revolución Francesa.  El término contradanza resulta del anglicismo "country dances" que en la actualidad se puede definir como serie de danzas folklóricas o danzas campesinas inglesas que se pusieron de moda cuando los ingleses intelectuales descubrieron la cultura de las sociedades campesinas y las asimilan trayéndolas a las zonas urbanas.  A partir de la Revolución Francesa se va formando un nuevo orden social que reconoce en las danzas y géneros campesinos la base de su nacionalidad.  Todos los países comienza a descubrir su nacionalismo musical y explotarlo como símbolo de orgullo nacional.  Las danzas se ponen de moda durante el siglo XVIII, creando además modelos representativos identidad nacional en todos los pueblos de Europa y América.  Como parte de este nuevo orden se desarrollan orgullos nacionales como el alemán que siente que sus danzas campesinas poseen elementos de culturas antiguas asociadas con la raza aria.  Así todos los pueblos van copiando este modelo de orgullo nacional inspirados en los country dances, o contradanzas que en Francia se denominan contre-dance y que al llegar a España se traduce como contradanzas españolas, y en América como contradanzas cubanas, venezolanas, o puertorriqueñas.  Como modelo nacional las contradanzas intercalan rapidamente motivos rítmicos e instrumentos nacionales para poder de esta manera acuñar el apellido que las va identificar durante este nuevo orden social como contradanzas nacionales, o meramente danzas alemanas, danzas cubanas, o danzas puertorriqueñas.  Muchas de estas contradanzas se van independizando adquiriendo sus nombres propios como el cotillón, el rigodón, y el gallop, que se ponen de moda en Puerto Rico como parte de esa fiebre de nacionalismo inspirado por la Revolución Francesa.  Debido a este movimiento nacionalista europeo  las danzas francesas se ponen de moda, pero rapidamente el espíritu del movimiento va definiendo en cada país las danzas representativas nacionales.  De aquí surje la fiebre de la identidad nacional puertorriqueña que escoje la danza puertorriqueña como género de identidad nacional inspirado en ese moviento que es bautizado para mediados del siglo XVIII (1850) como el Movimiento Romántico Nacionalista.  Curiosamente esta fiebre de identidad nacional musical es la que promueve Lola Rodríguez de Tió cuando le escribe a Ramón Emeterio Betances y a Ruiz Belvis que "hace falta un himno que haga salir fusiles".  Claro ya los franceses se habían llenado de fuerza de lucha con la marsellesa, música que le sirvió de carga impulsiva para empujar su revolución.  Inmediatamente, en vez de componer un himno de lucha, el movimiento revolucionario puertorriqueño busca  entre su folklore la danza nacional mas popular del momento que era 'La Borinqueña' de Francisco Ramírez, y le cambia la letra a una letra revolucionaria, naciendo así el himno de Puerto Rico.  (véase La Borinqueña).

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Luis M. Alvarez:
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