Notas de programa de concierto de la obra editadas para esta página:

2 de junio de 1995
 

La Alvarada Boricuo-Cubana se estrenó en la Habana, Cuba, en 1982.  Se titula así por ser cuatro décimas creadas por el poeta cubano Nicolás Guillen glosadas sobre una cuarteta o glosa de Andrés Eloy Blanco  con música de Luis Manuel Alvarez, compositor puertorriqueño. La Alvarada Boricuo-Cubana representa una simbiosis cultural caribeña entre Puerto Rico y Cuba utilizando como símbolo la décima, que es una estrutura poética utilizada tanto como poesía como para el canto folklórico, popular, y culto en ambos países. Estas décimas de Guillén fueron seleccionadas por el compositor Luis Manuel Alvarez para componer su obra y de esta manera contribuir creativamente como parte de un homenaje que se le ofreciera a Nicolás Guillén en 1982 en la Habana, al cual el compositor fue invitado personalmente a participar.  En esa ocasión el compositor le regaló el manuscrito original a Nicolás Guillén y le cantó la obra acompañándose en la guitara, y luego presentó la obra en concierto en la Habana junto con la Alvarada Jíbara, otra composición escrita para guitarra.  La versión original de esta Alvarada Boricuo-Cubana fue compuesta para guitarra y canto, versión de la cual se grabaron solamente dos décimas interpretadas por la distinguida soprano puertorriqueña Margarita Castro acompañada de su esposo, el guitarrista francés Jean Mark Bernard. De esta Alvarada Boricuo Cubana existe otra versión para coro que ha sido interpretada en varios países latinoamericanos. De hecho fue cantada en el 1992 en Santiago de Cuba por el Coro de la Universidad de Puerto Rico y el Orfeón de Santiago de Cuba dirigidos por el propio compositor Luis Manuel Alvarez. Existe además otra versión para voz y piano, y un tema con variaciones para guitarra titulado Alvarada Boricua inspirado en la Alvarada Boricuo-Cubana.

Estructuralmente la Alvarada Boricuo-Cubana se compone de una cuarteta octosílaba escrita por Andrés Eloy Blanco seguida de cuatro décimas espinelas de Nicolás Guillén, quien utiliza esta estructura folklórica conocida popularmente como décima cuarenta y cuatro debido al total de número de versos que se cantan, décimas que se muestran a continuación. El tema trata de una decepción amorosa que termina tragicamente con un "¡adiós! ".  Este "adiós' de la última décima se interpreta lento seguido luego del  ritornello del canto de la glosa que al final va muriendo en la coda final aunque intentando cobrar un poquito de aliento y algo de vitalidad dentro de la frustración del amor ya perdido.

Alvarada BoricuoCubana
décimas de Nicolás Guillén
sobre la glosa de Andrés Eloy Blanco
Compositor
Luis Manuel Alvarez

Décima cuarenta y cuatro*:

No sé si me olvidarás,
ni si es amor este miedo:
yo sólo sé que te vas;
yo sólo sé que me quedo.
(glosa )

Como la espuma sutil 
en que el mar muere deshecho, 
cuando roto el verde pecho 
se desangra en el cantil, 
no servido, sí servil,
sirvo tu orgullo no más, 
y aunque la muerte me das, 
ya me ganes o me pierdas, 
sin saber si me recuerdas 
no sé si me olvidarás. 
¡Que largo camino anduve
para llegar hasta ti,
y qué remota te vi
cuando junto a mi te tuve!
Estrella, celaje, nube,
ave de pluma fugaz,
ahora que estoy donde estás,
te deshaces, sombra helada:
ya no quiero saber nada;
yo sólo sé que te vas.
Flor que sólo una mañana
duraste en mi huerto amado, 
del sol herido y quemado 
tu cuello de porcelana: 
quiso en vano mi ansia vana 
taparte el sol con un dedo; 
hoy así a la angustía cedo 
y al miedo, la frente mustia... 
No sé si es odio esta angustia, 
ni si es amor este miedo. 
¡Adiós! En la noche inmensa
y en alas del viento blando,
veré tu barca bogando,
la vela ímpoluta y tensa,
Herida el alma y suspensa
te seguiré, si es que puedo;
y aunque iluso me concedo
la esperanza de alcanzarte,
ante esa vela que parte,
yo sólo sé que me quedo.

Nota:  Recuerde que en la grabación que están escuchando solo se interpretan la primera y la cuarta décima. Sin embargo la melodía de las primeras tres décimas es similar y en el mismo tempo.

Décima cuarenta y cuatro* Se refiere al nombre popular de esta estructura espinélica de pies forzados o glosa que al interpretarse la suma total de versos es igual a cuarenta y cuatro.