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Asegúrese
de que el control completo del sistema no
recaiga en una sola persona.
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Exija
que cada persona que se conecte deba ingresar
una contraseña.
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Otorgue
permisos de supervisión a la menor cantidad de
gente posible.
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Haga
copias de respaldo semanales de todo el sistema.
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Mantenga
un control estricto sobre las cintas de
respaldo.
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Tenga
siempre una copia de respaldo actualizada
almacenada en algún lugar remoto.
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Haga
copias de respaldo de las terminales y las
portátiles, así como de los servidores.
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Recicle
las cintas de respaldo, no siga utilizando
siempre las mismas.
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Mantenga
los servidores en un área segura.
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Manténgase
al día con las actualizaciones de su software.
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Utilice
software de detección de intrusiones que le
alerte al momento de ser atacado.
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Asegúrese
de que más de una persona haya revisado los
programas que se ingresen en el sistema.
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Mantenga
un departamento de seguridad informática (al
menos una persona y otra adicional por cada
1.000 usuarios) desvinculado del departamento de
sistemas y que informe directamente a los
superiores.
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Invierta
entre un 3 y un 5 por ciento del presupuesto
informático en seguridad de la información.
Capacite al personal de seguridad para estar
alerta sobre cualquier empleado que dé muestras
de estar molesto o inconforme, especialmente si
ese empleado ocupa una posición crítica con
respecto a la información.
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Aumente
la seguridad durante ciertos acontecimientos,
tales como fusiones o reducciones de personal,
que podrían incomodar a los trabajadores y
provocar que se desquiten con la empresa.
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Controle
la red: configure software que le alerte si
alguna persona está trabajando fuera de su
lugar habitual.
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Revise
el correo electrónico para saber qué
información está saliendo de la empresa.
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Asegúrese
de que la persona a cargo del sistema no es la
misma encargada de realizar las copias de
seguridad.
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Establezca
normas y medidas disciplinarias específicas
dentro de los contratos o nombramientos del
personal.
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Fuerce
un cambio general de contraseñas para cerrarle
el acceso al sistema.
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Verifique
que las cintas de respaldo están donde deben
estar; asegúrese de que la información ha sido
almacenada correctamente y que la cinta funciona
correctamente.
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Haga
una nueva copia de respaldo.
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Bloquee
cada sistema al que esa persona tenía acceso en
el día de su despido.
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Tenga
un administrador de red disponible para
reemplazarlo inmediatamente.
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Revise
los nombres de usuarios y contraseñas en busca
de cualquier cosa sospechosa.
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Asegúrese
de que cada ingreso requiera una contraseña.
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Mantenga
bajo llave todos los servidores de archivos, de
aplicaciones y de correo.
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Rastree
programas que exploten agujeros en el sistema,
tales como el Back Orifice en Windows NT.
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Asegúrese
de que no haya puntos vulnerables conocidos que
no hayan sido corregidos: el administrador
podría haberlos dejado para poder reingresar.
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Fortalezca
su sistema de detección de intrusos.
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Coloque
trampas: programas que alertan al administrador
sobre anomalías en el sistema, tales como el
cambio en el tamaño de ciertos archivos.